CORONAVIRUS COVID-19

Nueva Zelanda no sólo está conteniendo al coronavirus, lo está eliminando

Nueva Zelanda aplanó la curva epidemiológica del coronavirus en incluso ha logrado inducir su caída

Nueva Zelanda no sólo está conteniendo al coronavirus, lo está eliminando

Nueva Zelanda es uno de los países que le está ganando la batalla al coronavirus. Cambiando el enfoque de contención a uno de eliminación, sus medidas logran resultados excepcionales.

Hace 2 semanas el gobierno de este país impuso restricciones de hierro a sus ciudadanos ante el brote de coronavirus causante de COVID-19.

El gobierno prohibió ir a nadar a la playa o salir a cazar al bosque y todas aquellas actividades consideradas no esenciales.

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La gente puede andar en bicicleta, caminar o hacer ejercicio sólo por su barrio; los ciudadanos conservan rigurosamente una distancia de 2 metros en filas de las tiendas de insumos y esperan para entrar de uno en uno.

Su enfoque no es el mismo que impusieron en México, Estados Unidos y otras naciones occidentales. En vez de la contención optaron por la eliminación y bastaron 10 días para tener señales positivas, de acuerdo con un reportaje del Washington Post.

Durante 2 días consecutivos el número de personas infectadas ha disminuido, pese a que las pruebas crecieron detectando 54 nuevos casos confirmados el martes. La estadística expone que la cantidad de pacientes recuperados excede la cantidad de contagios diarios.

Cierre de fronteras y permanencia en casa

Jacinda Ardern, primera ministra del país, decretó un mes de encierro equivalente a dos ciclos de 14 días de incubación de coronavirus.

La autora del reportaje, la periodista Anna Fifield, relata que llegó a Nueva Zelanda viajando desde el epicentro del brote, China, a través de una ruta de gran actividad viral, Corea del Sur. Cuando aterrizó las autoridades del aeropuerto ni siquiera le tomaron la temperatura, pero le pidieron que se aislara 14 días.

El 19 de marzo el gobierno neozelandés cerró sus fronteras a los extranjeros; una medida muy cara cuando se trata de una economía que recibe alrededor de 4 millones de turistas al año, casi lo mismo que sus 4 millones 794 mil habitantes.

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El momento de inflexión llegó la noche del 23 de marzo, cuando el coronavirus flagelaba a Italia y en Estados Unidos los contagios se salían de control. Ardern anunció un bloqueo nivel 4. Con 102 casos aquel día, la primera ministra recordó que Italia alguna vez registró esa cifra.

Los neozelandeses tuvieron que permanecer en casa a partir de ese anuncio durante 4 semanas a menos de que tuvieran un trabajo esencial como servicios médicos, fueran al supermercado o hicieran ejercicio cerca de su casa.

“Unas pocas horas antes de la medianoche, mi teléfono sonó como una sirena mientras emitía una alerta de texto: ‘Actúa como si tuvieras COVID-19. Esto salva vidas. Hagamos todo lo posible para unirnos contra COVID-19’”; contó la periodista Anna Fifield.

El mensaje del gobierno fue claro: quédese en casa, evite el contacto fuera de la seguridad de su hogar, sea responsable, estamos unidos en esto. Afortunadamente la sociedad neozelandesa tuvo una recepción positiva del mensaje.

La línea telefónica de la policía para llamadas no urgentes disparó su actividad por los ciudadanos que delatan a quienes están rompiendo las medidas de distanciamiento social.

La oposición tomó la decisión de no criticar la respuesta del gobierno de Jacinda Ardern.

Aunque recientemente enfrentó un escándalo nacional cuando el ministro de salud, David Clark, rompió el bloqueo llevando a su familia a la playa. El funcionario presentó su renuncia pero debido a la situación Ardern determinó degradarlo en el gabinete.

El éxito del enfoque de eliminación

Hasta el 2 de abril Nueva Zelanda alcanzó un máximo de 89 casos nuevos, el cual se redujo en los días posteriores a 67 el lunes y 54 el martes.

De acuerdo con el Washington Post la gran mayoría de contagios puede deberse a viajes internacionales, lo cual hace que el seguimiento de contactos no sea tan complicado.

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Actualmente la transmisión comunitaria es baja y el sistema de salud no ha sido rebasado. Sólo una persona ha perdido la vida, una mujer de edad avanzada con enfermedades preexistentes.

De acuerdo con el diario británico The Guardian 13 personas habían sido internadas en hospitales y sólo 3 se encontraban en cuidados intensivos.

"Otros países han tenido una aceleración gradual, pero nuestro enfoque es exactamente lo contrario", dijo Michael Baker, uno de los mejores epidemiólogos de Nueva Zelanda y profesor de la Universidad de Otago.

Mientras que otras naciones occidentales tratan frenar la enfermedad y "aplanar la curva", Nueva Zelanda se propuso acabar con ella por completo.

Es importante observar que Nueva Zelanda es un país pequeño, lo cual facilita en cierta medida el cierre de fronteras y por su baja población los mensajes pueden viajar con más velocidad.

El próximo reto es cómo mantener a raya los contagios de coronavirus y posteriormente retomar la normalidad de la vida.

Nueva Zelanda actualmente reporta poco más de mil personas con coronavirus y confirmó su primer caso el 28 de febrero, justo el mismo día que en México.

En nuestro país ya rebasamos los 2 mil casos y 125 personas han perdido la vida.

Las estrictas medias de Jacinda Ardern, primera ministra de Nueva Zelanda, fueron aceptadas por todos los sectores de la población / Getty Images

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