Anatomía del ego: ¿Qué es, para qué sirve y por qué nos complica la vida? ¿Cómo usarlo a nuestro favor?
El ego explicado fácil: Ego sano vs. ego descontrolado

Fortalece nuestro interior y exterior sin caer en la soberbia o debilidad
En "Martha Debayle en W", nos metimos a fondo con Adelaida Harrison para aclarar algo que todos mencionamos, pero pocos comprenden: el ego.
No es sinónimo de soberbia. En psicología, se entiende como un sistema con las siguentes características:
- Organiza tu identidad
- Te permite adaptarte al mundo
- Da coherencia a quién eres
Sin ego no existiría el “yo”. El problema surge cuando se vuelve rígido, frágil o defensivo.
También podrías leer: El síndrome de la buena persona: ¿Por qué dar demasiado también enferma?
Anatomía del ego en palabras simples
- Autoimagen: la historia que te cuentas sobre ti
- Autovaloración: cómo te sientes con esa historia
- Mecanismos de defensa: negar, justificar, culpar
- Necesidad de control y validación
- Narrativa interna: “yo siempre he sido así”
El ego busca estabilidad, aunque eso implique mentirse.
Tipos de ego que todos hemos visto (o somos)
- Ego inflado: necesita admiración constante
- Ego frágil: depende de la opinión ajena
- Ego controlador: orden externo para calmar ansiedad
- Ego complaciente: agradar para no perder amor
- Ego intelectualizado: pensar para no sentir
- Ego espiritualizado: usar lo “elevado” (Dios, destino, seres extraterrestres) para evitar heridas
También podrías leer: El inconsciente no se equivoca, se expresa

Seva Levitsky
Existe un ego sano, y te contamos por qué es bueno en nuestra salud
Cuando escuchamos la palabra ego, casi siempre pensamos en alguien arrogante, narcisista o egocéntrico. Pero el ego, en realidad, no es el villano. Es una parte natural de la personalidad y, bien trabajado, puede ser sano y necesario y se llama: ego integrado.
El ego es la imagen que tenemos de nosotros mismos:
- ¿Quién creemos que somos?
- ¿Cuánto valemos?
- ¿Qué pensamos que merecemos?
- ¿Cómo nos posicionamos frente a los demás?
También podrías leer: La nostalgia de lo perdido, ¿qué darías a cambio por recuperarlo?
No es malo tener ego. El problema aparece cuando el ego se descontrola o, por el contrario, está tan dañado que nos hace “invisibles e invencibles”.
El ego sano es uno sin inflar ni sin romper, pues este permite:
- Poner límites sin culpa
- Defender opiniones sin agredir
- Aceptar errores sin derrumbarse ni perder valor
- No necesita humillar para sentirse superior
- Puede recibir críticas sin tomarlas como ataques
¿Cómo se ve un ego inflado?
El ego inflado suele esconder inseguridad. Se nota cuando alguien:
- Siempre quiere tener la razón
- Minimiza a los demás
- Necesita aprobación constante
- Confunde autoestima con superioridad
Este tipo de ego solo genera conflictos, desgaste emocional y relaciones frágiles.

¿Y un ego debilitado?
También existe el ego dañado, y es igual de problemático:
- Dificultad para decir “no”
- Miedo constante al rechazo
- Autoexigencia excesiva
- Sentimiento de no ser suficiente
Aquí, la persona se hace pequeña para encajar.
También podrías leer: Tener tus documentos en regla puede evitarte años de problemas legales
Ego sano vs autoestima
No son lo mismo, pero van de la mano:
- Autoestima: cuánto te valoras
- Ego sano: cómo te colocas en el mundo con ese valor
El ego sano no grita, no compite todo el tiempo, no se compara obsesivamente.
¿Cómo se construye un ego sano?
Algunas claves prácticas que te podrían funcionar:
- Conocer tus límites y respetarlos
- Aprender a equivocarte sin castigarte
- Reconocer logros sin culpa
- Dejar de buscar validación externa constante
- Entender que no necesitas gustarle a todos
¡Recuerda!
En “Martha Debayle en W” enfatizamos en que el ego no es ese villano que creemos, si no que si sabemos usarlo podremos fortalecer nuestro interior y exterior. El ego sano te protege, no te aísla y al final es una forma de autocuidado emocional.



