CON MARTHA DEBAYLE

¿Te lamentas haber terminado tu relación?

¿Por qué si tomamos la decisión de terminar una relación, luego nos arrepentimos y terminamos con un dolor infernal?

En cabina con Mario Guerra, tanatólogo, conferencista, business coach, psicoterapeuta (TW: @marioguerra).

Terminar una relación es doloroso sin importar la manera en que esto suceda.

Muchas emociones están aún invertidas en ella y el proceso de recuperación transita por el duelo en donde se aprende a vivir con esa ausencia y luego se le recoloca en el museo de nuestras viajes relaciones.

Aun así, hay cosas que podemos hacer y dejar de hacer que nos permitirían concluir una relación no sin dolor, pero con menos lamentos y culpas por lo que nos llevó al final.

¿Por qué duele terminar una relación?

Porque es una pérdida

En una relación existe un vínculo. Es como un lazo emocional que nos une a lo amado.

Cuando la relación se rompe, el vínculo no se acaba de inmediato. Queda expuesto como un nervio ante una herida.

Porque produce una herida narcisista

La imagen que teníamos de nosotros como personas dignas de ser amadas de manera incondicional, especialmente si ha sido el otro quien nos traicionó, se despedaza y nos muestra que quizá no seamos tan dignos de recibir amor.

También la imagen del otro y del mundo cambia de ser un lugar seguro y de confianza a un elemento hostil e incierto.

Las historietas que nos contamos

La herida narcisista nos puede arrastrar a estados depresivos y eso nos sumerge en rumiaciones que nos hunden más como si estuviéramos en arenas movedizas.

Nunca me quiso, no le importé, eso me gano por dar amor, más merezco por idiota de haber confiado, todo fue una mentira…

¿Quién lo sufre más?

Terminar una relación de común acuerdo es bastante infrecuente. Lo habitual es que haya una persona que quería o ya sabía que la relación iba a terminar y, por el otro lado, está la persona que no quería o al menos conscientemente no vió las señales que anunciaban ya la ruptura.

Lo sufre más la persona que no quería terminar.

El otro al menos en la mente ya se estaba preparando para lo que ya veía venir como inevitable.

¿Por qué suelen lamentarse las personas al terminar y qué se puede hacer?

Por la forma de terminar

Cuando fue por una deslealtad o traición importante.

Cuando se dijeron cosas desde el dolor o el enojo.

Las emociones alteradas disminuyen el uso de la razón y cuando estamos más “emocionales” se pueden decir y hacer cosas que lastimen al otro y de las que luego uno puede arrepentirse.

En este caso uno no es que necesariamente se lamente que la relación termine, sino por la forma en que todo sucedió.

¿Qué hacer?

Aquí el perdón se hace presente e importante

Si es posible hablar con tu Ex luego de la ruptura, puedes reconocer el daño hecho y pedir perdón. No por haber terminado, sino por haber hecho o dicho lo que dijiste. Esto ayuda a que la otra persona se siente reconocida como un sujeto valioso e importante a pesar de lo ocurrido.

Esto lo puedes hacer de forma directa (preferentemente), pero también mediante un correo que le envíes. Sólo aclara que tu intención no es la de volver, sino de reconocer tu falta y pedir perdón.

Si no es posible o no quieres hablar, entonces tendrás que asumir que al paso del tiempo, si eres una persona sana, estos hechos quizá te perseguirán por mucho tiempo como fantasmas del pasado.

Si tu fuiste el lastimado o aún siendo el que lastimó, siempre conviene para cada uno buscar perdonarse a sí mismos.

Es indispensable que perdones a ese tú del pasado por haber lastimado o haberse dejado lastimar. Generalmente no hay intención en hacer daño a quien se ama ni de permitir ser dañado. De no encontrar el perdón para uno mismo también la autoestima se puede ver muy afectada.

Por sentir que quedó algo inconcluso

Rumiar sobre las razones de una ruptura, de una deslealtad o hasta de alguien que se fue de tu vida sin dar explicaciones puede ser, además de doloroso, muy desgastante y frustrante.

Pudiste haberte quedado con cosas por decir, reclamos por hacer, aclaraciones no hechas o explicaciones no recibidas o dadas.

Incluso quizá sientas que la otra persona no supo apreciarte o incluso dudes que te haya amado. Todo eso da vueltas por tu cabeza y hace que te lamentes mucho más en tu proceso de recuperación.

¿Qué hacer?

Sin pretender castigar o vengarte del otro, de ser posible búscale para decirle cómo te sientes.

Es posible que pienses que si lo haces te estarás humillando, pero es todo lo contrario. Estás mostrando carácter y fortaleza al encarar a quien te ha lastimado o buscar a quien te negó la oportunidad de escucharte.

Si la persona no está disponible, o lo consideras más conveniente, escribe una carta expresando tu sentir. Esta carta podría entregarse o no, al final lo importante es que tú expreses tu sentir. Incluso tras escribir la carta podrías leerla frente a una silla vacía o una foto de tu Ex.

En ambos casos debes aclararle que el propósito de esas palabras no son un castigo o venganza, sino tu derecho a ser escuchado. De igual manera, si lo haces en persona o decides entregar la carta, no esperes que el otro reaccione de alguna manera en particular a tus palabras, lo que tú buscas es poder hablar y decir tu sentir.

Por no haberlo intentado lo suficiente

Este es no sólo un lamento común sino causa de arrepentimiento para muchos al terminar una relación. Especialmente si son la parte que “no quería terminar”.

Queda la sensación de que siempre se pudo haber hecho algo más para rescatar esa relación. Darse otra oportunidad, echarle ganitas, ir a terapia, leer un libro, escuchar un podcast, acudir a un exorcismo… hay una especie de pensamiento mágico que cree que tuvo que haber encontrado la solución milagrosa.

La verdad es que mantener a flote lo que tiene la tendencia a hundirse es más doloroso y desgastante que dejar que siga su curso hasta el fondo.

Esta sensación te puede venir de inmediato o mucho tiempo tras la ruptura, especialmente si tras ella no te ha ido muy bien en el amor o tu autoestima no es muy buena.

¿Qué hacer?

Hazte una pregunta. ¿Es realmente a la otra persona a la que extrañas o a lo que sentías tú cuando estabas al lado de esa persona? Compañía, seguridad, protección.

No es infrecuente que, con una baja autoestima, depositemos parte de nuestra identidad en otro y cuando este se va, es como si se hubiera llevado parte de nuestra vida con él.

En este caso quizá tú quieras intentar algo para volver, pero ¿el otro quiere lo mismo?. Si no es de común acuerdo y con herramientas eficaces, de nada sirve intentar volver a navegar con su barco lleno de agujeros.

En conclusión

No es imposible volver a una relación que ha terminado, siempre que ambos quieran volver por la razones adecuadas y estas no son llenar huecos o carencias emocionales, la sensación de soledad o por el miedo a quedarse solo el resto de la vida. Tampoco es buena idea volver porque se necesite a la otra persona.

La razón correcta sería porque se ama y se está dispuesto a estar separado de esa persona el tiempo necesario para que cada uno trabaje y sane sus propias heridas emocionales.

Es también necesario que aprendan a perdonar y a perdonarse de una manera más efectiva para no arrastrar resentimientos a esta o a una nueva relación.

El pasado es para comprenderse, el presente para vivirse y el futuro para construirse. Deja de buscar cambiar el pasado y empieza ya a construir tu futuro desde este tu único presente.

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