Y un día, México dejó de esperar: El Tri hace historia y completa una fase de grupos perfecta
El Tri derrotó 3-0 a República Checa y consiguió algo que ninguna generación mexicana había logrado: sumar nueve puntos de nueve posibles en una copa del mundo. Entre lágrimas, abrazos y un estadio entregado, México alimenta la ilusión de trascender por fin en casa

México VS Chequia 2026. (Photo by Cesar Gomez/Jam Media/Getty Images) / Jam Media
La noche en que desaparecieron los fantasmas
Durante décadas, la Selección Mexicana aprendió a convivir con una historia escrita a medias. Hubo generaciones memorables, victorias inolvidables y estadios repletos de esperanza, pero siempre quedaba una asignatura pendiente. Ni el equipo de 1970, ni el de 1986, ni las selecciones encabezadas por figuras como Hugo Sánchez, Cuauhtémoc Blanco o Rafael Márquez pudieron completar una fase de grupos perfecta en una Copa del Mundo.
Hasta ahora.
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La madrugada del miércoles 25 de junio de 2026 quedará grabada en la memoria colectiva del fútbol mexicano. Ante una República Checa obligada a ganar, México mostró autoridad, paciencia y contundencia para imponerse por 3-0 y cerrar la primera ronda del Mundial con una marca inédita: tres triunfos en tres partidos y nueve puntos de nueve posibles.
No fue solamente una victoria más. Fue el derrumbe simbólico de una barrera que parecía inquebrantable, el momento en que una generación decidió dejar de cargar con el peso del pasado para comenzar a escribir su propia historia.

Selección Mexicana. (Photo by Ryan Pierse - FIFA/FIFA via Getty Images) / Ryan Pierse - FIFA
Un equipo que aprendió a creer
El partido comenzó con nervios y con la responsabilidad de cargar sobre sus hombros las ilusiones de millones de personas.
En las tribunas había familias enteras tomadas de las manos. Niños con el rostro pintado de verde, blanco y rojo. Adultos que alguna vez lloraron las eliminaciones ante Argentina, Holanda o Estados Unidos y que ahora observaban el terreno de juego con una mezcla de esperanza y temor.
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México sabía que estaba a noventa minutos de escribir una página dorada.
Y respondió como responden los equipos que entienden la magnitud del momento.
Al minuto 54 apareció Mateo Chávez para romper el empate y encender un grito contenido durante décadas.
El estadio explotó.
Hubo abrazos entre desconocidos, lágrimas en los rostros de aficionados que habían esperado toda una vida para ver algo así y celulares levantados al cielo tratando de capturar un instante que parecía escaparse entre la emoción.
Siete minutos después, Julián Quiñones aprovechó un rebote para marcar el segundo gol. Entonces ya nadie pudo contenerse. Porque en ese momento México dejó de pensar en clasificaciones, estadísticas o rivales futuros.
Comenzó a pensar en algo mucho más poderoso: en la posibilidad de hacer historia.

Julián Quiñones mete el segundo gol. (Photo by Ryan Pierse - FIFA/FIFA via Getty Images) / Ryan Pierse - FIFA
Cuando el partido agonizaba, Álvaro Fidalgo apareció para marcar el tercer tanto y sellar una goleada que tuvo sabor a reivindicación. El marcador reflejaba mucho más que tres goles: representaba años de frustraciones, eliminaciones dolorosas y promesas incumplidas transformadas en una nueva oportunidad para soñar.
El abrazo de un país que vuelve a ilusionarse
Quizá una de las imágenes más conmovedoras ocurrió al minuto 78, cuando Guillermo Ochoa ingresó al terreno de juego. El arquero que tantas veces salvó a México, el hombre de las atajadas imposibles, recibió una ovación ensordecedora.
Parecía un homenaje a todos aquellos futbolistas que soñaron con cambiar la historia y no pudieron hacerlo.
A todos los que estuvieron cerca.
A todos los que cargaron con críticas, frustraciones y decepciones.
Y también a una afición que jamás abandonó a su selección.
Porque eso hizo México esta noche.
Le devolvió algo a su gente.
Le devolvió la ilusión.
Le devolvió las ganas de volver a imaginar un camino más largo que los octavos de final. Le recordó al país que, a veces, los sueños tardan décadas en cumplirse. Pero cuando finalmente llegan, hacen que todas las heridas valgan la pena.

Memo Ochoa. (Photo by Hector Vivas - FIFA/FIFA via Getty Images) / Hector Vivas - FIFA
México terminó la fase de grupos como líder absoluto del Grupo A, sin conocer la derrota y manteniendo su portería invicta. Un desempeño que pocos imaginaban hace apenas unos meses y que hoy alimenta la ilusión de romper la barrera impuesta.
Por ahora, el rival en la siguiente ronda es una incógnita. Lo que ya no es un misterio es el sentimiento que recorre al país.
México ya hizo historia.
Y por primera vez en mucho tiempo, millones de personas se irán a dormir pensando lo mismo:
¿Y si esta vez sí es posible?
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