Así funcionan las vacaciones escolares en otros países y por qué son distintas a las de México
Otros países prefieren descansos más frecuentes en lugar de largas vacaciones continuas

México mantiene uno de los periodos vacacionales más largos en verano, a diferencia de países que prefieren pausas cortas durante el ciclo escolar.
El reciente escándalo dentro de la Secretaría de Educación Pública terminó exhibiendo algo más que un simple cambio de calendario, una evidente falta de coordinación dentro del propio gobierno. Primero vino el anuncio de un recorte de 40 días al ciclo escolar, que adjudicaron a las altas temperaturas y hasta al Mundial de fútbol. Pero casi de inmediato empezó el desorden. Desde Presidencia se dijo que en realidad solo era una propuesta y, después, el propio titular de la SEP terminó diciendo que no iba a haber modificaciones.
Y es justo ahí donde vale la pena echar un breve vistazo a otros países, porque mientras aquí todavía se debate sobre la marcha y con poca claridad, varios sistemas educativos llevan años ajustando sus calendarios con una planeación mucho más estable.
En Francia, por ejemplo, el modelo escolar reparte los descansos durante todo el año. Los estudiantes suelen tener pausas breves cada seis o siete semanas y, además, las vacaciones se organizan por regiones para evitar saturaciones en carreteras, trenes y destinos turísticos. Ahí mismo, en el continente europeo, en Alemania pasa algo parecido, aunque con otro enfoque. De hecho, ni siquiera existe un calendario escolar único para todo el país. Cada estado define sus propias fechas de vacaciones con la intención de distribuir mejor la movilidad y mantener continuidad académica. Comparado con eso, el ir y venir de declaraciones de nuestras autoridades termina evidenciando un sistema mucho más rígido.
TE PUEDE INTERESAR: SEP mantiene calendario escolar: clases terminarán el 15 de julio en todo México
Ahora, si ponemos la mirada en Estados Unidos y Canadá, donde el verano es la piedra angular del descanso anual, las vacaciones suelen extenderse entre diez y doce semanas, comenzando a finales de mayo o junio y concluyendo en agosto o septiembre. Esta diferencia de casi el doble de tiempo se compensa con un menor número de días festivos o puentes administrativos durante el transcurso del año escolar, a diferencia de México, donde el calendario está más fragmentado por suspensiones mensuales y conmemoraciones cívicas.
Y luego está Japón, donde el ciclo escolar comienza en abril y las vacaciones de verano son bastante más cortas que las mexicanas. En vez de concentrar semanas enteras de descanso en un solo periodo, los japoneses reparten mejor las pausas durante el año para mantener continuidad en sus clases y, por lo tanto, en el aprendizaje.
Así, mientras muchos países buscan reducir el desgaste académico y evitar interrupciones tan largas, México sigue concentrando gran parte de los días libres en verano, diciembre y Semana Santa. Los que saben suelen explicar que esto se debe a razones históricas, climáticas y administrativas. Pero lo ocurrido recientemente con la SEP dejó otra cosa sobre la mesa, que más allá de esto, el problema también pasa por la manera en que se comunica y se planea la política educativa. Porque, si algo quedó claro en estos días, es que ni siquiera nuestras autoridades parecían saber qué iba a pasar con el calendario escolar.
TE PUEDE INTERESAR: Calendario escolar: Tras la controversia, resulta positivo saber que se puede defender el derecho a la educación




