Pam Bondi es acusada de encubrir archivos Epstein en el Congreso de EE. UU.
Pam Bondi es cuestionada en el Congreso por la publicación parcial de los archivos Epstein y por presuntas omisiones en el manejo del caso, lo que reaviva el debate sobre la transparencia del Departamento de Justicia

Bondi House Judiciary 2/11/26 / Tom Williams
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, se encuentra en el centro de una nueva tormenta política tras ser acusada en el Congreso de encubrir o minimizar la gravedad de los archivos relacionados con Jeffrey Epstein, el financiero condenado por delitos sexuales que murió en prisión en 2019. Durante una audiencia marcada por la confrontación, legisladores demócratas cuestionaron la forma en que el Departamento de Justicia ha manejado la publicación de millones de páginas de documentos, señalando posibles omisiones, redacciones excesivas y retrasos injustificados.
Las críticas apuntan a que la dependencia habría protegido información sensible vinculada a figuras influyentes, mientras que la fiscal defendió el proceso como apegado a la ley y negó cualquier intento de encubrimiento. El choque no solo reaviva la polémica en torno al caso Epstein, sino que también coloca bajo escrutinio la transparencia del sistema de justicia estadounidense en un tema que sigue generando presión pública y política.
Demócratas acusan a Bondi de encubrir datos clave de Epstein
Durante la comparecencia del 11 de febrero de 2026 ante el Congreso de Estados Unidos, legisladores del Partido Demócrata acusaron a la fiscal general Pam Bondi de encabezar lo que calificaron como un “encubrimiento masivo” en torno a los archivos del delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein. Según los señalamientos, la titular del Departamento de Justicia no solo habría supervisado una publicación incompleta de los documentos, sino que además habría minimizado la gravedad de una investigación cuya divulgación fue ordenada por ley.
El congresista Jamie Raskin sostuvo que la dependencia liberó únicamente una fracción de los más de seis millones de páginas que integran el expediente, y que buena parte del material difundido presenta redacciones extensas, particularmente en los apartados que podrían involucrar a personas influyentes vinculadas a Epstein. Para la facción democrata, el proceso terminó protegiendo a figuras con posibles nexos políticos o económicos, mientras que datos sensibles de víctimas quedaron expuestos cuando, afirman, debieron resguardarse con mayor rigor.
Bondi niega encubrimiento y rechaza disculparse directamente a víctimas
Pam Bondi aseguró que cientos de abogados y revisores trabajaron para “cumplir con la ley del Congreso”, pero se negó repetidamente a pedir disculpas directamente a las víctimas de Epstein presentes en el hemiciclo, algo que fue interpretado como una falta de empatía. En su discurso, Bondi dijo lamentar lo que sufrieron las víctimas por parte de Epstein, pero evitó enfrentar las críticas sobre la supuesta manipulación de documentos y en varios momentos deslizó que algunos ataques eran “teatralidades” políticas.
Política y tensión partidista elevan el debate
La audiencia rápidamente se convirtió en una batalla abiertamente politizada. Legisladores demócratas sostuvieron que la estrategia de Pam Bondi representaba una instrumentalización del Departamento de Justicia con fines políticos, al considerar que el manejo de los archivos habría servido para proteger intereses de aliados del presidente Donald Trump y desviar el escrutinio público sobre los vínculos que pudieran desprenderse de la documentación.
Asimismo, varios representantes señalaron que el retraso en la publicación completa de los archivos, así como la edición de nombres considerados sensibles, contradice el espíritu original de la ley aprobada por el Congreso, cuyo objetivo central era garantizar transparencia total y acceso amplio a la información relacionada con el caso Epstein.
Críticas desde diversos frentes
Más allá del choque partidista en el Capitolio, la polémica también alcanzó a organizaciones y grupos de sobrevivientes del abuso sexual cometido por Jeffrey Epstein. Varias víctimas manifestaron su frustración al considerar que el Departamento de Justicia no protegió adecuadamente su privacidad durante la difusión de los documentos y que tampoco asumió responsabilidad clara por posibles fallas en la gestión y revisión de los archivos.
El caso trascendió el debate interno en Washington y tuvo eco en medios internacionales, donde se subrayó que las críticas hacia Pam Bondi no provinieron únicamente de legisladores demócratas. Analistas y observadores señalaron que su respuesta pública dejó dudas sobre la claridad del proceso y la transparencia institucional en el manejo de uno de los expedientes más sensibles de los últimos años en Estados Unidos.
Qué está en juego y qué viene
La controversia estalló en un momento especialmente delicado, cuando se esperaba que el gobierno federal concluyera la publicación total de los archivos vinculados a Jeffrey Epstein tras haber incumplido la fecha límite fijada para diciembre de 2025. Hasta ahora, Pam Bondi no ha establecido un nuevo calendario definitivo para completar la divulgación, lo que ha alimentado las críticas y la sospecha sobre el ritmo y alcance del proceso.
En este contexto, la disputa por la transparencia de los documentos no solo impacta la reputación de la fiscal general, sino que también incrementa la presión política para que el Congreso refuerce su labor de supervisión sobre el Departamento de Justicia y garantice que la revisión y publicación de los archivos se realice bajo estándares claros de rendición de cuentas.
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