Las nominadas a mejor guion adaptado y el material del que derivaron
Conoce las obras de las cuales salieron estas cinco películas nominadas al Oscar

La Academia ha dado a conocer las cinco producciones que competirán por el Óscar a Mejor Guion Adaptado en su 98ª edición. La lista celebra la diversidad, desde novelas y obras de teatro hasta una inusual adaptación de una película anterior.
Los nominados son:
- Bugonia (Will Tracy)
- Frankenstein(Guillermo del Toro)
- Hamnet (Chloé Zhao y Maggie O’Farrell)
- One Battle After Another (Paul Thomas Anderson)
- Train Dreams (Clint Bentley y Greg Kwedar).
Frankenstein: La perspectiva del monstruo
Dirigida por Guillermo del Toro, Frankenstein desplaza el foco del clásico de Mary Shelley: del horror gótico y la reflexión científica hacia un drama familiar sobre la paternidad, el trauma y la redención. Mientras la novela de 1818 profundiza en la ambición desmedida y la responsabilidad moral, la versión cinematográfica se centra en la relación entre Víctor Frankenstein y su criatura, reinterpretada como una figura más inocente y filosófica.

Esta transformación es radical, la motivación de Víctor cambia de un duelo por su madre en un hogar amoroso a una rebelión contra un padre abusivo; la criatura de Shelley, compleja y capaz de extrema crueldad, se convierte aquí en una víctima del rechazo; y el final se cierra con un perdón explícito, alejándose de la muerte sin reconciliación del libro. El filme elimina personajes clave e introduce nuevos, consolidando una reinterpretación personal que prioriza el trauma emocional sobre el terror filosófico original.

Hamnet: Del interior al lienzo visual
Por su parte, Hamnet dirigida por Chloé Zhao, adapta la novela de Maggie O’Farrell, trasladando al cine la hipótesis de que la muerte de Hamnet, hijo de William Shakespeare, inspiró la obra Hamlet, tanto la novela como la película no se jactan de ser una re prestación histórica de lo que pasó exactamente, ya no existen registros de la vida familiar de “El Bardo”. La adaptación convierte la prosa sensorial e íntima del libro ,centrada en el mundo emocional de Agnes (Anne en la vida real) Hathaway, en un lenguaje visual meditativo y elocuente. El enfoque cambia radicalmente del drama de venganza y traición en Dinamarca de la tragedia al duelo familiar y la creación artística como catarsis.

La película y la novela le dan protagonismo a Agnes, mostrando su conexión con la naturaleza y el dolor físico, mientras que Shakespeare procesa la pérdida mediante la escritura. A diferencia de los saltos temporales de la novela, el filme sigue una narrativa cronológica, culminando en una secuencia simbólica en el Globe Theatre donde la puesta en escena se convierte en un ritual de despedida, subrayando cómo el arte transforma el dolor privado en experiencia colectiva.

One Battle After Another: De la paranoia literaria a la pantalla
En el caso de One Battle After Another, Paul Thomas Anderson afronta el reto de adaptar Vineland de Thomas Pynchon de 1990, transformando una sátira literaria compleja y episódica en una sátira igualmente de acción con un núcleo emocional claro. La novela, repleta de flashbacks, personajes extravagantes y crítica social dispersa, se condensa en una historia lineal de rescate y resistencia.

Anderson traslada la acción al presente, abordando temas actuales como la militarización y el control migratorio, y abandona los saltos temporales intricados por una narrativa directa centrada en la relación padre-hija, interpretada por Leonardo DiCaprio. Mientras el libro termina de manera ambigua, el filme opta por una resolución más optimista y visceral, priorizando la inmediatez emocional y la tensión dramática, aunque conservando la esencia de la paranoia y la disfunción familiar propias de Pynchon.

Train Dreams: Expandir el minimalismo lírico
Train Dreams supone un reto adaptativo de otra índole, expandir una novela corta y minimalista de Denis Johnson sin perder su atmósfera poética. El libro es un retrato elíptico y lírico de la vida fronteriza estadounidense, caracterizado por su economía de palabras y tono contemplativo.

Los guionistas Clint Bentley y Greg Kwedar no se enfrentan a la condensación, sino a la necesidad de densificar y desarrollar el mundo emocional del protagonista, transformando las sugerencias del texto en escenas concretas y manteniendo la quietud y las epifanías que definen la obra original. Se trata de una adaptación que prioriza el tono y la atmósfera sobre la trama convencional, buscando capturar en imágenes la esencia de lo que es, ante todo, un poema en prosa.

Bugonia: un caso particular
Finalmente, Bugonia dirigida por Yorgos Lanthimos ejemplifica cómo la adaptación puede dialogar con el cine mismo, ya que no parte de un texto literario sino del remake de la película surcoreana de culto Save the Green Planet! (2003). Este nuevo guion de Will Tracy trasciende la mera traducción lingüística para ofrecer una reinvención conceptual. El tono cambia de la mezcla frenética de comedia, thriller y terror original a una sátira cínica y oscura, propia del estilo de Lanthimos.

La temática se profundiza, yendo más allá del trauma personal para lanzar una crítica mordaz al capitalismo, la polarización social y la cultura de la conspiración. Los personajes, especialmente la CEO interpretada por Emma Stone, ganan matices, y el final se vuelve más ambiguo y abierto. Es, en esencia, una reinterpretación que actualiza la premisa original con una mirada contemporánea y estilizada.

En conjunto, las nominaciones de este año al Mejor Guion Adaptado ejemplifican la versatilidad del arte de la adaptación: desde la reinterpretación de clásicos literarios hasta el diálogo entre cinematografías, pasando por la transformación de sátiras complejas en relatos accesibles. Cada una demuestra que adaptar no es traducir, sino reinventar, profundizar y dar nueva vida a historias que, en esencia, ya resonaban en nuestro imaginario colectivo.
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