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  • 29 ENE 2026, Actualizado 20:17

Hamnet, todo sobre la nominada al Oscar basada en la vida de William Shakespeare

Chloé Zao nos ofrece una mirada distinta a la vida y obra del “Bardo” y su esposa Agnes

Hamnet, todo sobre la nominada al Oscar basada en la vida de William Shakespeare

Hamnet es una profunda meditación cinematográfica sobre la muerte, el duelo y la capacidad del arte para transformar el dolor en un lenguaje compartido se estrena en cines mexicanos. Se trata de una cinta que involucra emocionalmente al espectador desde su primera escena y lo acompaña hasta un desenlace imposible de atravesar sin conmoverse.

Esta producción, nominada a ocho premios Oscar, está dirigida y producida por los ganadores del Oscar Chloé Zao y Steven Spielberg respectivamente. Dos nombres clave del cine contemporáneo. Más allá de su despliegue estético, la película plantea una pregunta central, como sanar una herida que jamás cicatriza.

Basada en la aclamada novela

La historia se apoya en la novela homónima de Maggie O’Farrell, publicada en 2020, y sigue la vida de un joven William Shakespeare, interpretado por Paul Mescal, junto a su esposa Agnes, encarnada por Jessie Buckley, nominada al Oscar.

Ambos construyen una vida familiar aparentemente plena junto a sus tres hijos: Susanna y los gemelos Judith y Hamnet. En este momento de su vida, Shakespeare apenas comienza a abrirse camino como escritor y dramaturgo, por lo que debe dividirse entre su vocación artística y su rol como esposo y padre. Ese frágil equilibrio se rompe de manera abrupta cuando Hamnet muere a causa de una enfermedad que en aquella época, resultaba letal.

El foco sobre Agnes Hathaway

Con una duración cercana a las dos horas, el filme se centra especialmente en la figura de Agnes, una joven marcada por la pérdida temprana de su madre y sometida a la autoridad opresiva de su madrastra. Señalada por el pueblo como una figura extraña, Agnes encuentra refugio en la naturaleza, donde se siente verdaderamente libre. Su vínculo con el bosque y el conocimiento de plantas medicinales heredado de su madre la convierten en una sanadora intuitiva, profundamente conectada con el entorno natural. Esta relación con la tierra y lo místico la ubica al margen de las normas sociales de la Inglaterra rural del siglo XVI, pero también define su identidad y su forma de habitar el mundo.

En medio de esa rutina asfixiante aparece un joven William Shakespeare, quien llega a su casa para enseñar latín a sus hermanastros como forma de saldar una deuda familiar. A pesar de la desaprobación de sus familias, la pareja decide avanzar con su relación, convencida de que el amor que los une es suficiente para enfrentar cualquier obstáculo. Comparten una vida sencilla, pero llena de afecto, en la que transmiten a sus hijos aquello que los convierte en rechazados sociales para el resto de la sociedad y en seres únicos dentro de su propio hogar.

Los retos de la traducir literatura a la pantalla

Zhao y O’Farrell logran condensar las más de 350 páginas de la novela en dos horas de metraje mediante eficaces saltos temporales, priorizando los momentos clave que definen a esta familia y acentuando el contraste entre la felicidad cotidiana y la tragedia latente que se aproxima.

Los pasajes familiares, cargados de ternura y calidez, pero también intensifican el impacto emocional cuando la historia alcanza su punto de quiebre. La amenaza de la tragedia está siempre presente, aun cuando Agnes cree hacer todo lo posible para evitarla, como toda tragedia que se da a respetar.

La muerte del hijo marca un antes y un después en la relación, y la película muestra con delicadeza cómo Agnes y William enfrentan el duelo de maneras distintas. Ella, como sanadora y mujer intuitiva, intenta encontrar respuestas en la naturaleza y en una visión previa sobre el destino de su familia; él, en cambio, canaliza su dolor a través del teatro y la escritura.En ese cruce entre pérdida y creación surge el vínculo con “Hamlet”, una de las obras más célebres de Shakespeare. La película plantea que el arte funciona como un puente capaz de unir a la pareja en su dolor, permitiéndoles sobrellevar aquello que han perdido.

La historia real y las libertades creativas

Aunque en la vida real la esposa del dramaturgo se llamaba Anne Hathaway y no existen registros concluyentes sobre la causa de la muerte de Hamnet, se sabe que el niño fue enterrado el 11 de agosto de 1596 en Stratford-upon-Avon. Algunos historiadores creen que pudo haber muerto a los 11 años por una plaga, posiblemente peste bubónica, disentería o tifus, mientras que otros sugieren un accidente.

Los registros históricos indican que la muerte de Hamnet ocurrió cuando Shakespeare comenzaba a ganar reconocimiento en Londres, y muchos especialistas consideran que este hecho influyó directamente en la escritura de Hamlet tragedia en la que la muerte, el amor y la esperanza conviven de forma inseparable. Aunque nunca se sabrá con certeza qué ocurrió, O’Farrell sostiene que Shakespeare atravesó un duelo profundo, y que de ese dolor nacieron algunas de las historias más poderosas y atemporales de la literatura universal.

En ese sentido, Hamnet no solo es una obra bella en lo visual, narrativo y actoral, sino también una película que sana, recordándonos que incluso en los momentos más oscuros, la vida puede ofrecer una forma de redención a través del arte. Nominada al Oscar a mejor cinta, actriz principal, director y guion adaptado, entre otras, es además la cinta más nominada en los BAFTA dirigida por una mujer. El filme ya se encuentra disponible en cualquier sala de cine del país.

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