Puerto Príncipe, la ciudad del caos

En la capital de Haití se pueden observar varias casas derribadas y miles de ciudadanos deambulando por las polvorientas calles

Puerto Príncipe, la ciudad del caos

Por David ApontePuerto Príncipe.- Un padre carga a su hijo herido. Lo lleva a las instalaciones de la misión de las Naciones Unidas para la estabilización de Haití. Entra a un galerón lleno de camastros, lleno de heridos y de olores fétidos. Una mujer grita o canta algo. Del techo cuelgan cables para las bolsas de suero

Por el barrio Desmas, unos jóvenes empujan una carreta con un cuerpo amortajado con una sábana manchada de sangre. Hay cadáveres en las calles de la ciudad. Nadie se molesta en recogerlos. La gente se cubre la boca cuando pasa cerca de los muertos

Es la ciudad del caos: cientos de casas derribadas por el terremoto del martes; es el paso de miles de haitianos que deambulan por las polvorientas calles, entre los escombros; es la ayuda internacional que llega por toneladas al aeropuerto y que nadie hace nada para mandarla a los damnificados; es el hambre y la sed que pegan en el estómago y los labios

Los haitianos rascan con sus propias manos. No hay cuerpos de rescate en las casas derruidas y el olor a carne descompuesta se mete como cuchillo en las fosas nasales

El gobierno del presidente René Preval no ha articulado un plan para el rescate de los cuerpos, algunos de ellos expuestos en las calles, y de los posibles sobrevivientes bajo los escombros. La misión de las Naciones Unidas tampoco ha podido organizar una estrategia para atender con ayuda humanitaria a los haitianos

La ayuda internacional se queda apilada en el aeropuerto o sale en camiones de las Naciones Unidas, pero no ha llegado a la población, que desde las calles se concentra para reclamar por agua y alimentos

Los aviones de todos los países llegan con su carga y se llevan a sus conciudadanos, algunos muy mal heridos. No hay una adecuada atención para los enfermos, que son trasladados por sus familiares en busca de una cama y un médico que los atienda

Rescatistas filipinos trabajan duramente en el edificio derruido de la misión de la ONU. Hay varias decenas de funcionarios bajo cientos de toneladas de cemento; los de nueve pisos se cayeron como las hojas de un cuaderno

La española Nieves Álvarez, responsable de Unicef en Haití, espera por el rescate de su esposo. Uno de los empleados de Naciones Unidas hizo el milagro el miércoles: salió caminando entre los escombros. "no se sabe con exactitud cuántas personas había en el edificio, entre 70 y 100, y han salido 10 personas con vida. La mayoría está adentro, pero contamos con que van a salir también", suplica

El embajador de México, Everardo Luis Suárez Amezcua, dice que es caótica la situación. "han llegado los aviones con ayuda humanitaria pero no hay los servicios para descargar, mucho menos para orientar la ayuda"

Por la tarde de este día de caos, confirma que una mujer mexicana de nombre Karen Valero Jacques, murió en un hospital

Los haitianos duermen a la intemperie. Los haitianos han salido de sus casas, tal vez para siempre. Caminan con bolsas y maletas por las calles de la ciudad. Otros han colocado improvisados campamentos en terrenos baldíos, plazas públicas y canchas de futbol

El presidente les ha dicho que es mejor no estar bajo un techo, un techo que no es de Puerto Príncipe

 

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