CON MARTHA DEBAYLE

¿Por qué me saboteo cuando quiero bajar de peso?

Por qué si la mayoría tiene la idea de que serán felices cuando sean delgados, lo seguimos

saboteando

Adriana Esteva, especialista en Nutrición Emocional, autora de “Cuando la comida calla mis sentimientos” y “En la comida como en la vida” y facilitadora de taller “Comiéndome mis emociones”

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Lo primero que se nos ocurre pensar cuando no logramos tener éxito en bajar de peso, o en seguir una dieta, es que no tenemos la suficiente fuerza de voluntad, que fallamos, que nos faltó disciplina, ganas o que de plano hay algo muuuuy malo dentro de nosotros que no nos permite alcanzar nuestros sueños.

¿Y si hubiera otras razones?

La rebeldía a estar siguiendo una instrucción externa.

Martha Baldwin, en su libro “Auto Sabotaje” dice que la fuente de energía del Auto Saboteador son “Sentimientos de asilamiento, miedo, dolor y cólera que surgen como respuesta a los mensajes “No seas……” y “No seas quién eres”.

Cuando un niño ha sido “aplastado” en su voluntad y determinación, suele desarrollar un deseo oculto por obtenerlas de nuevo. Sin embargo, al creer que no puede hacerlo de una manera directa haciendo respetar sus límites y tomando sus propio poder y sus propias decisiones, encuentra en la desobediencia y la rebeldía la única forma de salirse con la suya, aun cuando con esas decisiones lo vuelvan a dejar “aplastado”, ya que con eso se confirma la historia de que no puede hacerlo diferente, así que vuelve a dejarle al otro las decisiones.

El miedo a lograrlo:

Es tanta la expectativa que nos hemos puesto o más bien que nos hemos comprado acerca de lo maravilloso, sano, feliz y paradisiaco que es bajar de peso, que nos hemos hecho muchísimas fantasías al respecto.

Entre ellas, que lograrlo nos dará el poder mágico de no sentirnos mal nunca más, de que seremos una especie de súper Héroes y nos da pavor no poder mantener todo esto. Tememos no poder mantener la expectativa externa que tanto hemos querido alcanzar.

También da terror irte dando cuenta de que adelgazar no te genera las emociones que creías, que quizá te sientes vulnerable, desconfiada, decepcionada, incómoda, cansada, triste…… en pocas palabras: HUMANA

Miedo a perder tu esencia, a que si ya eres delgada dejaras de ser tú. Que de pronto tendrás que ser divertida, extrovertido, vestir a la moda, activo, interesante.

OJO Eres siempre tú, con más o menos peso.

Perder los “privilegios” que te da estar como estás:

La atención del otro

No hacer cosas que crees que tendrás que hacer o cosas que creer que tendrás que dejar de hacer.

Castigar al otro; Si no me quieres gorda, no me tendrás delgada

Se acaban los pretextos. Ya no habrá gordura a la cual culpar.

Estar desafiando una creencia.

Nuestro sistema de creencias es complejísimo y le ha dado estructura a la formación de lo que hoy somos. Hay muchas creencias que ni siquiera tenemos idea que existen y que cuando las desafiamos, se disparan todos nuestros sistemas de alerta.

Por ejemplo: No se puede confiar en una persona atractiva

La felicidad no existe

Si soy más segura que mi madre, no podré admirarla

No saber hacerte cargo de las emociones sin recurrir a la comida:

“Los adictos a la comida no estaríamos obsesionadas con la comida si creyéramos que la vida es tolerable sin ella” Geneen Roth

Que estas queriendo llevar a tu cuerpo a un lugar que no le corresponde.

Ponerte expectativas que nada tienen que ver contigo.

La defensa natural de tu cuerpo a la restricción

Hacer dietas está asociado con el aumento de preocupación hacia la comida, atracones y a comer sin hambre física. Además está asociado a la ganancia de peso y a trastornos de alimentación. (Haines & Neumark-Sztainer 2006).

Biológicamente, tu cuerpo experimenta el hacer dietas como una forma de inanición o hambruna. Tus células no saben que estás restringiendo comida voluntariamente. Tu cuerpo hace el cambio hacia un modo primitivo de supervivencia, el metabolismo se alenta y los deseos por comida aumentan. Y con cada dieta, el cuerpo aprende y se adapta, resultando en un aumento de peso. En consecuencia, la mayoría de las personas sienten que han fracasado, pero es hacer dieta lo que en realidad les ha fallado a ellos. Hacer dieta te desconecta de tu hambre innata y de tus señales de satisfacción lo que resulta más fácil comer sin hambre física y desarrollar desconfianza en tus señales biológicas de hambre. Evelyn TRibole y Elyse Resch autoras de Intuitive Eating

Seguir actuando de la misma manera y con las mismas herramientas de tu niño herido en lugar de tomar tu poder como adulto.

Porque en el fondo sabes que no quieres cambiar Y TIENES TODO EL DERECHO DE NO HACERLO

Cuando ya no creas que comer te salvará la vida.

Cuando confías en ti misma más que en la comida, dejas de usarla como si fuera tu única oportunidad para no desintegrarte.

Dejarás de recurrir a la comida cuando sea tu cuerpo el que entienda, no tú mente, qué hay algo mejor que comer.

La verdad, no la fuerza, es lo que acaba con la compulsión.

Ser consciente, no la privación, es lo que dicta lo que comes.

La presencia, no la vergüenza, cambia como te ves a ti misma y en que confías.

Cuando dejas de luchar, de sufrir, de esforzarte y de engañarte con respecto a la comida y a tu cuerpo, cuando dejas de manipular y controlar, cuando te relajas y escuchas la verdad de fondo, te invade algo más grande que tu miedo.

Aprendes a confiar en algo mucho más poderoso que un conjunto de reglas que ha diseñado otro: aprendes a confiar en tu propio ser.


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