Verstappen vs Lindblad: El día que un novato de Red Bull venció al campeón de la F1
Dos pilotos de Red Bull, una pista y una colección de autos Ford que recorren un siglo de historia. El reto terminó con un resultado que pocos vieron venir y dejó claro que una nueva estrella ya está lista para pelearle al campeón.

Max Verstappen y Lindblad
Max Verstapen, el campeón dominante de la Fórmula 1, se enfrentó a Arvid Lindblad, una de las grandes promesas del programa Red Bull, en un reto que mezcló velocidad, trayectoria y espectáculo. El escenario no fue un circuito de la F1, sino una pista armada para probar 12 autos legendarios de Ford, desde reliquias de los años 20 hasta máquinas de competición modernas.
La idea, simple, pero atractiva, consistió en ponerlos a competir en diferentes pruebas usando coches totalmente distintos entre sí, y ver quién se adaptaba mejor.
Más de una carrera, distintos desafíos
Empezaron con una prueba de aceleración. Verstappen arrancó con ventaja usando máquinas modernas de alto rendimiento, mientras que Lindblad tuvo que dominar fierros clásicos, como un Mustang de 1970, que además de potente exige técnica y paciencia. Aun así, el joven piloto logró tiempos respetables.
Después, Lindblad tuvo su momento clave manejando un Ford Model T de 1924, uno de los primeros autos producidos en masa en la historia. En una pista de curvas, sacó un tiempo tan bueno que lo puso al mismo nivel que Verstappen en la competencia general.
Eso obligó a que el reto se definiera en una prueba final a todo o nada.
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El mano a mano definitivo
Para la última carrera, cada uno eligió un coche moderno de circuito:
- Verstappen se subió a un Ford Supercar australiano, una bestia de más de 600 caballos.
- Lindblad eligió un Ford Mustang GT3, un auto de carreras diseñado para campeonatos internacionales.
Salieron juntos y aquí no hubo trucos ni handicaps: la vuelta más rápida ganaba todo.
Y contra lo que muchos esperaban, Lindblad fue más rápido que Verstappen. No una vez, sino dos. El joven logró mejores tiempos en ambas vueltas decisivas y se quedó con la victoria general del desafío.
Más que un espectáculo
Aunque el evento fue una exhibición, Lindblad demostró no ser solo es una promesa, sino que fue capaz de mirar de frente al campeón del mundo.
Para Ford y Red Bull también fue una manera sutil de presumir su alianza, mostrando cómo la marca ha pasado de autos casi artesanales a máquinas de competencia extrema.
Para los fanáticos fue un deleite ver en la misma pista un Model T, un GT40 de Le Mans, muscle cars clásicos y coches de carreras modernos, todos empujados al límite por dos pilotos de élite.

Max Verstappen y Lindblad




