Quetzalli Cortés nos revela los secretos de su intenso papel en “Partida”: una película claustrofóbica y crítica que habla sobre el acoso laboral
El actor explora la explotación y el machismo en la oficina a través de su personaje Lucas en la aclamada película de Luis Ayhllón

El actor Quetzalli Cortés por medio de una charla nos compartio detalles fascinantes sobre su papel en la película "Partida“, una producción disruptiva y compleja que actualmente se está exhibiendo en la Cineteca Nacional en la sala 9 Xoco hasta este 10 de julio.
En esta entrevista, Cortés profundizo en cómo abordó la tensión constante de su personaje, Lucas, en este thriller claustrofóbico que explora el acoso laboral y los códigos machistas en el ámbito de oficina.
La tensión de Lucas: encarnando el estrés laboral
Desde el inicio, “Partida” sumerge al espectador en un ambiente de alta presión, donde Lucas y Zúñiga, dos empleados, se enfrentan a la inminente pérdida de su trabajo. Quetzalli Cortés nos detalló la preparación para interpretar la tensión que irradia su personaje, Lucas, quien se percibe como el más estresado de la encrucijada laboral. “Desde la primera vez que leí el texto era muy evidente que era muy complejo”, afirmo Cortés, destacando la necesidad de profundizar más allá de los diálogos superficiales para capturar la esencia de la película.
La cinta, dirigida por Luis Ayhllón, se sumerge en las profundidades de la ansiedad generada por la incertidumbre laboral, donde “uno de los dos se puede quedar sin trabajo”. Cortés nos explicó cómo su personaje, Lucas, aunque joven, ve a Zúñiga como un mentor, pero la cruda realidad de la competencia y la presión de sobrevivir en un entorno laboral tóxico los empuja a pasar por encima del otro.
Un universo patriarcal y el humor negro dentro de la película
Quetzalli Cortés abordó cómo fue interpretar a un personaje en un “universo sumamente patriarcal”, un ambiente ajeno a su propia experiencia personal. Sin embargo, el actor señaló la universalidad de la temática, con espectadores que se le acercaron para comentar: “mi oficina sí es horrible, es horrible y peor”.
La película también destaca por su humor negro y una estética surrealista que, a pesar de reflejar una realidad palpable, logra una atmósfera que “te va haciendo chiquito”. Cortés explicó el desafío de equilibrar el drama serio y estresante con elementos absurdos, satíricos y divertidos, como la memorable escena del baile. Este balance se logró gracias a la visión de Ayhllón, quien apuesta por un “cine de actores” donde la interpretación recae completamente en el elenco.

Formación teatral y la química en el set
La sólida formación teatral de Quetzalli Cortés, con estudios en La Casa Azul y en Oxford, fue fundamental para el desarrollo de su personaje. Cortés nos describió su enfoque como un “caja de herramientas”, donde cada proyecto exige diferentes instrumentos. El actor subrayó la importancia de “no juzgar” al personaje permitiendo vivir su propia experiencia, incluso cuando sus diálogos, como los de Lucas sobre los migrantes, contradicen sus propias convicciones como persona.
La filmación de “Partida” en las instalaciones de TV UNAM añadió una capa de autenticidad y desafío, dada la naturaleza independiente de la producción. Cortés nos relató la impresionante química entre los tres actores (Rodrigo Vázquez, Álvaro Guerrero y el mismo), quienes, a pesar de la intensidad en pantalla, lograron un ambiente de “disfrute” y “confianza” fuera de escena.
“Partida” ¿un material didáctico para oficinas?
Nuestra entrevista culminó con una reflexión sobre el mensaje de “la película. Aunque Quetzalli Cortés reconoce que el director prefiere que el espectador complete su propia experiencia, la película ofrece una crítica social innegable, que es la propia realidad de mucha gente en sus trabajos.
Es una realidad que después de ver “Partida” llegó a nosotros la reflexión de que podría servir de ejemplo e incluso como “material didáctico” para empresas, ya que aborda los peligros del poder desmedido y el abuso en el ambiente laboral. La película, que ha recibido premios por mejor largometraje, demuestra cómo el arte puede ser un espejo que, a través de la ficción, genera una crítica profunda al sistema.
A pesar de su naturaleza independiente y la búsqueda de una distribución comercial, Quetzalli Cortés nos comentó que le encantaría que el filme llegue a la mayor cantidad de personas posible, trascendiendo las fronteras de las oficinas para provocar una reflexión sobre las dinámicas de poder y las consecuencias de la explotación en cualquier ámbito.



