Testimonios de explosión Puebla
"Eran las 6 de la mañana no se controlaba el incendio y ya estaban saqueando las casas" dijo un testigo

Por Rosario CarmonaMéxico.- El primer indicio de la tragedia que sufrieron los habitantes de 8 colonias de San Martín Texmelucan, Puebla, es el fuerte olor entre combustible y cuerpos calcinados. Pero eso es sólo el principio, una vez que se encuentra el cruce de las colonias Solidaridad y San Damián, el panorama es desolador
La calle está acordonada, las casas de ambos lados resultan una larga hilera de pedazos de fierro, de tabique y ventanas con vidrios a pedazos. Todas pintadas de un negro chapopote, similar al negro de las cenizas sobre las que caminan los vecinos que han regresado a sus casas, tan sólo 6 horas después de la explosión, para hacer un recuento de sus pérdidas
Del otro lado, en la rivera del Río Atoyac que en lugar de agua lleva una espesa capa negra, que por momentos parece atorarse entre las ramas de los árboles convertidas en carbones, están los fierros quemados de lo que, antes de ayer, era un parque
El recorrido sigue entre las cenizas, los cables de la luz que quedaron en el suelo y hasta se deshacen a la menor provocación y otras casas que resultaron calcinadas
A lo largo de la cuneta en la colonia Solidaridad, avanza con dificultad el drenaje. A los lados, el humo advierte sobre un riesgo que no termina, pero hay sobrevivientes que siguen pegados a lo que quedó de sus casas, no se van porque temen la rapiña, tras el milagro viene el miedo
"Imagínese eran las 6 de la mañana no se controlaba el incendio y ya estaban saqueando las casas, eran las 9 y la gente no se iba, nos tocó corretear a unos rateros… Los árboles todavía no están apagados, son las brazas y en el cárcamo están el combustible y puede incendiarse de nuevo"
Camiones, coches convertidos en pedazos de fierro, se suman a lo largo de las calles, semáforos que parecen derretidos y transformadores que volaron en pedazos, son las imágenes que se repiten en cada calle
"Y mientras los elementos del Ejército y la Policía Federal insisten en el desalojo y amplían el acordonamiento de la zona, en una bocina se anuncia que van a regalar comida para quienes sufrieron pérdidas en ese río de fuego que poco a poco fue consumiendo todo a su paso."



