Madonna hace saltar chispas en presentación de álbum en París
La 'Material Girl' cantó y mostró su faceta más provocativa, enfundada en cuero y seda, sirviendo a unas 1.500 personas un espectáculo en forma de aperitivo
Paris, Francia, mayo 8, 2008.- Madonna y Kylie Minogue, divas veteranas del pop, reinas indiscutibles aposentadas en el trono de las listas de ventas y luciendo siluetas que resisten todo paso del tiempo, hicieron saltar chispas esta semana en la Ciudad de las Luces al presentar nuevos álbumes en sendos conciertos. Kylie eligió París para dar el pistoletazo de salida de su gira mundial en la que dará a conocer su décimo trabajo "X". Su recital, de tres horas y media, envuelta en vestidos de Jean Paul Gaultier y acompañada de un elenco de bailarines y acróbatas en el Palacio de Deportes de Bercy, coincidió el martes con el de su amiga Madonna, que ofreció un concierto privado en el Olympia. La 'Material Girl' cantó y mostró su faceta más provocativa, enfundada en cuero y seda, sirviendo a unas 1.500 personas un espectáculo en forma de aperitivo, antes de iniciar en agosto en Europa su gira planetaria para presentar "Hard Candy", su undécimo álbum. "Madonna versus Kylie" titulaba esta semana la prensa parisina, orgullosa de acoger a dos 'sex symbols' incansables, que han mantenido intacta su desenvoltura y energía en el escenario, de la misma forma en que sus éxitos siguen sonando, desenfrenados, en las pistas de baile de todo el planeta. Madonna, a punto de cumplir los 50, y Kylie, que sumará 40 años a finales de mes, tienen mucho en común: rubias, esbeltas, experimentadas y con ese particular don de quien sabe adaptarse a las nuevas tendencias, sin miedo a reinventarse cada vez que las listas de ventas lo requieren. En la sala Olympia, Madonna irrumpió sentada en un fantástico trono negro, con pantalón de seda y botas altas con cordones, vestida de negro de los pies a la cabeza, y con una varita de maga en la mano
La diva demostró una vez más que nada le asusta, jugando con los cambios de registro entre pop, hip-hop y hasta el heavy metal. A pesar de las críticas poco entusiastas, "Hard Candy" -en el que ha contado con la colaboración del norteamericano Justin Timberlake- ya es superventas en todo el mundo. Con once discos bajo el brazo, Madonna iniciará el próximo 23 de agosto en Cardiff (Gran Bretaña) su gira "Sticky and Sweet", antes de hacer escala en las ciudades de Niza, Berlín, Amsterdam, Dusseldorf, Roma, Fráncfort, Londres y París. Cruzará después el Atlántico, con 18 conciertos previstos en América del Norte entre octubre y noviembre, mientras que próximamente se anunciarán las fechas para sus posteriores recitales en América Latina. Kylie Minogue, en cambio, ya se encuentra de pleno en su periplo mundial. En el Palacio de Bercy, la australiana, que el año pasado regresó a los escenarios después de quedar apartada temporalmente debido a un cáncer de mama, dio un concierto preparado al milímetro, con decorados y coreografías cambiantes que dieron vida a sus temas 'dance', interpretados con su habitual frescura. La autora del archiconocido "Can't get you out of my head" con el que conquistó la cumbre del pop-dance a principios de siglo, fue además condecorada el lunes con la distinción Caballero de la Orden de las Artes y las Letras por la ministra francesa de Cultura, Christine Albanel. "Princesa del pop, reina incontestable de las pistas de baile, usted es una especie de rey Midas de la escena musical internacional, que transforma todo lo que toca en oro, desde los discos hasta los pantalones cortos", dijo la ministra de la artista. Su gira, llamada "KYLIEX2008", continuará, entre otras, por las ciudades alemanas de Stuttgart, Hamburgo, Fráncfort, Colonia y Berlín, e incluirá además Praga, Viena, Budapest, Oslo, Estocolmo, Helsinki y las urbes británicas de Belfast, Glasgow, Manchester y Londres.



