Une Emmanuel en Mérida a varias generaciones con su música
"Es mi mujer, "Háblame de ti" y "Soledad" abrieron plaza a una presentación que se volvería inolvidable para las más de dos mil almas que asistieron
Yucatán, México, abril 26, 2008.- El cantante mexicano Emmanuel unió a varias generaciones cuyos corazones latieron juntos en un concierto cargado de recuerdos, añoranza y energía "Retro", nombre del último trabajo discográfico de esta leyenda de la música pop. Emmanuel abrió su concierto con un popurrí de las canciones que lo han hecho trascender y estar vigente en la memoria colectiva, principalmente en la de aquéllos que crecieron con sus primeros éxitos, en la década de los 80. "Es mi mujer, "Háblame de ti" y "Soledad" abrieron plaza a una presentación que se volvería inolvidable para las más de dos mil almas que fueron al Centro de Convenciones Siglo XXI. El vértigo se detuvo cuando el cantante anunció "Qué será", en donde se tomó un pequeño respiro para hablar con el público que ya en ese momento estaba entregado a cabalidad al intérprete. La pieza fue adornada por el saxofón del cubano Pedro Julio, lo que le dio un toque más sublime y contundente a este tema que también llevó al cantante a los primeros lugares de popularidad en la década de los 90. Luego siguió otro remix con más de sus éxitos, como "Pobre diablo", "Toda la vida", "Seguía lloviendo afuera", "Detenedla ya", entre otras muchas. Tras un gran espectáculo de pirotecnia, Emmanuel interpretó los temas de "Retro", entre ellos "Sentirme vivo", que se ha convertido en un verdadero himno entre el cantante y su público. "Con olor a hierba", "El día que puedas" y una versión de blus de "Enséñame" siguieron dando forma a lo que fue la presentación de Emmanuel en Mérida, tras varios años de ausencia. Por si eso no fuera suficiente, siguió "La chica de humo", "La séptima Luna", todas y cada una de sus canciones que nacieron para conquistar corazones, todas formaron parte del espectáculo. Parecía que la noche acababa, pero al ritmo de batucada Emmanuel regresó al escenario para interpretar "Corazón de melao", en una versión sobrecargada del poder de los tambores. Se despidió de nuevo y cuando el público suponía que había llegado el final, el cantante interpretó precisamente la canción que lleva ese nombre "Al final", y que le valió ser hasta hoy una de las figuras inolvidables del desaparecido Festival OTI. Así, terminó la presentación de una estancia añorada, que permanecía lejana y que anoche dejó de serlo, por fin llegó a Mérida. Fue pues el final de una larga espera para generaciones que crecieron con su música y que ha demostrado que el talento no tiene edad, porque el amor, tampoco la tiene. Con información de Notimex



