CON GABRIELA WARKENTIN Y JAVIER RISCO
CON GABRIELA WARKENTIN Y JAVIER RISCO

Juárez, ejemplo social contra la extorsión: Gustavo Fondevila

Lamentable falta de interés de autoridades financieras para apoyar la investigación de cientos de cuentas que se abren para ejecutar el delito

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En México 99%, de los casos de extorsión no se reportan, se ha convertido en un delito común; México Evalúa encabeza un esfuerzo de investigación a fin de visibilidad este delito y hallar un freno con base en estrategias coordinadas entre sociedad y autoridades.

Extorsión y cobro de piso son las formas más comunes que enfrenta casi cualquier actividad económica en el país, desde la Riviera Maya hasta Baja California, existe este delito tan común que pese a ello, no se reporta, así lo señala el coordinador del Programa de Seguridad y Reducción de la Violencia de México Evalúa, Romain Le Cour.

La extorsión empresarial en México va desde una llamada que es práctica común y exige el depósito de dinero en una cuenta y se reporta poco, hasta lo que se conoce como cobro de piso, la relación casi cotidiana de una personas que se presenta como protectora y pide una suma semanal, mensual y que va desde 200 o 500 pesos hasta cientos de miles o millones de pesos, detalla Román.

La labor de México Evalúa en coordinación con El Universal y fue documentar el delito, hablar con víctimas y victimarios, a fin de ir más allá de la anécdota y saber cómo funciona este delito y finalmente, dialogar con las autoridades para que sepan en dónde están los grandes desafíos de un delito que en el 99% de los casos no se reporta; así en coordinación con las autoridades y la sociedad se comience a actuar.

Por su parte, Gustavo Fondevila, coordinador del Informe de Ciudad Juárez, detalla que de la investigación en la que se entrevistó a víctimas, autoridades y extorsionadores que se encuetan en centros penitenciarios, lo que más le impactó es “la naturalización de la extorsión ejercida por gente común, Chavos de 20 años que adras penas llegan a fin de mes, necesitan cambiar su auto, quieren hacerle una fiesta a uno de sus hijos y no tienen mejor idea que levantar el teléfono y extorsionar a la tiendita de la esquina y amenazar con incendiar el negocio o matar a sus hijos”.

Entrevistamos a muchos extorsionadores “no profesionales”, dijo lo que refleja que es un delito que se hace fácil hacerlo.

En el caso de Juárez dijo, es un ejemplo de que todo lo que se consiguió para reducir la extorsión, fue gracias a las víctimas, quienes se unieron y lograron vencer el circulo de miedo y desconfianza y pusieron a las autoridades al frente para desarticular el delito.

Un hallazgo triste resalta Fondevila, es la falta de interés de las autoridades financieras para colaborar con las investigaciones, no solo las autoridades públicas, sino las bancarias, pues se abren cientos de cuentas bancarias que duran dos o tres días para recibir el dinero y es un camino secundario para investigar y llegara a los grupos criminales. No muestran el entusiasmo para llegar al fin de un delito que causa dolor y daño más allá de la pérdida económica, señala.

Medianos empresarios, dueños de restaurantes y hojalaterías, que conforman el tejido social son los que rompieron la desconfianza y comenzaron a presiona a las autoridades, hasta encontrar la clave de la solución.

Lo más difícil dijo es reestablecer la confianza entre las autoridades y la sociedad, en el caso de Juárez se creó una fiscalía especializada y un esfuerzo de las autoridades públicas para enfrentar el fenómeno que se analiza en los estados de la República a través de la investigación “Ciudad Juárez, Informe de un impuesto criminal”.

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