Con Martha Debayle

¿Qué te importa realmente? ¿Tu pareja, tu relación o tú?

Estar en una relación romántica con otra persona no es sólo llegar y quedarse a ver qué pasa

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Mario Guerra, tanatólogo, conferencista, business coach, psicoterapeuta. TW: @marioguerra

Estar en una relación romántica con otra persona no es sólo llegar y quedarse a ver que pasa. Es sentir y demostrar el amor que se tiene y cuidar principalmente a la persona porque con ello se cuida la relación y se aportan elementos muy importantes para la propia satisfacción y felicidad. Sin embargo, hay personas que no lo ven así y entonces se olvidan de la persona para cuidar la relación o se olvidan hasta de la propia relación, sólo para pensar en sí mismos.

¿Por qué hacemos esta pregunta?

• Porque si bien es cierto que un adecuado amor propio nos hace cuidarnos, procurarnos bienestar y felicidad, al entrar en una relación de pareja comprometida es necesario ceder un poco de lo que uno quiere en favor del otro y la relación.

o Digamos que, sin abandonarse o tomar actitudes abnegadas, se dedica parte del tiempo personal, se invierten emociones y sentimientos, expectativas y a veces se posponen y/o reajustan deseos y necesidades personales en favor de una convivencia más satisfactoria.

Por ejemplo, como cuando uno de los dos se enferma y el otro le procura cuidados amorosos aún y cuando eso haya ocurrido en la víspera de un viaje muy importante o le sea desagradable estar en el hospital.

¿Pero qué no normalmente nos importan los 3 elementos (yo, mi relación y mi pareja)?

• Efectivamente puede ser así, pero incluso también parecer que así es.

• Hay pequeñas distinciones en cómo una persona cuida o descuida a sí mismo, la relación o a la otra persona.

¿Cómo es y en que puede afectar que no te importe todo?

• Cuando sólo te importas tú.

• Descuidas la relación y también a tu pareja.

• No quieres que nadie te moleste, cuestione o lo que se le parezca a asumir alguna responsabilidad adulta.

o Dices que no te gusta etiquetar las relaciones o huyes a la primera señal de problemas o incomodidad, es vez de invertir en buscar como arreglar lo que esté pasando.

• Usas argumentos para hacer notar todo lo que das, lo que toleras y lo que necesitas y así destacar la malignidad del otro que hasta se rehúsa a darte lo más básico: paz.

• Puedes asumir conductas de riesgo, con tal de obtener adrenalina o placer, porque al final si te pasa algo, dices que te pasa a ti y ya, pero no piensas en el impacto que eso puede tener en la vida de los que te aman.

o Como si te lesionas, te enfermas o te mueres.

• Normalmente el carácter de una persona así suele ser impositivo, manipulador o hasta abiertamente agresivo con el otro.

o También suele haber desprecio y críticas constantes.

 • Bajo este supuesto, muchas veces cuando la relación termina, te encargas de deslindarte de toda responsabilidad o hasta de difundir públicamente hechos, verdades a medias o mentiras para tú salir limpio y que tu ahora ex-pareja sea vista como de lo peor para abajo.

o Las amenazas de abandono florecen, con frases del tipo: “si la relación se acaba a mi no me afecta, pero conste que todo es culpa tuya”.

o Esto provoca inseguridad en el otro acerca del amor de su pareja y la estabilidad de la propia relación.

• Aquí también entran aquellos que realmente no buscan el amor, sino sólo estar enamorados y disfrutar esa experiencia (con quien sea, por cierto).

• Esta actitud es propia de personalidades narcisistas.

¿Cómo es y en que puede afectar cuando sólo te importa la relación?

• Descuidas al otro.

• Puede que sólo te interese el estatus que la relación te da.

o Social, económico o hasta emocional.

Como cuando sientes que estar en pareja es una meta cumplida o como cuando estar en una relación te da cierta tranquilidad o calma tu tristeza o soledad.

Una buena prueba para saber esto es imaginarte sin estar en una relación por el resto de tu vida. Si el sólo pensarlo te da ansiedad o gran inquietud, es probable que te importe más la relación que tu pareja.

• Puedes mentir con suma facilidad, porque como lo que te importa es la relación, y no tanto tu pareja, no quieres que se acabe.

o Hay quien en este punto alega que miente para no lastimar al otro, pero si eso fuera realmente así, ni siquiera se habría cometido la conducta o situación que hoy se quiere ocultar.

Vamos, ni siquiera sería moralmente correcto ocultar a una pareja, por ejemplo, que padece una enfermedad grave porque es una forma de infantilizar al otro y de robarle la oportunidad de tomar decisiones basadas en la verdad.

• Muchas veces cuando estás en este supuesto y la relación va mal o termina, no quieres contar nada o que nadie sepa que todo ha terminado por evitar el juicio o la supuesta crítica social.

o Muchas veces incluso con la esperanza de volver. Dices que porque extrañas, pero quizá realmente lo que no te gusta es saberte en soledad.

o Se suelen vivir relaciones de “un clavo saca otro clavo”, porque lo que importa es estar con alguien... quien sea, para el caso.

o Esta conducta o actitud es propia de personalidades ansiosas.

 ¿Cómo es entonces cuando te importa tu pareja?

• Aquí es donde realmente podemos decir que verdaderamente te importa todo.

o Te importa la otra persona.

Y lo cuidas no porque lo necesite, sino porque le amas.

Realmente quieres evitarle sufrimiento absteniéndote de conductas que le puedan herir, no nada más tratando de ocultarlas.

Cuidas tu relación, porque es el lugar donde ambos están.

Y eso es importante porque no sólo buscas estar a gusto tú, sino que procuras saber qué mantiene a tu pareja feliz o libre de sufrimiento.

Y esto lo logras cuando realmente te das a la tarea de conocer a tu pareja. Por ejemplo, saber lo que duele, lo que alegra, lo que entristece, lo que molesta... En suma, procurar más de lo bueno y menos de lo que no lo es.

 • Mantienes el interés y el romance de manera manifiesta y notoria, no para que el otro vea qué romántico eres, sino para que tu pareja se sienta amada.

Te cuidas tú.

• Porque con ello cuidas uno de los elementos más importantes y que más ama tu pareja.

• Cuidas tu salud, tus finanzas, tu estatus y tu bienestar.

Pero nunca pasas por encima del bienestar de tu pareja para alcanzar esto.

Esta conducta es propia de personas más estables y maduras.

¿Qué hago si siento que a mi pareja realmente no soy yo quien le importo?

• Busca abrir una conversación al respecto y de su reacción ante tu solicitud, puedes encontrar una posible respuesta:

o Si se porta defensivo o hasta agresivo cuando le pides conversar sobre lo que sientes, es probable que en efecto sólo se importa a sí mismo.

o Si trata de minimizar los problemas y arreglar el conflicto superficialmente y con prisa aparente, portándose más atento, cariñoso o hasta bromista de súbito, pero realmente no te pregunta cómo o por qué te sientes así, es probable que esté más interesado en la relación que en ti.

o Si hace una pausa, te pregunta por qué te sientes así, valida y empatiza con tu sentir, asume la parte que le toca disculpándose y, sobre todo, te pregunta qué crees que pueden hacer para que eso no siga ocurriendo, es probable que realmente seas tú quien le importe y quiera arreglar las cosas más de fondo que de forma.

 • Pero todo empieza por acercarse y abrir conversaciones. Quizá en los primeros intentos no obtengas una respuesta favorable, especialmente si hace mucho no conversan en serio, pero si te acercas sin acusar o agredir al otro, es probable que puedas tener su atención porque no tendría que defenderse.

• No obstante, si tu pareja se niega a escucharte, quizá sea momento de replantear tu permanencia dentro de esa relación.

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