CON MARTHA DEBAYLE
CON MARTHA DEBAYLE

Estás disponible ¿pero eres accesible?

Les vamos a decir cómo saber si estamos listos y qué cosas estamos haciendo que alejan a los demás

Mario Guerra, tanatólogo, conferencista, business coach, psicoterapeuta.

Por ahí la letra de una canción de los años 80 ‘s decía “Me pides más, después te vas…” y nada más descriptivo que esa estrofa para entender un fenómeno que ocurre cuando dos fuerzas tiran de una persona en sentidos contrarios. Por un lado, se quiere tener una relación de pareja. Por el otro, y muy frecuentemente de manera inconsciente, se teme y se evita con toda clase de actitudes y estrategias que acaban por alejar a la mayoría. Vamos a ver por qué sucede esto.

¿A qué nos referimos con estar disponible?

Es cuando una persona declara o desea tener una relación de pareja, regularmente porque no tiene una en la actualidad.

¿Qué queremos decir con ser accesible?

Es la apertura que se tiene para conocer y darse a conocer a otros.

Digamos que es el conjunto de estados de ánimo, conductas y actitudes que permiten y fomentan el acercamiento de otros que se muestren interesados y disponibles para entablar una relación romántica con nosotros.

¿Entonces de qué hablamos acá?

Podemos pensar en algunos supuestos:

Disponibles y accesibles.

Personas que quieren tener una relación de pareja y cuya forma de ser es congruente con ese deseo. Permiten el acercamiento, se acercan, buscan construir una relación basada en la confianza, en la equidad y la individualidad interdependiente de sus miembros.

No disponibles y accesibles.

Personas que ya están en una relación, pero que aún así se hacen accesibles a otros para poder tener otra adicional.

Disponibles y no accesibles.

De estas son de las que vamos a hablar hoy.

Son personas que, queriendo tener una pareja, tienen conductas o actitudes que evita que otros se acerquen de manera romántica o que acercándose acaben por alejarse.

¿Cómo distinguimos a alguien accesible del que no lo es?

La persona no accesible precisamente pone muchas barreras inconscientes para que la relación se de o funcione. Entre sus conductas o actitudes habituales podemos ver:

Desinterés.

Te abre la puerta de su corazón. Responde a sus llamados o peticiones, pero nunca toma la iniciativa.

Nunca es quien mande el primer mensaje del día, no te invita a verse, no inicia conversaciones, etc.

Desatención o distracción.

Cuando están juntos siempre hay algo más importante de que hablar o sobre lo cual poner atención que realmente estar juntos con atención no dividida.

Durante conversaciones o encuentros distraerse continuamente con el celular, sólo hablar de sí mismo cuando tú quieres contar algo, estar haciendo otra cosa simultáneamente a estar realmente contigo.

Impulsividad o reactividad.

Es como ser de piel muy delgadita y de todo sentirse ofendido. Son personas que podemos denominar “de mecha corta”. Volátiles y explosivos. Son personas a las que les cuesta canalizar adecuadamente sus impulsos.

Por cualquier cosa se molesta y se torna agresivo en vez de sólo expresar su desacuerdo u opinión.

Críticas constantes o llevar sistemáticamente la contraria.

Son personas que siempre tenderán a corregir lo que haces, lo que dices y que en el fondo te ven hacia abajo.

Peor aún si además les gusta tener la razón, porque no importa lo que digas, siempre dirán otra cosa para salirse con la suya.

Intentos de manipulación o control.

Actitudes de chantaje, de querer hacer cambiar al otro o de controlar su conducta.

Como cuando te hacen un drama porque no llamaste o no puedes ver a la persona en el momento que quiere.

Independencia excluyente.

Como cuando te cierras a las atenciones, halagos o invitaciones de alguien porque sientes que eso te compromete o te obliga a someterte.

Son personas que todo lo quieren dividir por la mitad (gastos, invitaciones, etc.) o que rechazan regalos o detalles.

Defensividad

Personas que les cuesta mucho reconocer errores, olvidos o fallos y que en vez de escuchar siempre tiene una justificación para no asumir la responsabilidad.

Es como si siempre quisieran ganar, pero la realidad es que para ellos es más importante no perder.

Cerrazón.

Personas que se cierran en sus propias ideas y opiniones y no están dispuestas a aceptar o escuchar argumentos contrarios.

Cuando les das evidencia que contradicen lo que creen suelen decir “no se y me vale”.

Estas personas también suelen ser impositivas porque consideran SU forma de ver el mundo como LA forma CORRECTA de ver el mundo.

Cierre emocional.

Personas que no responden a acercamientos físicos, palabras de afecto o cualquier manifestación emocional. Suelen ser personas frías e inexpresivas, casi como un salmón en pescadería.

No responden, o lo hacen fríamente, a abrazos, caricias, besos, palabras amorosas, etc.

¿Por qué alguien que dice estar disponible, no es accesible?

Hay dos fuerzas opuestas en conflicto:

Por un lado está el deseo de tener una buena relación, que los hace acercarse.

Por el otro, es probable que tenga un gran miedo o desconfianza y eso le lleve a adoptar una postura cerrada y de distanciamiento.

¿De dónde puede ser que venga el miedo y la desconfianza?

Aprendizajes distorsionados.

Lo que les fue inculcado por familia, sociedad o cultura.

Lo que te dijeron, a veces sin decírtelo, de las parejas, las relaciones y como se supone que deben funcionar.

Vivencias infantiles.

Padres fríos, inexpresivos, chantajistas, demandantes, perfeccionistas, etc.

Experiencias en relaciones pasadas.

Infidelidades, violencia, engaños o cualquier transgresión a la confianza o la dignidad.

Todo esto va modulando nuestro estilo de apego y eso hace que alguien se comporte de manera ansiosa o distante.

¿Qué efectos causa estar disponible, pero no ser accesible?

En la persona que es así.

Frustración, porque genuinamente siente que hace y dar lo mejor de sí y no alcanza a comprender por qué sus relaciones no empiezan o no duran (y las que duran no son muy buenas).

En aquellos que se interesan.

Crea mucha confusión porque hay señales mixtas y contradictorias. Como no pueden descifrar el enigma, una persona sana tiende a alejarse. Los no tan sanos, se quedan y se hace una especie de cocktail bastante destructivo.

¿Qué podemos hacer si nos identificamos con esto?

Lo ideal es buscar entender de dónde viene el miedo y la desconfianza hacia las relaciones.

Luego toca buscar generar confianza hacia uno mismo, como cuando uno desarrolla una mejor autoestima, para disminuir la sensación de vulnerabilidad y poder hacerse más accesible, cuando así se desea, sin tener que levantar tantas defensas que acaban siendo muy destructivas.

Este es uno de esos problemas que acaba por afectar a una relación de pareja que no surge a partir de la relación en sí misma, por lo que cada uno debería hacerse responsable de buscar resolver esos conflictos internos antes de emprender un nuevo intento romántico.

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