CON MARTHA DEBAYLE

Reflexiones desde el judaísmo sobre el Covid-19 y sus secuelas

¿Cuáles son las grandes lecciones y reflexiones que nos ha dejado el COVID19, desde el judaísmo?

Rabino Jonathan Gilbert, vive en Jerusalén, Israel.

Si hay algún significado en la vida, entonces hay un significado en el sufrimiento.

Resulta frustrante y atemorizante abandonar la rutina, entrar en cuarentena, arriesgar nuestros sustento, etc.

Pero debemos recordar que detrás de todo ello existe un motivo y debemos ajustar nuestras vidas en consecuencia.

El sufrimiento termina en el momento en que encuentra un significado.

No somos dueños de este mundo sino inquilinos.

Debemos escuchar a Dios en Sus propios términos, no en los nuestros.

La actitud correcta frente a la adversidad es la esperanza y confianza.

El dolor es soportable si sabemos que terminará y no si negamos que exista.

Todos los caminos tienen el mismo destino: la redención.

El pueblo judío tiene una larguísima historia de resiliencia exitosa basada en una profunda fe y esperanza de que, al fin y al cabo, todo es para bien.

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.

En tiempos de crisis, existe un enorme peligro de caer en manos de “falsos profetas”:

Conspirasionistas crónicos, pseudoscientificos, esotéricos, etc.

Necesidad de reconocer su mensaje e ignorarlo.

En el judaísmo, la búsqueda de “la verdad” y el rechazo a la mentira es una labor diaria y minuciosa

El judaísmo prohíbe sentir miedo excesivo a causas externas.

El miedo debe ser una herramienta para la perfección de uno mismo, no un lastre para vivir.

Debemos saber que a mayor miedo existe una mayor tendencia a culpar al otro.

Cuando no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.

Las decisiones, no las condiciones, determinan quiénes somos.

El judaísmo sostiene que la alegría de vivir puede lograrse incluso frente a la adversidad.

Por el contrario, la comodidad y seguridad no garantizan la satisfacción.

Es posible, e incluso deseable, aprender a vivir con incertidumbre.

Confrontar nuestra mortalidad es una tremenda oportunidad para reajustar el rumbo de nuestras vidas.

Tendemos a pensar mágicamente que viviremos por siempre, lo cual nos evita enfocarnos en aquello que realmente amerita el esfuerzo.

Debemos reflexionar constantemente sobre cuáles son las cosas importantes y cuáles “vanidad de vanidades”.

Existe una obligación bíblica de cuidar del cuerpo así como existe una obligación de cuidar del alma.

 

El mundo que Dios creó nos permite ser socios y nos obliga a elegir con la responsabilidad correspondiente.

Es decir, tenemos la posibilidad y deber de descubrir e implementar tecnologías que permitan el cuidado de la salud.

Pero al existir estás, tenemos la más absoluta obligación de advertirnos a las “mejores prácticas”.

Confrontar nuestra mortalidad es una tremenda oportunidad para reajustar el rumbo de nuestras vidas.

Tendemos a pensar mágicamente que viviremos por siempre, lo cual nos evita enfocarnos en aquello que realmente amerita el esfuerzo.

Debemos reflexionar constantemente sobre cuáles son las cosas importantes y cuáles “vanidad de vanidades”.

Existe una obligación bíblica de cuidar del cuerpo así como existe una obligación de cuidar del alma.

El mundo que Dios creó nos permite ser socios y nos obliga a elegir con la responsabilidad correspondiente.

Es decir, tenemos la posibilidad y deber de descubrir e implementar tecnologías que permitan el cuidado de la salud.

Pero al existir estás, tenemos la más absoluta obligación de advertirnos a las “mejores prácticas”.

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