CON MARTHA DEBAYLE

Las 10 crueles verdades sobre el amor que nadie te ha dicho

Porque no todo es miel sobre hojuelas y es mejor que lo sepan ahora

Walter Riso, doctor en Psicología, se especializó en Terapia Cognitiva y tiene una maestría en Bioética.

Algunos libros de Walter Riso

Los límites del amor

Enamórate de ti

Desapegarse sin anestesia

Ama y no sufras

Ya te dije adiós, ahora cómo te olvido

Me cansé de ti

Manual para no morir de amor

El derecho a decir no

Pensar bien, sentirse bien

Disponibles en plataformas digitales

El amor no es algo absoluto.

No es perfecto. Es normal que una relación no sea perfecta y no tenemos que empeñarnos en que lo sea porque puede crear una frustración.

Hay que acercarse al amor sin prejuicios o estereotipos. Sólo así disfrutaremos plenamente de la relación y tendremos menos probabilidades de sufrir por amor.

Si dudan que te aman, no te aman.

Es claro que si alguien tiene que pensar dos veces sobre sus sentimientos para con el otro, no ama

Que no te vengan con cuentos: a los enamorados de verdad hay que frenarlos, no empujarlos.

Tú no eres un objeto, que tienen que pensar si te quieren o no

¿Qué hay que hacer? No pedirle peras al olmo. El amor es decir “qué suerte que te tengo”, “Yo te elijo y tú me elijes”.

Si tú pareja duda, no te quedes ahí

Amar a cualquier costo, no es amor.

El amor no es la mayor de las virtudes, muchas veces, la libertad, la justicia, tienen más peso que el amor.

Cuando el amor funciona bien, es increíble. El amor bueno es cuando hay respeto, libertad, complicidad.

El amor a cualquier costo, hace que te humilles, que te arrastres.

Ese miedo, hará que todo el día estés escaneando a tu pareja, para ver qué tanto te quiere, hacer lo que sea, para que esa persona esté contenta, olvidándote de lo que tú necesitas y te hace feliz.

Cuando se llega al amor con necesidad, es muy posible que todo esté distorsionado.

El amor saludable es espectacular, el amor enfermizo es insoportable y te puede destruir

Si tu dolor no le duele, no hay amor.

Hay cosas que no son negociables en el amor, pero una en especial es cuando tu sufrimiento, el que te llega de los huesos, pasa desapercibido por la otra persona, significa que el vínculo está mediado por la indiferencia

Lo que se opone al amor es la indiferencia

Entonces, ¿qué estás esperando? ¿Qué ocurra un milagro? ¿Qué de repente le importe?

Cuando la persona que uno ama sufre, uno quiere estar ahí para ayudarla.

Si no hay esto, si ni tu alegría, lo alegra. ¡Empaca y vete!

Puedes admirar sin amar, pero no lo contrario.

Siempre admiramos a quien amamos, aunque lo contrario no es necesariamente cierto.

Atención, admirar no implica idealizar si no apreciar las cosas buenas que tiene la otra persona e incluso las malas.

No te necesito, te prefiero

Significa que estamos seguros de lo que sentimos por otra persona, pero no dependemos de ella porque tenemos claro lo que somos y hacia dónde vamos.

En el amor maduro se respeta la libertad del otro y además, se valora por encima de todo porque lo que premia no es amarrar ni encadenar si no dejar volar para que el otro nos elija

La dignidad no se negocia, ni siquiera por amor

Quien pretende que pierdas tu dignidad, no te ama

Si estás dispuesto a entregar tu dignidad, no amas

Es crucial fortalecer nuestro amor propio lo que conlleva a nuestra dignidad personal

Ningún tipo de amor debe afectar tu dignidad personal o tus derechos humanos.

Un amor sano es cuando puedes amar con dignidad, sin renunciar a lo que eres

El verdadero amor es horizontal

Es de ida y vuelta: das y recibes.

Se llama reciprocidad afectiva. Democracia emocional.

Amar mucho, no es amar bien

No importa cuánto te amen, sino cómo lo hagan.

El amor es cualitativo más que cuantitativo.

Cuando ponemos la cantidad por encima de la calidad afectiva, distorsionamos la verdadera esencia del amor. Si fuera así, deberíamos valorar los excesos de las personas celosas, apegadas, o codependientes, simplemente porque “aman demasiado”.

En el amor no necesitas la taquicardia y la alteración hormonal desmedida para disfrutarlo.

En el amor hay que aprender a perder.

Si no te aman, no hay que insistir, ni suplicar ni tratar de convencer al otro o a la otra.

Cuando no se es correspondido, lo mejor es matar toda esperanza, porque la expectativa puede hacer que uno se apegue a relaciones tóxicas por años esperando el milagro de una resurrección amorosa que nunca llega.

Conclusión

Enamoramiento es una cosa, amor es otra.

Amar es hacer el amor con la mejor o el mejor amigo, y con ternura, pasión, amistad y dulzura, sin violencia. Si le das cierto orden al amor, si lo vinculas con tu autoestima, con el “ser para sí”, además del “ser para el otro”, habrás definido un sendero seguro por el cual transitar.

Cuando la compañía es confiable, hay que acelerar; si el enredo no pinta bien, hay que frenar en seco.

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