CON MARTHA DEBAYLE

3 curiosidades sobre la infidelidad

¿Qué creen que lleva a una mujer y hombre ser infiel? La edad, la inmadurez, los vacíos, el aburrimientos, la juventud…

Tere Díaz, psicoterapeuta, especialista en desarrollo personal y terapia de pareja.

Lo que sabemos

Decir que la sociedad es más indulgente con la infidelidad masculina que con la femenina es una realidad pero no es una curiosidad porque todo mundo lo sabe.

Decir que el hombre es más promiscuo que la mujer y que sus infidelidades tienen menor fundamento emocional es una realidad pero no una curiosidad, puesto que todo el mundo lo acepta.

Y decir que como consecuencia de ambas cosas el hombre sea el perdonado también es una realidad pero no una curiosidad, porque todo el mundo lo reconoce.

Sin embrago, hay otras realidades menos evidentes, pero igualmente trascendentes que merecen ser destacadas, porque a simple vista pueden parecer un tanto insólitas.

Las mujeres más maduras(psicológicamente) son las más fieles… y las más infieles.

Obviamente influye la edad, para madurar se requieren vivencias y experiencias

Las primeras llegan con los años y las segundas son consecuencia de la asimilación de las primeras.

OJO, no hay que confundir la cantidad de vida con la calidad de la experiencia.

Madurar es asimilar de manera positiva las experiencias negativas.

Por eso es que las mujeres maduras son las menos y las más infieles

Son las más fieles porque son más coherentes con sus principios y más consecuentes con sus compromisos, lo cual en relación a la pareja, supone la aceptación de la fidelidad.

Pero, cierto porcentaje de mujeres decide recurrir a la infidelidad y eso no va contra sus principios ni contra su coherencia.

En cambio los hombres no requieren el mismo ejercicio de determinación porque la infidelidad juega a favor de la inercia social.

El resultado de esa distinta permisividad hace que por regla general la renuncia a la infidelidad sea un indicativo de madurez en el hombre, mientras que en la mujer la interpretación puede ser más equívoca, porque puede tratarse de una restricción voluntaria y en ese supuesto, es un indicativo de madurez. O puede estar motivada por el temor a la reacción de la pareja, y en ese caso, debe interpretarse como subordinación afectiva impuesta por la inmadurez.

Las mujeres suelen ser más coherentes que los hombres tanto a la hora de restringir sus infidelidades como de permitírselas.

¡OJO! No es ser más permisivo con la infidelidad femenina que con la masculina pero en la experiencia clínica el perfil de la mujeres infieles suele ser más coherente que el de los hombres, y menos inmaduro.

Las peores personas son más fácilmente perdonadas.

Consideramos peores personas a aquellas que cometen más infidelidades, con menos sensatez y prudencia y sin importarles el perjuicio que producen en su pareja y familia

Personas con perfil de personalidad narcisista- egocéntrica que les permite concederse cuantas licencias quieran para satisfacer sus necesidades sin ningún sentimiento de culpa

Por esto consiguen que su mal comportamiento sea tolerado: en tanto que el “malo” domina al “bueno”, es perdonado por él.

Y dado el sexismo, quien generalmente ejerce del malo perdonado es el hombre y quien concede el perdón es la mujer dominada.

Por fortuna, y aunque tome tiempo, las personas subordinadas terminan por reaccionar y acaban rechazando a quien ha conseguido subordinarlas.

Y eso a pesar de la degradación y autoestima deteriorada que lleva a la dependencia emocional.

En las relaciones de pareja generalmente el “malo” somete y el “bueno” es sometido; pero a la vez, esa misma situación de injusticia hace que el sometido quiera menos a quien le somete y acabe cansándose de él, mientras que quien somete necesita cada vez más al sometido, porque se aprovecha de su bondad.

La consecuencia es que el bueno-dominado alcance la madurez para abandonar al malo-  dominador.

Las mejores personas cometen las infidelidades más graves.

Hagamos la siguiente distinción: Las personas “buenas” tienden a prevenir y rectificar los malos comportamientos, mientras que las “malas” no tienen autocrítica

O SEA, las buenas personas tienden a ser mejores cada vez que se critican y las malas tienden a ser perores porque no se critican.

Desde la ética: lo que diferencia a las personas buenas de las malas no es sólo lo que hacen sino cómo lo codifican psicológicamente.

La persona buena que hace algo malo se siente mal y por eso se arrepiente y busca corregirlo.

o La persona mala justifica sus comportamientos amorales para neutralizar su culpa y así no considerar necesario modificarlos.

Partiendo de esto: decimos que las mejores personas cometen las infidelidades más graves porque son más dolorosas. Muchas veces las mejores personas son las abusadas y sometidas, no siempre, pero ocurre con frecuencia:

Primero porque su bondad hace que la ofensa sea más lesiva.

Segundo porque al ser más cuidadosos y rechazantes de la infidelidad, es probable que cuando se produzca mediante un enamoramiento previo que la haga especialmente peligrosa para la estabilidad de la pareja.

En cambio las malas personas son más calculadoras y actúan con mayor premeditación, lo cual las lleva a consumar sus infidelidades de forma más inocua y en ámbitos alejados de la pareja, aunque la intención no suele ser preservar la estabilidad del vínculo, sino asegurarse la inmunidad para disfrutar de una doble vida.

Así las buenas personas son más fieles, pero sus infidelidades afectan más. Y las malas personas son más infieles pero sus infidelidades afectan menos.

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