CON MARTHA DEBAYLE
CON MARTHA DEBAYLE

Lo que no sabías del Día de la Candelaria

La tradición dice que a todo aquél que le salga el niño Jesús en la rosca, tiene que poner los tamales. ¿Pooooor?

Elisa Queijeiro, maestra humanista.

DE DÓNDE SURGE UN ORÍGEN JUDÍO PARA LA TRADICIÓN

Hace millones de años, cuenta la leyenda cristiana que Lucas nos narra en la Biblia, que María de Nazareth fue al templo. Habían pasado 40 días de su parto, su hijo Jesús estaba vivo, había que dar gracias. Así es, la famosa cuarentena que las abuelas hacían cumplir a nuestras madres y hasta a nosotras a regañadientes era sagrada desde aquél tiempo (más sabe el viejo por sabio que por viejo), -los días críticos después del nacimiento habían pasado-; y estaba estipulada por la ley de los hebreos como una obligación y un privilegio, la cuarentena está en la Biblia… los sangrados de la madre para ese tiempo deberían de haber desaparecido, era momento de purificación y agradecimiento.

Las mujeres se acercaban al templo y dependiendo su condición económica algo ofrendaban para el sacrificio: un cordero las que tenían más recursos, una paloma las que menos… pero todas llevaban una CANDELA: una vela que sería bendecida por el sacerdote y usada en los momentos que la Luz (la del alma) se necesitara reavivar, para un rezo, para un momento especial.

María era judía y cumplió con esta ley, se purificó, bendijo su CANDELA -su vela- y para los cristianos Jesús era La Luz del Mundo, que ella también llevó ese día al templo.

De ese momento, surgió la tradición de venerar a la VIRGEN Y SU PURIFICACIÓN, y desde entonces LA VIRGEN DE LA CANDELA… LA CANDELARIA.

Así se marcó en el calendario cristiano su festejo desde la época de los romanos, y los españoles crecieron su veneración y magia cuando supuestamente se apareció a unos Guanches en 1392 en Tenerife.

EL MAIZ Y EL CACACO LO QUE SUMAMOS LOS MEXICANOS

Pero los mexicanos, los mexicanos le sumamos a la tradición de recordar a la virgen, lo más valioso que teníamos: maíz y cacao. Nuestras semillas sagradas convertidas en Tamales y chocolate.

Los tamales y el chocolate, son semilla, fruto y brebaje que heredamos al mundo

Por eso los tenemos en nuestras fiestas más de una vez ¿por qué?

Nuestras raíces prehispánicas cargadas de honra y sobriedad, se mezclaron con lo cristiano y castizo que llegaron a esta tierra con sello de obligatorio; no se perdieron, quedaron ahí para siempre con un nuevo significado y hoy todavía lo vivimos… y eso es LO MEXICANO.

Para entender la riqueza que esto significa basta ver en lo que hemos convertido los festejos: no sabemos ni por qué hacemos lo que hacemos, pero no soltamos lo que decimos nuestro, y es el pretexto es perfecto para detener todo un par de horas y estar juntos.

La Candelaria, Día Muertos, Las Posadas con su ponche, Navidad, Reyes, vaya hasta los chiles en nogada que nos comemos en septiembre y los romeros de diciembre… todos tiene una historia en ese origen que esconde a los dioses prehispánicos, que nos conecta con la tierra y sus ciclos, y nos convierte en familia.

Los elementos están casi siempre ahí… y son los mismos: un motivo religioso, una fiesta pagana que se convirtió en fe, superstición que mata miedos, esperanza que nace honesta y entre costumbres se vuelve casi ley para nuestro pueblo que nos gusta creer y amamos los rituales.

El pretexto de reunirnos ya lo entendimos, el hacerlo con comida caliente que compartir viene del símbolo mismo de lo que el fogón de los hogares significaba en el mundo prehispánico: para ellos era el fuego, el abuelo, significaba el corazón, el espíritu mismo, lo que había que cuidar como lo más sagrado ¿y saben quién lo hacía? Las mujeres, las mismas que cocinaban. Así que no es casual que las mejores reuniones o las “más profundas” las sigamos haciendo en la cocina. Y los consejos a recibir vengan de las abuelas.

DE TLÁLOC A LA VIRGEN, MAIZ Y CHOCOLATE PARA TODOS

Pero que lo hagamos justo en la Candelaria tiene todavía otro motivo mayor: sabemos que los frailes que llegaron en ese siglo VXI a México hicieron todo lo que pudieron por transmitir lo religioso nuevo del cristianismo a los indígenas. Pero las tradiciones autóctonas eran tan fuertes que no podían eliminarlas de tajo, ni por completo… hicieron entonces lo que les pareció lo más inteligente: darles un nuevo significado uniéndolas con una fecha de festejo católico: un poco el “si no puedes contra ellos úneteles”… pero con nuevos elementos y otro fondo.

Así en febrero nuestros pueblos celebran a Tlaloc, el tiempo de cosecha del maíz había terminado en diciembre, máximo hasta los primeros días de enero. Las mazorcas más valiosas se guardaban con celo para llevarse al altar… al altar de Tlaloc (saben dónde había uno importante…. Justo se cree que en el cerro de Chapultepec, donde hoy está el castillo -muchas muchas cosas sucedieron ahí-).

La lluvia era un milagro, era la respuesta de un dios que estaba satisfecho con ellos. No la creían ganada, sino merecida por honra y sacrifico; sería agua bendita para la nueva cosecha, y los mexicas necesitaban a Tlaloc a su favor, así que aparte de sacrificar a un niño en esa fecha (si ya sé no puedo contarles esto sin sentir un ouch en el estómago y la razón se nos hace nudo, porque no podemos entender que creyeran eso como necesario para que hubiera agua en el año; pero así fue y ya se imaginarán a los frailes cuando vieron eso….).

Los sacrificios quedaron prohibidos punto que terminó, pero no las ofrendas… llevar maíz y hacer los antiguos tamales, no. Rellenos de carne de pavo o de flamenco, de conejo y pecado, de ranas y hasta ajolotes los “pastelitos” de masa de maíz como lo describieron los frailes cronistas estaban envueltos por las hojas de la misma planta, se cocían en grandes ollas de barro, y de manera comunitaria, eran días de festejo, y los tamalli eran la comida central.

Se le llevaban al Tláloc de febrero y además ¿qué creen? Se purificaban, para ellos acababan de pasar los días NEMONTEMI, los últimos 5 días del año, los de la mala suerte, los impuros… los días inútiles. Los frailes astutos, al entender el fondo de su tradición y el porqué de sus alimentos lo unieron con la purificación de la virgen, y les recordaron que apenas hacía unos días en Reyes la habían escondido a ella y al niño, junto con San José en la rosca para recordar que así se escondieron de Herodes que con cuchillo los quería matar.

Todo en la Nueva España se enseñaba con narraciones lúdicas: empataban lo indígena con lo cristiano, dando un sentido a lo que hacían, quitando lo imposible de mantener y dejando lo que podría permanecer.

Maíz para la virgen y tamales para recordar su salvación y su purificación.

¿Y el chocolate?….

nosotros ponemos chocolate abuelita en nuestros altares de muertos, y lo preparamos en estos días y encontramos en sus tabletas el consuelo de las abuelas con sus consejos porque en los tiempos prehispánicos el CACAO era eso, lo que habla y necesita el corazón, lo SAGRADO.

Fue a una doncella IXCACAO a quien se le manifestó su espíritu, probó las semillas, comprendió su poder y entonces las compartió…

El Kakawua fue llamado después Chocoatl, y prácticamente todas las culturas de Mesoamérica lo volvieron tesoro, por lo que hacia en sus cuerpos, en su mente, en sus fuerzas y en su espíritu… chocolate para el alma

Moctezuma lo compartió con Cortés y lo que era cotidiano en este mundo, allá se convirtió en la bebida de los dioses aztecas para los nobles españoles.

El cacao se bebía en esa fiesta De Tláloc, la relevancia de la fecha lo indica, no hace falta que nos lo digan de manera precisa, sabemos que se preparaba especial, que en días así lo compartían todos. Y los frailes lo comprendieron, lo sumaron a la Candelaria como parte vital del ritual en las casas después de llevar a los “niños Dios a bendecir al templo” junto con las Candelas…. No más sacrificios de niños, sólo rezos y para este niño en especial… el Dios.

Como la virgen en aquel tiempo, hoy las mujeres apegadas a las tradiciones cristianas católicas así lo hacen muchos de nuestros pueblos: cargan vestido elegante al niño-jesus recién levantados del nacimiento; bendicen cirios para que las acompañen todo el año y eligen a las madrinas que harán los ropajes del mismo niño para el siguiente 2 de Febrero. Se dice misa, le canta coros a la virgen, le piden mas de una plegaria… como antes se rogaba por lluvia.

Y en la casa los tamales ya estarán esperando. Los lleva el encargado -el que sacó el niño en la rosca-; y el chocolate abuelita caliente será el complemento para el alma de los amigos y la familia que encontró una vez más el pretexto a la mexicana para ser unión y convertiste en hogar,… todo sea por permanecer juntos.

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