Un hombre ciego de 65 años recuperó la vista tras recibir un implante cerebral en España
Después de tres años viviendo en la oscuridad total, el paciente logró identificar formas y letras gracias a un implante que se conectó directamente en su cerebro

Un pequeño implante de cuatro milímetros instalado en la base del cerebro permitió que un hombre de 65 años volviera a distinguir formas y luces tras tres años de ceguera.
En 2018, la vida de un hombre de 65 años cambió por completo cuando perdió la vista de un momento a otro. Durante tres años vivió en la oscuridad total, hasta que un grupo de científicos le propuso una solución que parecía una locura: instalar un pequeño implante de 4x4 milímetros en la parte trasera de su cabeza, en la zona del cerebro que procesa lo que vemos.
El paciente sufre una neuropatía óptica isquémica anterior no artrítica bilateral, una condición que interrumpe el flujo sanguíneo hacia el nervio óptico y que, en su caso, terminó por quitarle la visión en ambos ojos. Tras aceptar la cirugía, cuyos pormenores fueron documentados por la revista Brain Communications, el equipo de investigadores de la Universidad Miguel Hernández de Elche inició un protocolo de rehabilitación con tareas de complejidad progresiva que incluyeron la búsqueda, identificación y rastreo de objetos, así como el reconocimiento de letras y números.
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Apenas dos días después de la operación y mientras Miguel Terol, nombre del voluntario, aún se encontraba hospitalizado, las pruebas encontraron que el hombre comenzaba a percibir destellos de luz y movimiento frente a él. Esto incluso fue confirmado por su esposa como el primer indicio real de recuperación tras años de ceguera.
Y a pesar de que la agudeza que iba adquiriendo se mantuvo relativamente estable durante seis meses posteriores a la fase experimental, se registró una disminución natural del rendimiento con el paso del tiempo; sin embargo, los niveles de percepción se han consideran un éxito técnico.
Sigue siendo ciego, pero le permite mejorar su calidad de vida.
— Eduardo Fernández Jover, experto de la Universidad Miguel Hernández.
Si bien el avance se limita solo a este hombre, la información que lograron conseguir los investigadores abre una ventana de oportunidades para el desarrollo de esta terapia, aunque subrayan que la variabilidad clínica de cada persona sigue siendo un desafío determinante para la efectividad de estos implantes.




