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  • 29 ENE 2026, Actualizado 00:11

Derechos de autor en la música: ¿Qué pasa con la obra tras la muerte del artista?

El complicado mundo de la propiedad intelectual musical

Derechos de autor en la música: ¿Qué pasa con la obra tras la muerte del artista?

Los derechos de autor en la música han sido un tema controversial que ha llevado a grandes conflictos y la realidad es que dentro y fuera de la industria se sabe poco de ellos como su definición, las distintas categorías existentes, y casos históricos relevantes, siendo un ejemplo notorio el de Michael Jackson y The Beatles.

La música nos rodea constantemente, formando parte esencial de nuestra vida. Existen obras que trascienden el tiempo, perdurando en la memoria colectiva mucho después del fallecimiento de sus creadores. Estas composiciones populares siguen siendo difundidas, interpretadas, distribuidas y reeditadas póstumamente pero entonces ¿cómo se protegen estas creaciones musicales y quién administra los beneficios generados?

¿Qué son los derechos de autor?

El derecho de autor otorga control total a los creadores de obras originales de cualquier tipo sobre el uso y reproducción de su trabajo. Por ello existen dos tipos de derechos de autor, los morales (los que conceden la autoría) y los económicos los cuales garantizan una compensación económica.

La industria musical

En la industria musical, los derechos se dividen en dos categorías principales. Por un lado, están los derechos de la composición musical, que abarcan la melodía y la letra de una canción. Estos derechos pertenecen a quienes crearon la melodía (melodista), la letra (letrista), y a los editores o publicadores.

Por otro lado, se encuentran los derechos del master (grabación maestra). Este término se refiere a la grabación de audio final que se escucha en plataformas de streaming como Spotify o en medios como la radio. Generalmente, estos derechos recaen en la disquera y en el intérprete. Frecuentemente, artistas de renombre solo interpretan las canciones y, por lo tanto, solo perciben regalías provenientes de los derechos del master, pero también hay cantautores de renombre, como Taylor Swift, la artista más reproducida en la historia de Spotify, quién se beneficia tanto de la composición como del master.

Caso Jackson-McCartney

La controvertida historia de los derechos musicales de The Beatles comenzó en 1985. En aquel entonces, Michael Jackson, el “Rey del Pop”, era un gran amigo y aprendiz de Paul McCartney, ex integrante de la banda de Liverpool, mientras este último intentaba recuperar la propiedad de la discografía del grupo. McCartney nunca tuvo los derechos porque, al inicio de la banda, ni él ni John Lennon habían tomado las medidas necesarias para proteger legalmente su música.

Un día, Michael Jackson le comentó a Paul su intención de comprar los derechos de todas sus canciones. McCartney pensó que se trataba de una broma. Grande fue su sorpresa cuando Jackson adquirió el catálogo editorial por 47.5 millones de dólares. Paul McCartney, quien irónicamente había aconsejado previamente a Jackson sobre la inversión en derechos musicales, consideró la compra como una traición personal y profesional.

Finalmente, en 2017, McCartney logró recuperar sus canciones. Esto fue posible gracias a un acuerdo confidencial surgido tras una demanda y apoyándose en la ley de derechos de autor de EE. UU., que permite a los autores reclamar sus derechos tras 56 años de la publicación de la obra.

¿Cuánto duran los derechos de autor?

Los derechos de autor, tanto morales como económicos, tienen una vigencia que abarca toda la vida del autor y se extiende por setenta años después de su fallecimiento. Si bien esta duración puede variar a nivel internacional, el estándar de setenta años post mortem es el más común globalmente. A la muerte del titular, los derechos económicos son heredables, lo que permite a los sucesores continuar percibiendo regalías por la música.

Aunque los derechos morales son intransferibles, la legislación generalmente faculta a los herederos a ejercer el derecho de paternidad y de integridad de la obra, garantizando así su protección. Después de que hayan pasado los años prescritos en la ley tras el fallecimiento del titular de los derechos de autor, la obra pasa a ser de dominio público permitiendo a la sociedad utilizarla libremente.

En conclusión, si bien la propiedad intelectual es crucial para proteger y remunerar el esfuerzo además de la creatividad de los artistas e incentivar la producción de nuevas obras, es igualmente importante reconocer que el paso de las obras a dominio público es un motor fundamental para la inspiración y la innovación, como se ve claramente en prácticas musicales como el sampling (fragmentos de audio de una grabación ya existente).

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