EE.UU. amenaza con tomar Groenlandia incluso por la vía militar: “El mundo se rige por la fuerza”, dice asesor de Trump
Varios gobiernos europeos cerraron filas en defensa de la soberanía groenlandesa.

U.S. President Donald Trump Visits Scotland For Golfing Getaway / Andrew Harnik
Las palabras no salieron ni del Pentágono ni de un documento oficial, pero fueron suficientes para sacudir a Europa. Stephen Miller, uno de los asesores más influyentes de Donald Trump, ha afirmado que Estados Unidos podría anexionar Groenlandia incluso mediante una operación militar, bajo el argumento de que “el mundo se rige por la fuerza”. La declaración reactivó el viejo fantasma geopolítico y abre una nueva grieta entre Washington y sus aliados europeos.
Las afirmaciones de Miller fueron recogidas inicialmente por medios estadounidenses y europeos como AP News, y Euronews. En ellas, el asesor sostuvo que nadie estaría dispuesto a enfrentarse militarmente a Estados Unidos por Groenlandia, territorio autónomo perteneciente al Reino de Dinamarca y pieza clave en la estrategia del Ártico.
No se trata de un comentario aislado. Trump ya había manifestado en su primer mandato el interés por comprar Groenlandia, una idea que entonces fue rechazada de forma tajante por Copenhague y por el propio gobierno groenlandés. Hoy, el tono ha cambiado: ya no se habla de una transacción, sino de fuerza.
La reacción en Europa fue inmediata. El primer ministro de Groenlandia respondió con un contundente “basta”, recordando que el futuro de la isla corresponde únicamente a su población. Dinamarca, por su parte, advirtió que cualquier intento de anexión forzada supondría una violación del derecho internacional y pondría en riesgo la cohesión de la OTAN, alianza de la que tanto Estados Unidos como Dinamarca forman parte. Estas posturas fueron confirmadas por declaraciones recogidas por The Guardian y AP News.
Desde Bruselas, varios gobiernos europeos cerraron filas en defensa de la soberanía groenlandesa. De acuerdo con información publicada por The Guardian, líderes de Francia, Alemania y otros países de la Unión Europea coincidieron en que las amenazas contradicen los principios básicos que han sostenido el orden internacional desde la Segunda Guerra Mundial.
El interés de Washington en Groenlandia no es casual. La isla ocupa una posición estratégica en el Ártico, región cada vez más disputada por el deshielo, la apertura de nuevas rutas marítimas y la presencia creciente de Rusia y China. Además, alberga importantes recursos minerales y una base militar estadounidense clave para la defensa antimisiles, según análisis citados por AP News.
Hasta ahora, no existe confirmación de planes militares concretos para tomar Groenlandia. Ninguna dependencia oficial del gobierno estadounidense ha anunciado una operación en curso. Sin embargo, el endurecimiento del discurso, sobre todo cuando proviene del círculo cercano de Trump, ha sido suficiente para provocar una crisis diplomática y reavivar el debate sobre el uso de la fuerza como herramienta de política exterior.
Más que una amenaza inmediata, el episodio revela una tendencia: el regreso de un lenguaje de poder duro en un mundo ya en tensión por conflictos abiertos y alianzas frágiles. Groenlandia, una isla de poco más de 56 mil habitantes, vuelve así al centro de una disputa que trasciende su territorio y cuestiona las reglas del juego global.

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