A la media noche de ayer los simpatizantes de <strong>Andrés Manuel López Obrador</strong> soltaron al<strong> tigre</strong>, pero para pasearlo y celebrar el triunfo del tabasqueño, el ideático, el<strong> romántico</strong>, el de la república amorosa, el necio, el izquierdista, el peje.López Obrador conquistó lo que en 18 años no pudo, la <strong>Presidencia de la República Mexicana</strong>. ¡La tercera fue la vencida para este hombre de 65 años de edad, el más viejo de los presidentes mexicanos después de <strong>Porfirio Díaz</strong> e igual que <strong>Juan N. Álvarez</strong>.Andrés Manuel López Obrador, amante de los tacos de <strong>carnitas</strong>, <strong>barbacoa</strong> y <strong>chicharrón</strong>, y de cuanta "garnacha" se encuentra en el camino, el puntero de principio a fin, madrugó a todos; se madrugó a todo un sistema, se madrugó a sus <strong>contrincantes,</strong> se madrugó a los de la casilla donde acudió a votar por <strong>Rosario Ibarra</strong> en honor a su lucha social.El llamado hijo de Macuspana, <strong>Tabasco</strong>, inició su jornada desde las 7:20 de la mañana de este 1 de julio cuando llego a votar y a un no habían colocado ni la mesa, ni las mamparas para recibir los <strong>sufragios</strong>, y entonces, qué más da esperar casi una hora, ¡si había esperado casi dos décadas!Pero 17 horas después, a la media noche, ya estaba gritando <strong>¡viva México!</strong>, ¡viva México!, con el triunfo en la bolsa ante un zócalo abarrotado. Desde ahí, llamó a la reconciliación nacional, y a la reconstrucción social: "!no les voy a fallar¡", arengó una y otra vez.Antes de su arribo a la plaza de la <strong>Constitución</strong>, al corazón de la capital, cuando ya había hablado hasta con el presidente <strong>Enrique Peña Nieto</strong>, con mandatarios extranjeros, cuando el <strong>INE</strong> reconoció su triunfo y sus contrincantes, <strong>Ricardo Anaya</strong>, <strong>José Antonio Meade</strong> y el <strong>Bronco</strong>, su derrota, desde, el hotel <strong>Hiltón</strong> en la <strong>Alameda Central</strong>, de traje y acompañado por su esposa <strong>Beatriz Gutiérrez</strong> y sus cuatro hijos, prometió que su régimen no será una dictadura.Desde que cerraron las casillas, la multitud comenzó a concentrarse en las oficinas de la <strong>López Obrador</strong>, en la colonia <strong>Roma</strong>, él fue cuidadoso de no salir para no infringir la ley, pero para las 9:30 de la noche, cuando los ex presidentes <strong>Carlos Salinas de Gortari</strong> y <strong>Felipe Calderón</strong>, cuando el mismo <strong>Donald Trump</strong>, habían emitido comunicación para felicitarlo, se asomó por el balcón de la casa, se entonó el <strong>Cielito Lindo</strong>, y se arreciaban las ovaciones de la noche, lo mismo cantaba y bailaba la señora de la tercera edad, que los jóvenes y el niño que tocaba los trompetines y matracas, ondeando la bandera.Todo por alcanzar lo que él llama una <strong>República Amorosa</strong>, por la que no solo ganó, sino arrollo y desbordó aquella frase que le escuche decir desde el 2003 cuando era jefe de gobierno de la <strong>Ciudad de México</strong>, ¡amor con amor se paga!