Depositan restos de Corripio en Catedral Metropolitana
Con una larga ovación y el repique de campanas despidieron al cardenal Ernesto Corripio y sus restos fueron inhumados en la Cripta de Arzobispos
México, abril 13, 2008.- Con una larga ovación y el repique de las campanas, feligreses, familiares, religiosas, sacerdotes y obispos despidieron al cardenal Ernesto Corripio Ahumada en la Catedral Metropolitana, en donde sus restos fueron inhumados en la Cripta de los Arzobispos. La misa de cuerpo presente, oficiada por el cardenal Norberto Rivera Carrera, transcurrió sin incidentes, aunque las campanas de la Catedral doblaron en tres momentos distintos en señal de duelo antes de la ceremonia solemne, lo cual coincidió con el mitin del Frente Amplio Progresista en el Zócalo. La seguridad en el recinto religioso fue reforzada, no de manera notoria, pues como todos los domingos, desde el incidente en el que simpatizantes del PRD irrumpieron de manera violenta, se revisaron las bolsas y bultos de quienes ingresaban al templo. Algunos perredistas acudieron a la misa, aunque al ingresar los elementos de la Policía Bancaria Industrial les solicitaron dejar pancartas, mantas, cartulinas o cualquier propaganda política, a lo cual accedieron sin objeciones. Feligreses, familiares, amigos, entre ellos 20 obispos, los cardenales Norberto Rivera Carrera y de Monterrey, Francisco Robles, así como el líder de la Iglesia ortodoxa, Antonio Chedraoui, participaron en la ceremonia encabezada por el cardenal Rivera Carrera por instrucción del Vaticano. Frente al féretro de caoba que guarda los restos del cardenal Corripio Ahumada, Rivera Carrera destacó la trayectoria pastoral de su antecesor ante un templo medio lleno, en el que destacaban las mujeres vestidas con hábitos y los hombres con los alza cuellos que caracterizan a los sacerdotes. También sobresalían las sotanas de los seminaristas, y los particulares atuendos de los representantes de las diferentes órdenes religiosas presentes, entre ellos los Caballeros de Colón, los de Malta, de San Gregorio, del Santo Sepulcro y de San Lázaro. El ex abad de la Basílica, Guillermo Schulemburg, en primera fila, escuchó los mensajes de condolencias que el Vaticano hizo llegar a través del nuncio Christophe Pierre, quien los leyó en el Altar Mayor. La ceremonia de los funerales no fue lo suntuosa que muchos esperaban, aunque duró más de la hora habitual que suele tener la misa dominical, y en esta ocasión concluyó con una procesión que partió del Altar Mayor en la parte central de la Catedral hacia la cripta de los Arzobispos en el mismo templo. Los ocho seminaristas y sacerdotes que cargaron el féretro de quien fuera arzobispo emérito de México, recorrieron toda la Catedral hasta llegar a la parte posterior del Altar Mayor, en donde se abrió una puerta en el piso que lleva a la Cripta de los Arzobispos. Así, en medio de aplausos, fue despedido quien por 17 años ofició misa en esa misma iglesia, a pesar de que los últimos años antes de su retiro sufrió los embates de las enfermedades que ocasionaron su muerte el pasado 10 de abril. En esta ocasión las campanas repicaron en señal de júbilo, pues para los católicos la muerte lleva a la resurrección de la vida eterna, sin que nada afectara la tranquilidad, pues afuera del recinto religioso había concluido el mitin de López Obrador. Con información de Notimex



