Con Martha Debayle

¿Cuántas veces has pasado sobre ti mismo?

¿Quién de ustedes muchas veces por evitar un conflicto o por recibir algo de aceptación, toleran demasiado o renuncian a sus deseos?

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Mario Guerra, tanatólogo, conferencista, business coach, psicoterapeuta // TW: @marioguerra

Muchas veces por evitar un conflicto o por recibir algo de aceptación, vamos permitiéndonos tolerar lo intolerable y renunciando a nuestros deseos y necesidades para complacer a otros. Hacer esto es pisotear nuestra propia dignidad y pasar sobre nosotros mismos. ¿Hasta cuándo detener esto que lastima? ¿Cómo vas a perdonarte el haber permitido tanto?

¿Qué es pasar sobre uno mismo?

• Esto equivale a permitir a otros, o permitirte tú, darte un trato indigno, agresivo o de abandono sin quejarte o sin poner un límite a la conducta o actitud que lastima:

No poner límites cuando alguien abusa de ti.

Dejar que otros te condicionen para recibir cariño o aceptación.

Vivir bajo el chantaje o la amenaza de alguien que dice que si no haces lo que quiere, te dejará de querer, te dejará en la calle o algo peor.

Ser complaciente con otros, anulando tus propios deseos y necesidades con tal de quedar bien o agradar.

Descuidar tu integridad física, emocional o psicológica.

  • Descuidas tu salud al no ir al médico.
  • Descuidas tu alimentación, comiendo menos o más de lo necesario, o cosas que no te hacen bien.
  • No tomas precauciones y acabas enfermo o contagiado de lo que sea.
  • Autocastigarte por sentir que eres una mala persona.
  • No perdonarte por errores del pasado que ya no puedes reparar.

¿Por qué alguien permitiría todo eso?

• Muchos pensarían que quien permite todo esto es alguien a quien le gusta sufrir o que no se quiere, pero nada está más alejado de la realidad.

• Son personas que de alguna manera sienten que obtienen algo a cambio de dejar que su orgullo, dignidad o incluso necesidades sean pisoteados. Es probable que sea:

Ahuyentar un miedo o amenaza.

  • Abandono.
  • Conflicto.
  • Juicio o crítica de los demás.
  • Exclusión.

Satisfacer una necesidad.

  • Cariño
  • Aceptación.
  • Pertenencia.
  • Reconocimiento.
  • La necesidad de ser necesitado.

Redimir la culpa.

  • Por algo malo que se siente que se hizo y entonces se cree que se debe pagar o sufrir de alguna manera y por un tiempo, muchas veces indeterminado.
  • Por ser uno mismo, como con la vergüenza tóxica.
  • Esto muy frecuentemente ligado a la infancia y a la culpa, por ejemplo, de haber hecho pasar malos ratos a unos padres sufridos y abnegados.

¿Qué impacto produce en nuestras vidas?

• Creas un círculo vicioso.

  • Como permites cosas que te lastiman, acabas molesto contigo mismo y entonces te castigas permitiendo más cosas que te lastiman.

• Usas el razonamiento emocional.

  • Como me siento una basura, debo ser una basura. Como me siento malo, debo ser castigado. Como siento vergüenza, debo ser alguien indigno de ser visto y tomado en cuenta.

• Vives con mucha culpa, remordimiento y hasta vergüenza.

  • Como si verdaderamente fueras la peor persona de la tierra que no merece ni siquiera el perdón de sí misma.

• Tus necesidades se quedan insatisfechas (ya de los deseos ni hablamos).

  • Porque aprendiste a buscar lo que necesitabas donde te condicionan para dártelo.
  • Es como si tuvieras siempre que ganarte lo más elemental (aceptación respeto y cariño) con altos costos para demostrar que lo mereces.

• Eres presa de ciertas personalidades manipuladores, que ven en ti una oportunidad para hacerse de alguien complaciente del cual obtener lo posible, y luego abandonar, como a un pozo seco, cuando ya no tenga mucho más que dar.

¿Cómo podemos cambiar esta tendencia?

• Empieza por algo manejable.

  • Todo lo que aprendemos a hacer, lo aprendemos a través de un proceso
  • Por ejemplo, ponerte ciertos límites a ti mismo.

• Evita justificarte.

  • Desarrolla la habilidad de decir “quiero”, “no quiero”, “si” o “no”, sin dar tantas explicaciones.
  • Tan pronto como comienzas a dar explicaciones o a justificarte, le das a la otra persona mucho margen de maniobra y armas para manipularte a través de la culpa.

• Asume las consecuencias.

  • Ya dije que muchas veces por evitar que otro se vaya, que nos critique o que no nos acepte, vamos permitiendo mucho más de lo que es sano.
  • Cuando te asustan “con el petate del muerto”, lo mejor es envolverse en el petate para conjurar el mal. Es decir, si el otro se va a ir, que se vaya. Si te deja de querer, date cuenta que realmente nunca te ha querido. Si amenaza con criticarte, de todos modos ya lo está haciendo.

• No te aisles.

  • Rodéate de personas en las cuales puedas sentir un apoyo y empatía genuinos.
  • Es muy probable que si alguien “ya te tomó la medida” y abusa sistemáticamente de ti, también de alguna manera se haya tomado un tiempo para aislarte de quien te puede ayudar a abrir los ojos.
  • ¿De qué personas, cuya relación te hacia bien, te has alejado por estar con otra que no le importa nada más que sí misma?

• Se compasivo y amable contigo mismo.

  • Considera incluso la posibilidad de perdonarte.
  • Si esto pasa por pedir perdón o reparar alguna falta o incluso la misma relación, manos a la obra. Pero si no hay nada que hacer, porque no lo haya o porque lo sucedido sea irreparable, entonces se generoso contigo mismo y ofrece para ti un auto perdón, de manera que se convierta en la puerta que te conduzca hacia empezar a confiar en ti mismo.

• Confía.

  • En que por grande que parezca la amenaza habrás de salir de ese vórtice de autodesprecio. Si es a través de un proceso terapéutico, qué mejor. Si es en compañía de personas que te aprecien, estupendo. Si es alejando de tu vida a aquellos a los que no les importas realmente, ya habrá camino ganado.
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