#AsíSopitas: O. J. Simpson: del auge deportivo a la cárcel

El deportista saldrá en octubre próximo bajo libertad condicional

A sus casi 70 años, O. J. Simpson está de nuevo en el centro de la polémica. Después de pasar alrededor de nueve años en prisión tras participar en un asalto a mano armada en 2007, se le otorgará libertad condicional por haber cumplido con las reglas de la prisión durante su encarcelamiento y por no tener penas anteriores no supone un riesgo a la seguridad para el resto de la población.

Esta es la segunda ocasión en la que Simpson sale librado de los tribunales, pues a mediados de la década de los noventa fue absuelto y puesto en libertad tras ser declarado “no culpable” del doble asesinato de su exesposa Nicole Brown y su acompañante Ronald Goldman.

En aquella ocasión Simpson protagonizó el llamado “Juicio del Siglo” el cual se convirtió en un espectáculo transmitido por televisión y una obsesión nacional, generando así una de las más grandes protestas antirracistas.

Nacido el 9 de julio de 1947, Orenthal James Simpson creció en los proyectos habitacionales del barrio marginal de Potrero Hill en San Francisco, donde vivía con su madre soltera, Eunice, y tres hermanos.

Durante la escuela secundaria, Simpson ya era un jugador de futbol americano estelar y terminó jugando con el equipo varsity de la Universidad del Sur de California. Como corredor de los “troyanos” de USC rompió récords de la liga universitaria National Collegiate Athletic Association (NCAA) y ganó el trofeo de Heisman en 1968.

A los 19 años de edad, O. J. se casó con su novia de secundaria, Marguerite Whitley, de 18 años, en junio de 1967. La pareja tuvo tres hijos: Arnelle, Jason y Aaren.

A casi 12 años de matrimonio, Simpson se divorció de su esposa en marzo de 1979. La tragedia ocurrió cinco meses después cuando su hija Aaren se ahogó en la piscina familiar justo antes de su segundo cumpleaños. Para entonces, el deportista ya salía con Nicole Brown, una atractiva camarera rubia de 18 años, con quien terminó viviendo en menos de un año de estar juntos.

Se convirtió en el número uno del draft para 1969 y acabó jugando en los Buffalo Bills, un modesto equipo donde se convertiría en el mejor jugador en 1973 donde estableció una larga lista de récords de la liga en su camino hacia el Salón de la Fama de la NFL.

Un segundo matrimonio ocurrió en 1985 cuando Simpson y Brown se dieron el “sí” y más tarde tuvieron dos hijos: Sydney y Justin.

Sin embargo y según varias versiones, la relación era turbulenta. La policía visitó, en varias ocasiones, la residencia donde la pareja vivía. Los registros policiales dicen que Simpson golpeó a su esposa dejándola en muy estado que necesitó tratamiento en el hospital. De acuerdo con declaraciones, Brown gritaba: "¡Me va a matar, me va a matar!" mientras corría hacia los oficiales.

Las fotografías tomadas en ese momento y usadas más adelante en el juicio de Simpson las cuales mostraron su cara gravemente magullada. El deportista fue arrestado esa noche.

La pareja se divorció en 1992 después de siete años de matrimonio. Un intento de reconciliación fracasó, pero los dos permanecieron en contacto. No obstante, la relación se mantuvo tensa.

El 12 de junio de 1994, Nicole Brown Simpson fue encontrada muerta junto con su amigo, Ron Goldman. Los dos habían sido apuñalados y dejados en el pasillo al condominio Brentwood donde vivía Nicole.

Cuatro horas más tarde de ese mismo día, O. J. Simpson se registró en un hotel cerca del aeropuerto de Chicago, Illinois. Él había volado allí poco antes de la medianoche para un compromiso promocional. Voló a Los Ángeles después de ser contactado por la policía local.

La policía señaló al esposo de Brown como principal sospechoso, fue interrogado y luego liberado. Cinco días después, Simpson aceptó entregarse para enfrentar cargos de asesinato, pero no se presentó. Fue declarado prófugo. Su amigo Robert Kardashian apareció en una conferencia de prensa y leyó lo que él llamó una “carta de suicidio”.

Más tarde, Simpson y su amigo A. C. Cowlings protagonizaron una persecución al sur de California. La policía dijo que tenía una pistola en la cabeza.

Dicha persecución obsesionó a los habitantes de Los Ángeles: el espectáculo se transmitió en televisión nacional. Simpson finalmente se rindió a la policía estando en su casa.

El juicio duró poco más de ocho meses, desde las declaraciones iniciales hasta el veredicto. Después de todo ese tiempo, el jurado de nueve afroamericanos, un hispano y un caucásico deliberaron durante cuatro horas antes de llegar al veredicto.

Al pronunciarse el futuro de O. J. como "inocente de todos los cargos", el equipo de abogados se quedó atónito. Finalmente se dibujó una sonrisa en el rostro de Simpson, suspiró profundamente y le dijo "gracias, gracias" al jurado.

Ahora, después de 20 años de ser absuelto por ese caso, cuatro miembros de la Comisión de Libertad Condicional del estado de Nevada llegaron a la decisión de manera unánime para otorgar libertad condicional tras completar nueve de los 33 años de una sentencia por robo y secuestro.

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