¿Tiendes la cama al levantarte? Podrías estar empeorando tus alergias sin saberlo
La ciencia advierte que tender la cama inmediatamente después de levantarte puede favorecer la aparición de ácaros y empeorar alergias. Así puedes evitarlo con un cambio muy simple en tu rutina

Tender la cama inmediatamente después de despertar puede atrapar la humedad acumulada durante la noche, favoreciendo la proliferación de ácaros, principales responsables de alergias y problemas respiratorios.
Seguro creciste escuchando que lo primero que hay que hacer en la mañana es tender la cama. Que si empiezas el día con orden, todo lo demás se acomoda solito. Pero resulta que la ciencia viene a aguarles la fiesta a los más obsesionados con dejar la cama impecable desde temprano.
Y es que, aunque ver el cuarto recogido da cierta paz mental, tapar el colchón apenas abres los ojos podría no ser tan buena idea para tu salud. De hecho, podrías estar haciéndole un favor enorme a unos huéspedes microscópicos que nadie quiere tener en su recámara.
El pequeño “sauna” que armas en tu colchón
Mientras duermes, tu cuerpo pasa entre siete y ocho horas soltando calor y humedad por el sudor y hasta por la respiración. Aunque no te des cuenta, buena parte de esa humedad se queda atrapada en las sábanas, las cobijas y el colchón.
Entonces, si te levantas y de inmediato tiendes la cama, prácticamente estás cerrando la tapa de una olla. La humedad y el calor se quedan ahí guardaditos, creando un ambiente cálido, oscuro y húmedo. O sea, un auténtico paraíso para los ácaros, un nido.
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¿Y esos ácaros qué onda?
Son organismos microscópicos que se alimentan de las células muertas de la piel que vamos dejando mientras dormimos. No pican ni muerden, pero sus desechos sí pueden darte lata. De hecho, son una de las principales causas de alergias, estornudos al despertar, congestión, ataques de asma y hasta algunos problemas en la piel, como la dermatitis.
La solución es más fácil de lo que crees
Un estudio de la Universidad de Kingston, en Reino Unido, dice que la mejor manera de combatir a estos bichitos es quitarles lo que más necesitan: la humedad.
Los ácaros dependen del agua que hay en el ambiente para sobrevivir. Así que, si dejas la cama destendida un rato, permites que el aire y la luz ayuden a secar las sábanas y el colchón. Y sin humedad, los ácaros simplemente se deshidratan y desaparecen.
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La rutina para una recámara más saludable
No se trata de dejar el cuarto hecho un desastre todo el día. La idea es darle chance a la cama de que respire un ratito:
- Abre las cobijas. En cuanto te levantes, hazlas hacia los pies de la cama y deja el colchón descubierto.
- Ventila el cuarto. Abre la ventana entre 10 y 15 minutos para que entre aire fresco y salga toda la humedad que se acumuló durante la noche.
- Tiende la cama después. Aprovecha ese tiempo para bañarte, desayunar o arreglarte. Cuando las sábanas ya se sientan secas y frescas, ahora sí, deja la cama bien acomodadita.
Puede parecer un cambio chiquito, pero este hábito puede hacer una gran diferencia en la calidad del aire de tu recámara, sobre todo si eres de los que amanecen con la nariz tapada, estornudando o con alguna alergia que no los deja en paz.
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