La corriente del Atlántico que regula el clima está en riesgo de colapso y preocupa a científicos
Investigaciones recientes alertan que la corriente clave del Atlántico se debilita aceleradamente y podría alterar el clima en todo el mundo

Mx - Posible colapso de una corriente del Atlántico / Trifonov_Evgeniy
El equilibrio térmico del planeta depende en gran medida de un sistema oceánico que hoy muestra señales claras de debilitamiento. De acuerdo con investigaciones recientes publicadas en la revista Science, esta corriente que se localiza en el Océano Atlántico, y encargada de redistribuir el calor entre los hemisferios, ha alcanzado su punto más frágil en al menos 1,600 años, encendiendo alertas dentro de la comunidad científica internacional.
El escenario dejó de ser hipotético. Estudios difundidos señalan que la corriente podría acercarse a un punto de no retorno, un umbral a partir del cual el colapso sería irreversible. Algunas proyecciones sitúan el mayor riesgo dentro de este mismo siglo, lo que eleva la urgencia del tema.
La AMOC: la “cinta transportadora” que mantiene estable el clima del planeta
La Circulación Meridional de Retorno del Atlántico (AMOC, por sus siglas en inglés) es un sistema oceánico que funciona como una gigantesca cinta transportadora. Mueve agua cálida desde los trópicos hacia el Atlántico Norte, donde se enfría, se hunde y regresa en profundidad. Este proceso es fundamental para regular temperaturas, patrones de lluvia y la estabilidad climática en distintas regiones del planeta.
Sin la AMOC, el equilibrio climático cambiaría de forma abrupta. Europa podría enfrentar descensos importantes de temperatura, mientras regiones tropicales sufrirían alteraciones en los ciclos de lluvia. El impacto no solo sería local, sino global, con efectos directos en ecosistemas, agricultura y actividades humanas.
El cambio climático, la realidad que empuja al sistema al límite
El principal detonante es el cambio climático. El calentamiento del océano y el deshielo acelerado en Groenlandia están vertiendo grandes cantidades de agua dulce en el Atlántico Norte, lo que reduce la salinidad y dificulta el hundimiento del agua, un proceso esencial para mantener activa la corriente.
De acuerdo con la publicación citada, este cambio en la densidad del océano está debilitando el sistema desde su base. Modelos recientes sugieren que podría perder entre 40% y 60% de su intensidad hacia finales de siglo si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan en niveles actuales, un escenario que alteraría el clima global de forma significativa.
Las consecuencias: clima extremo y presión sobre alimentos
Las consecuencias de un posible colapso serían profundas. Entre los escenarios previstos destacan el enfriamiento del norte de Europa, sequías más severas en el sur del continente y cambios en los patrones de lluvia en regiones tropicales. También se anticipa un aumento acelerado del nivel del mar en la costa este de Estados Unidos.
El impacto alcanzaría la seguridad alimentaria. Alteraciones en el clima podrían reducir la productividad de cultivos básicos como trigo y maíz, además de generar presión sobre el acceso al agua. A esto se suma el riesgo para ecosistemas marinos y terrestres, que dependen de condiciones relativamente estables.
Por qué se habla de un “punto de no retorno”
El concepto de “tipping point” es central en este escenario. Una vez superado, el sistema podría colapsar de forma abrupta, sin posibilidad de revertirse en escalas de tiempo humanas. No sería un proceso gradual, sino un cambio acelerado en cuestión de décadas.
Aunque el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha considerado que un colapso abrupto antes de 2100 es poco probable, nuevas investigaciones plantean que el riesgo podría estar subestimado. Esto ha cambiado el tono de la discusión científica, que ahora es más urgente.
Un riesgo poco visible en la agenda pública
El periodista ambiental George Monbiot ha señalado que, pese a la gravedad del tema, la cobertura mediática ha sido limitada. En su análisis, advierte una desconexión entre la evidencia científica y la respuesta política.
También cuestiona modelos económicos que han minimizado los impactos del cambio climático, lo que, según su postura, ha contribuido a retrasar decisiones importantes. Para Monbiot, el posible colapso de esta corriente no es solo un problema ambiental, sino un riesgo sistémico.
Las señales del colapso
Los científicos coinciden en que no se puede establecer una fecha exacta para un posible colapso. Sin embargo, los datos más recientes apuntan a un debilitamiento sostenido del sistema y a un margen de reacción cada vez más reducido.
El llamado es a prepararse. La evidencia acumulada indica que el clima global podría enfrentar cambios abruptos si no se reducen las emisiones. La advertencia directa es que uno de los sistemas que ha mantenido el equilibrio climático durante miles de años podría estar acercándose a un punto crítico.




