El nuevo Estadio Ciudad de México a prueba: una reapertura que queda a deber en tecnología
El Coloso de Santa Úrsula estrena nombre e infraestructura, pero reprueba en conectividad y logística de acceso durante su primer gran evento

La expectativa era alta. El emblemático Coloso de Santa Úrsula, ahora rebautizado como Estadio Banorte (y próximamente Estadio Ciudad de México), reabrió sus puertas prometiendo una experiencia de vanguardia para el Mundial. Sin embargo, tras asistir a este hito de la infraestructura deportiva, la realidad es que la modernización tecnológica aún tiene mucho camino por recorrer ya que no pudo satisfacer a los más de 83,264 asistentes que llegaron 28 de marzo.
Como especialista en tecnología, decidí poner a prueba las promesas de conectividad del recinto. Llegue equipado con lo último en smartphones —un iPhone 17 Pro Max, un Samsung Galaxy S26 Ultra, un Nothing Phone 4a Pro y un reloj Amazfit—, testeamos la red de tres operadores distintos (Telcel, AT&T y REVO). El resultado fue una desconexión casi total, ya que ninguno funcionó, de hecho, estos problemas empezamos a tenerlos desde la periferia del estadio, puntualmente en la periferia de Circuito Azteca y Avenida del Imán.

¿Qué tan ágil es el nuevo sistema de acceso al estadio?
Históricamente, el acceso a este inmueble era de los más eficientes del país. Lamentablemente, la nueva infraestructura parece haber dado un paso atrás. A pesar de llegar con antelación, el cierre de vialidades y la lentitud en los torniquetes generaron cuellos de botella frustrantes.
El primer gran obstáculo fue la dependencia de la tecnología que no respondió. Aunque se prometió una red Wi-Fi para gestionar los boletos digitales, esta no funcionó, y las redes celulares colapsaron antes de cruzar la puerta. Esto provocó filas de más de 45 minutos, obligando a muchos aficionados a escuchar el Himno Nacional desde la calle. Además, el transporte local, como los bicitaxis, ahora tiene restricciones de acercamiento (no podían cruzar más allá de la intersección de Circuito Azteca), dejando a niños y adultos mayores con caminatas más largas de lo previsto.

Vladimir Arteaga Figueroa
¿Cómo impactó la falta de señal en la experiencia del aficionado?
Una vez dentro, la confusión continuó. Los boletos impresos carecían de información clara sobre los túneles o rampas, obligando a los asistentes a depender de personal de apoyo para encontrar sus asientos. La señalización física es pequeña y poco contrastada, un detalle crítico para personas con debilidad visual.
En cuanto a la conectividad interna:
- Redes celulares: Telcel prácticamente no tenía señal; AT&T mantenía señal, pero sin ancho de banda real para navegar, mismo caso el otro operador que probamos.
- Wi-Fi del estadio: Prácticamente inoperante la red e-tribuna al menos en el sector alto sur, lo que impidió compartir contenido en tiempo real.
- Pagos: Aunque se anunció un sistema cashless (sin efectivo), las terminales de los vendedores fallaron constantemente, causando frustración en quienes no llevaban billetes físicos.

¿Cumplen las mejoras visuales y de audio con las expectativas?
El espectáculo de medio tiempo incluyó pulseras LED, un estándar en eventos masivos actuales, pero el control de calidad también falló: algunas unidades no encendieron (incluyendo la nuestra). Respecto al equipamiento fijo, el sistema de audio no mostró una mejora sustancial en legibilidad y las nuevas pantallas LED Full HD que suministró Panasonic de 10.24 x 21.44 metros cada lucen pequeñas en comparación con las de otros estadios. Solo por mencionar un ejemplo, el estadio Santiago Bernabéu.
Si comparamos los 3,700 m² de la impresionante pantalla LED de 360 grados del Santiago Bernabéu contra los 439 m² totales de las dos pantallas del Azteca, la diferencia es abismal. La pantalla del Bernabéu es un 742% más grande que las dos pantallas del Azteca juntas.

En términos simples: Necesitarías casi 17 pantallas del Estadio Azteca para cubrir la superficie de video que disfrutan los aficionados en Madrid, tomando como referencia que a ese recinto le caben 84,000 aficionados, un número muy cercano al que hubo en la apertura.

Vladimir Arteaga Figueroa
Para quienes planean asistir a los próximos partidos o al mundial, la recomendación es clara: no se confíen de la tecnología del recinto. Lleven efectivo, descarguen sus boletos con antelación y lleguen con mucho más tiempo del habitual, ya que la actualización del estadio, por ahora, ha ralentizado los procesos en lugar de agilizarlos.



