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  • 12 MAR 2026, Actualizado 01:16

Vacunas contra el cáncer de mama: ¿La cura definitiva o una esperanza lejana?

¿Es posible prevenir el cáncer de mama con una vacuna? Desmitificamos los nuevos avances científicos y explicamos por qué su desarrollo es mucho más complejo que otras vacunas.

Según la Secretaría de Salud, en México, en 2024, el cáncer de mama fue la primera causa de muerte entre los tumores malignos y provocó 8,451 defunciones; 99.2% ocurrieron en mujeres. Foto: Getty Images

Según la Secretaría de Salud, en México, en 2024, el cáncer de mama fue la primera causa de muerte entre los tumores malignos y provocó 8,451 defunciones; 99.2% ocurrieron en mujeres. Foto: Getty Images

Martha Debayle en W Radio recibió a Daniella Gómez Pue, ginecóloga oncóloga del Instituto Nacional de Cancerología, para profundizar en los nuevos avances sobre las vacunas contra el cáncer de mama. Cuando oímos el término “vacuna contra el cáncer de mama”, muchas personas imaginan algo similar a la vacuna contra el VPH: te la aplicas y evitas la enfermedad de forma directa. Sin embargo, en la oncología mamaria la historia es mucho más compleja; a diferencia de otras patologías, la mayoría de los cánceres de mama no son provocados por un virus, sino por alteraciones biológicas y genéticas de las propias células, lo que ha convertido el desarrollo de una vacuna preventiva en uno de los retos más grandes de la medicina moderna.

Qué sí son y qué no son estas “vacunas”

Aquí hay que hacer una distinción clave. Las vacunas de tratamiento contra el cáncer son un tipo de inmunoterapia: no funcionan como las vacunas clásicas contra infecciones, sino que buscan enseñar al sistema inmune a reconocer antígenos del tumor y atacarlo. A diferencia de las vacunas de prevención, estas se usan en personas que ya tienen cáncer o que acaban de tratarlo y tienen alto riesgo de recaída.

Entonces, cuando hablemos de “vacunas contra cáncer de mama”, en 2026 estamos hablando sobre todo de dos grandes rutas:

  1. Las vacunas terapéuticas: buscan bajar riesgo de recaída, reforzar la respuesta inmune tras cirugía/quimio o ayudar en enfermedad avanzada.
  2. Las vacunas preventivas: todavía mucho más tempranas, pensadas para personas con riesgo muy alto, por ejemplo algunas pacientes con predisposición genética o con perfiles muy específicos.

¿Por qué es tan difícil hacer una vacuna contra cáncer de mama?

Hacer una vacuna contra el cáncer de mama es mucho más complicado que hacer una vacuna contra un virus porque aquí el blanco no es un invasor externo, sino células del propio cuerpo que aprendieron a crecer de forma descontrolada.

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Además, el cáncer de mama no es una sola enfermedad: hay tumores HER2 positivos, hormonales, triple negativo, y dentro de cada subtipo hay mucha variación.

¿En qué punto va la ciencia hoy?

La noticia emocionante es que ya no estamos solo en teoría de laboratorio. En este momento hay ensayos clínicos activos en humanos con varias estrategias.

Entonces, ¿son preventivas o son terapéuticas?

Hoy, la mayoría son terapéuticas o adyuvantes; las preventivas van más atrás y todavía están en investigación muy temprana.

Las vacunas de tratamiento contra el cáncer son inmunoterapia y los enfoques dirigidos a antígenos compartidos siguen siendo experimentales.

En cáncer de mama, lo más avanzado clínicamente son estrategias para prevenir recaídas o potenciar tratamiento en subtipos específicos, más que una vacuna preventiva universal para toda mujer sana.

¿Qué beneficios podrían traer si funcionan?

Si estas vacunas demuestran beneficio real en fases posteriores, podrían cambiar mucho el panorama. En teoría, podrían ayudar a que el sistema inmune reconozca y elimine células residuales microscópicas que quedan después del tratamiento, disminuir el riesgo de recaída y, en algunos casos, hacer más eficaces otros tratamientos como los inhibidores de checkpoint.

También podrían abrir una vía de prevención inmunológica en mujeres con riesgo muy alto, especialmente para subtipos agresivos como el triple negativo, donde hoy las opciones preventivas son más limitadas y más invasivas. Pero eso, insisto, todavía está en etapa experimental.

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¿Qué limitaciones y dudas siguen abiertas?

Por emocionantes que suenen, estas vacunas todavía enfrentan preguntas clave:

  1. La primera es eficacia real. Muchas vacunas han mostrado que generan anticuerpos o activan linfocitos, pero eso no siempre se traduce en menos recaídas o más supervivencia.
  2. La segunda es la selección de pacientes. No todas las pacientes tienen el mismo tumor, los mismos antígenos ni el mismo microambiente inmune.
  3. La tercera es la seguridad y logística. Algunas plataformas exigen manufactura compleja, personalización, o combinaciones con otros fármacos.

Lo que estamos viendo no es una vacuna mágica ya disponible para todas, sino una nueva generación de tratamientos que entrenan al sistema inmune para reconocer al cáncer de mama.

Hoy el mensaje correcto no es “ya llegó la vacuna contra el cáncer de mama”, sino este: la inmunoterapia está entrando a una etapa nueva y muy prometedora, pero todavía experimental.

Sigue a Martha Debayle de lunes a viernes 10:00 am a 13:00 hrs. por W Radio.

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