¿Perdiste a tu mascota? Cuidado con la red de extorsión que usa IA para estafarte
El robo de mascotas en la Ciudad de México ha dejado de ser un incidente aislado para convertirse en una industria criminal tecnológicamente avanzada. El caso de Jorge Aldazosa pone al descubierto el vacío de seguridad que hoy sufren los dueños de mascotas en la capital.

Ante la negativa de Jorge de realizar más depósitos sin ver primero a su gato, el extorsionador cortó todo contacto el pasado miércoles 22 de enero
La seguridad de los animales de compañía en la Ciudad de México atraviesa un momento crítico. Las últimas cifras de la Fiscalía General de Justicia indican que el robo de mascotas aumentó un 34% tan solo en el primer semestre de 2025, sumándose a un alarmante incremento nacional del 125% en los últimos doce años.
Este fenómeno, impulsado por tácticas de extorsión y secuestro exprés, ha dejado de ser una cifra estadística para convertirse en una dolorosa realidad para ciudadanos como Jorge Aldazosa, quien tras el extravío de su gato pasó de la esperanza de un reencuentro a ser víctima de una red de engaños y exigencias económicas.
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¿Cómo operan las redes de extorsión por robo de mascotas?
Todo comenzó el domingo 18 de enero, seis días después de que su gato escapara de casa y tras una intensa campaña de búsqueda en redes sociales y carteles físicos.

Jorge recibió un mensaje de WhatsApp que incluía una fotografía de su mascota en un lugar desconocido, lo que inicialmente le devolvió la tranquilidad. Sin embargo, quien presuntamente tenía a su mascota condicionó la entrega del animal al pago de una recompensa, alegando que su madre había encontrado al gato en la zona de Santa Fe y había cubierto gastos veterinarios por 950 pesos.

Con el único deseo de recuperar a su compañero, Jorge depositó mil pesos a una cuenta bancaria, que no tenía nombre del destinatario.
El lunes, el hijo de Jorge acudió al punto de encuentro en Santa Fe, pero la comunicación con quien supuestamente tenía al gato se perdió apenas dos minutos antes de la cita.

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¿Por qué es difícil denunciar estos delitos en México?
Los afectados comenzaron a investigar los datos de la cuenta receptora de los mil pesos, y dieron con el nombre de otra persona.
Tras días de silencio, el sujeto reapareció con una actitud agresiva, porque esa tercera persona supuestamente era su socio y exigiendo ahora tres mil pesos adicionales como compensación por haber afectado a su negocio al contactar al dueño de la cuenta.

Ante la negativa de Jorge de realizar más depósitos sin ver primero a su gato, el extorsionador cortó todo contacto el pasado miércoles 22 de enero, para posteriormente enterarse de que todo se trató de una estafa y que las fotografías que le enviaron del gato fueron hechas con inteligencia artificial.
Este caso refleja la vulnerabilidad de los dueños de mascotas frente a delincuentes que aprovechan el vínculo afectivo para lucrar de manera organizada, además de actuar conociendo que estas denuncias son complicadas de realizar, ya que ante la ley las mascotas son consideradas como un patrimonio y no como un ser sintiente.
La experiencia de la familia Aldazosa sirve como un testimonio de cómo el robo y la extorsión de mascotas se han consolidado como un modelo de delito en la capital, donde la seguridad y la confianza de los ciudadanos se ven afectadas.




