“Tal vez, quizás”: la canción icónica que une la voz de Paulina Rubio y la genialidad de una alma rota, Armando Manzanero | Días Extraños
“Pues voy a procurar que mis caricias se deslicen hasta el fondo de tu alma”

Paulina
En la letra de Tal vez, quizás, Manzanero no maquilla nada. No busca consuelo, no es belleza vana. Sus palabras son cuchillos que cortan suave y lento, dejando la carne expuesta para que cada incisión signifique acaso algo, una memoria distante, quizá.
«Pues voy a procurar que mis caricias se deslicen hasta el fondo de tu alma». Amenaza silenciosa.
Paulina Rubio no canta con la voz de siempre, sino con la del cansancio, esa que enfrenta fantasmas. Voz rota. La historia de la derrota de Cesare Pavese, ese poeta que murió por amor. Cito: A veces la veo y está viva ante mi, definida, inmutable, al igual que un recuerdo (ENCUENTRO 1950).
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Manzanero sabe. Batalla perdida de todos los días, a golpe de caricias surgen las promesas, y devienen en deshonras.
Como en las novelas de Ray Loriga, donde los personajes arrastran su mierda sin remedio, donde el dolor es la única verdad constante, Tal vez, quizá es ese lugar roto y oscuro, donde el amor se sostiene porque No da para más, diría Germán Coppini. ¿Te acuerdas de él?
Tenemos las canciones, los trenes, los pianos, tenemos Guaymas, San Sebastián y San Luis Potosí. Tal vez, quizá busca quedarse y hundirse. En esas y puestos a soñar, arañar la herida.
Caricia al fondo del alma que nadie ve. Un golpe.
Y al final, Tal vez, quizá no es la canción que esperabas. No es arrullo, es sombra. Ese hueco que no quieres mirar, pero que está ahí, por algún lado. Porque en ese “tal vez” está todo el vértigo del abismo y la resistencia de quien se niega a desaparecer. Y si vas a caer, que sea con las manos abiertas y la verdad al desnudo. Eso es Tal vez, quizá.



