Ponen en la mira a AMLO tras momentos difíciles en campaña presidencial
Un supuesto pase de charola, críticas al IFE y el regreso al discurso de una guerra sucia han puesto al candidato de las izquierdas en el ojo del huracán

Por Alejandro DomínguezMéxico.- Uno de los momentos difíciles para Andrés Manuel López Obrador en esta campaña proselitista surgió el 30 de mayo pasado cuando el periódico, El Universal publicó la nota y el audio de la cena en casa del empresario, Luis Creel en el que se pidieron en nombre del tabasqueño seis millones de dólares a empresarios. El candidato de las izquierdas desmintió esta información:“Yo no mando a nadie a pedir dinero, tengo, reuniones constantemente con empresarios y también los integrantes del gabinete pero yo no hago reuniones para pedir cooperación”
Los principales involucrados: Luis Mandoki y Adolfo Hellmund, colaboradores de AMLO, también Luis Costa Bonino (asesor político de ex candidatos latinoamericanos) a quien López Obrador negó conocer algunas semanas antes del “pase de charola” y luego rectificó, “si lo conozco pero no colabora conmigo”, explicó. “La cena tuvo lugar candidato sí o no... Sí... Bueno, entonces, pero manipularon la información” aseveró el aspirante a la presidencia
La pregunta que se generó en la opinión pública: ¿por qué no hacer nada contra quienes pidieron dinero sin su consentimiento? La explicación: no caería en el juego de los medios de actuar contra sus colaboradores. Para él se está fraguando una guerra sucia en su contra y si no les funciona, le apostarán al fraude. Declaraciones que para sus adversarios cayeron como anillo al dedo para acusarlo de ser el mismo que en2006. Por ello AMLO rectificó
“Pero no les va a dar resultado ni la guerra sucia ni el fraude. En el caso del fraude porque son distintas también las condiciones actuales a las del 2006. Ahora se van a cuidar todas las casillas, entonces va a ser imposible el fraude”
Pero el tabasqueño continuó poniendo en duda al Instituto Federal Electoral dijo que en quien confía es en los ciudadanos. “No se levantan temprano, se la llevan tranquila, leen el periódico, luego se van a un buen restaurant a desayunar y no están en lo que deberían de estar. Ellos deberían estar pendientes de que no haya guerra sucia, que las elecciones tienen que ser limpias, libres, equitativas, pero no actúan”
Y esa exigencia, se tomó por sus opositores como desconfianza de las instituciones, error que funcionó para acusarlo nuevamente de ser el mismo que en 2006



