CON MARTHA DEBAYLE
CON MARTHA DEBAYLE

¿Disfrutas el fracaso romántico de tu pareja?

Terminar una relación puede ser doloroso, especialmente cuando no queríamos terminarla o cuando fue la otra persona la que nos dijo “ya no más”

Mexico City

Mario Guerra, tanatólogo, conferencista, business coach, psicoterapeuta.

Terminar una relación puede ser doloroso, especialmente cuando no queríamos terminarla o cuando fue la otra persona la que nos dijo “ya no más”. Puede ser natural hasta cierto punto guardar cierto resentimiento en esos casos, pero ¿será normal alegrarse porque a tu Ex le vaya mal en el amor? Sabiendo que eso no hace que a ti te vaya mejor, vamos a ver por qué y en qué casos alguien puede mostrar alegría por la pérdida ajena.

¿Por qué disfrutamos en general con la desgracia ajena?

Hay una palabra que define esto y el inglés la toma prestada del alemán: Schadenfreude.

Que podría ser traducida como “Alegría por el daño o desgracia ajeno”:

Schaden: Daño/Desgracia

Freude: Alegría

Sería un poco como nuestro “Ándele para que se le quite”.

El Dr. Wilco van Dijk, psicólogo social de la U. de Leiden en los Países bajos y experto en psicología de las emociones, dice que esta alegría por el mal ajeno en general es moralmente mal vista y es un sentimiento que se tiende a ocultar de la mayoría, excepto de aquellos que sabemos que de alguna manera la comprenden o la comparten.

¿De qué se compone la alegría por el mal ajeno?

Aristóteles la definía como agresión encubierta; Schopenhauer como el resultado de un mal corazón y Kierkegaard como una “prima horrible” de la envidia.

¿Entonces es malo sentirla?

Es un sentimiento y estos no son ni buenos ni malos, sino que todos cumplen una función. Uno siente lo que siente por alguna razón.

Ahora bien, desde una perspectiva moral es posible que no sea bien visto alegrarse por el mal de otro, pero parece ser que es más natural que lo que estamos dispuestos a admitir.

Tengamos en cuenta que para que un evento evoque schadenfreude, la desgracia de otro debería ser beneficiosa de alguna manera para la persona que lo experimenta, al menos a nivel psicológico.

Es decir que la propia alegría que la persona experimenta es su recompensa y justificación para haberse alegrado, aunque deba ocultar ese sentimiento por el costo social que tiene manifestarlo abiertamente.

En otro sentido, la desgracia del otro puede ser vista como una especie de acomodo de la realidad a como creemos que debería de ser.

Es como haber puesto a alguien en “su lugar”.

¿Por qué específicamente disfrutamos del fracaso romántico de una ex pareja?

La doctora Madeleine Fugère sostiene en su libro La psicología social de la atracción y las relaciones románticas que hay 3 razones por las que ocurre esto:

Nos valida

El que otra persona haya dejado a nuestra ex pareja nos deja ver que “por algo” la están dejando y de alguna manera refuerza la idea de que habernos separado no fué algo tan malo del todo.

Nos refuerza la creencia de que aquella persona no era una buena persona para estar en una relación, lo que en cierta medida podría ayudar a recuperarnos de una ruptura emocional.

A menos, claro está, que salgamos corriendo a arrojarnos a sus brazos ahora que es una persona “libre y solitaria”, lo cual quizá no sea la mejor idea.

Nos hace sentir que se hizo justicia

Si el otro fue el que te dejó, si en la relación recibías malos tratos o la relación se rompió por algún acto agresivo, como un engaño, la sensación que nos queda es que el otro “nos la debe”, así que el hecho de que su nueva relación no haya funcionado (mejor aún si le hicieron algo similar a lo que nos hizo), deja una sensación de justicia divina o de que el Karma está operando de manera correcta.

Es el mismo Dr. Van Dijk quien afirma que cuando otros parecen merecer su desgracia, tenemos más probabilidades de sentir más felicidad porque les vaya mal.

Es como si el otro sufriera por el sufrimiento que te causó y eso fuera lo correcto.

Nos hace sentir superiores.

Como una ruptura romántica, especialmente una forzada o no deseada, puede dañar de manera temporal nuestra autoestima (particularmente si sentimos que “nos cambiaron” por otra persona), el poder compararnos con otros que están peor que nosotros de alguna manera crea una sensación artificial de estar mejor o de no estar tan peor.

Y si nosotros ya estamos en una relación y a nuestro Ex lo acaban de dejar, esa alegría se verá significativamente incrementada al mejorar, al menos de forma pasajera, nuestra autoestima.

Yo estoy en un caso así y no me alegro porque a mi Ex le vaya mal ¿Por qué?

Claro, porque no todas las personas tienen las mismas reacciones psicológicas ante un evento determinado.

Es verdad que este sentimiento puede ser muy natural y generalizado, sin embargo, es más notorio en personas que tienen rasgos de personalidad que concuerdan con la Triada Oscura (Narcisismo, maquiavelismo y psicopatía).

¿Entonces deberíamos entristecernos por que nuestro Ex haya fracasado en el amor?

Si hablamos de empatía, es posible que sintamos pena por el sufrimiento de otro, especialmente si ha sido una persona emocionalmente cercana a nosotros.

Sin embargo esto dependerá mucho de las causas de la ruptura, la forma de la ruptura en sí misma y los sentimientos que prevalezcan posterior a ella.

Por ejemplo si nosotros nos sentimos miserables y descubrimos que a nuestro Ex le está yendo bien en el amor y en otras áreas de su vida, quizá experimentamos una sensación de injusticia.

Eso es producto que nos han enseñado o hemos comprendido de forma inadecuada algunas supuestas leyes universales que rigen el destino de las personas.

Por ejemplo aquella que dice que “al que hace el mal, le irá mal”.

¿Qué convendría sentir entonces al respecto?

Es una muy buena pregunta porque es inevitable que haya algunos sentimientos desagradables involucrados con la ruptura de una relación.

La cuestión sería centrarse más en aprender a vivir con esa experiencia y buscar fortalecerse que seguir muy atentos al destino o la suerte de la ex pareja.

Pensar más en el otro que en nosotros no sólo nos hará sentir muy mal si en las comparaciones de la suerte salimos desfavorecidos, sino que además eso hará que pensemos menos acerca de nosotros y de cómo salir del atolladero, lo que ocasionará que lleve más tiempo y sea más dolorosa la recuperación.

Perder duele, pero también hace más evidente el dolor que ya se escondía dentro de ti.

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