Diosdado Cabello, el socio incómodo de Estados Unidos en Venezuela
Aunque enfrenta cargos y una recompensa de 25 millones de dólares, el funcionario participó en contactos bilaterales de alto nivel.

Diosado Cabello, ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz. / Carlos Becerra
Diosdado Cabello, ministro del Interior de Venezuela y una de las figuras más influyentes del gobierno de Nicolás Maduro, ocupa una posición paradójica en la relación con Estados Unidos: Washington ofrece una recompensa millonaria por información que facilite su captura, pero al mismo tiempo funcionarios estadounidenses lo reconocen como un interlocutor relevante en asuntos de interés bilateral.
De acuerdo con un reportaje de The New York Times, Cabello sostuvo contacto con representantes del gobierno estadounidense en meses recientes. Las conversaciones incluyeron la liberación de ciudadanos de Estados Unidos detenidos en Venezuela, la reactivación de vuelos de deportación y otros temas de seguridad.
Estados Unidos ofrece 25 millones de dólares por Cabello
El gobierno estadounidense mantiene una recompensa de hasta 25 millones de dólares por información que permita arrestar o condenar a Diosdado Cabello.
Las autoridades de Estados Unidos lo acusan de participar en una red de narcotráfico vinculada con altos funcionarios venezolanos. Cabello rechaza esas acusaciones y sostiene que forman parte de una campaña política contra el gobierno de Maduro.
A pesar de ese expediente, funcionarios estadounidenses recurrieron a él por su influencia dentro del aparato de seguridad venezolano y por su capacidad para ejecutar acuerdos.

Delcy Rodríguez y Diosado Cabello durante una conferencia de prensa. / Anadolu
Un interlocutor con control sobre la seguridad venezolana
Cabello dirige el Ministerio del Interior y ejerce autoridad sobre cuerpos policiales, servicios de inteligencia y centros penitenciarios. Esa estructura le otorga una función central en cualquier negociación que involucre presos, migración o cooperación operativa.
El reportaje señala que autoridades estadounidenses consideraron que una comunicación con Cabello podía ofrecer resultados más rápidos que otros canales diplomáticos.
Negociaciones sobre presos y deportaciones
Las conversaciones con funcionarios estadounidenses se relacionaron con la liberación de detenidos y con el regreso de vuelos que trasladan a ciudadanos venezolanos deportados desde Estados Unidos.
Cabello habría intervenido en decisiones que permitieron avances en esos asuntos. Las autoridades estadounidenses valoraron su capacidad para cumplir compromisos dentro de un sistema político con múltiples centros de poder.
La cooperación práctica no modificó las acusaciones judiciales en su contra ni eliminó la recompensa vigente.

Cabello fue uno de los hombres más importantes durante el gobierno de Maduro / Getty Images
Cabello conserva influencia dentro del chavismo
Diosdado Cabello forma parte del núcleo histórico del chavismo y conserva una amplia red política, militar e institucional.
Su relación con Nicolás Maduro ha atravesado etapas de competencia interna, aunque ambos mantienen una alianza frente a la oposición venezolana y ante la presión internacional.
El funcionario también utiliza su programa de televisión y sus apariciones públicas para defender al gobierno, cuestionar a sus adversarios y reforzar su imagen entre los sectores oficialistas.
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Washington combina presión judicial y contacto político
El caso de Cabello muestra dos líneas simultáneas en la política estadounidense hacia Venezuela.
Por una parte, el Departamento de Justicia mantiene cargos y recompensas contra figuras del gobierno venezolano. Por otra, la Casa Blanca y otras agencias buscan interlocutores capaces de resolver temas migratorios, consulares y de seguridad.
Esta estrategia implica contactos con funcionarios a quienes Estados Unidos acusa de delitos graves, sin que ello represente un reconocimiento político ni la suspensión de procesos judiciales.



