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El fin de la segunda casa tradicional: ¿Por qué el modelo inmobiliario está cambiando en México?

La evolución del turismo y el auge de la propiedad fraccionada transforman la manera en que invertimos en nuestro descanso

El fin de la segunda casa tradicional: ¿Por qué el modelo inmobiliario está cambiando en México?

El concepto de “vacaciones” ha dado un giro de 180 grados en la última década. Lo que antes era un evento único y prolongado una vez al año, hoy se ha fragmentado en escapadas constantes y estancias cortas. Este cambio de hábito no solo afecta a las aerolíneas o a los hoteles, sino que está golpeando la puerta del mercado inmobiliario tradicional. En México, donde el sector turístico representa un pilar económico fundamental —con un crecimiento del 2.5% en su PIB anual y empleando a más de 4.6 millones de personas—, la forma de adquirir una propiedad de descanso está bajo la lupa.

¿Por qué la segunda propiedad ya no es el negocio ideal?

Durante generaciones, comprar una casa en la playa o la montaña fue el sueño de muchas familias mexicanas. Se veía como un activo que combinaba el placer personal con la plusvalía a largo plazo. Sin embargo, la realidad actual muestra un panorama distinto. Ricardo Straffon, CEO de Sofía Fractional Residence Club, explica que estas propiedades suelen utilizarse apenas unas semanas al año.

El problema radica en que, mientras la casa permanece vacía, los gastos no se detienen. El mantenimiento, la administración y los costos operativos generan un desbalance financiero. Para el usuario moderno, mantener un activo de uso limitado bajo una lógica de posesión total resulta ineficiente, especialmente cuando el capital podría estar rindiendo de mejor manera en otros esquemas.

¿Qué es la propiedad fraccionada?

Ante esta ineficiencia, surge la propiedad fraccionada como una evolución natural del mercado. A diferencia de los antiguos “tiempos compartidos” (que solían tener mala reputación por su rigidez), este modelo permite a varios inversionistas ser dueños reales de un inmueble, distribuyendo costos y beneficios de manera proporcional a su uso.

Optimización de costos: Solo pagas por la parte del tiempo que realmente utilizas.

  • Mantenimiento compartido: Los gastos de operación se dividen entre los copropietarios, eliminando la carga financiera individual.
  • Inversión inteligente: Permite acceder a propiedades de lujo en ubicaciones premium que, de otra forma, tendrían costos prohibitivos.
  • Flexibilidad: Se adapta a la movilidad y los nuevos patrones de consumo del viajero actual.

¿Hacia dónde se dirige el futuro de las inversiones patrimoniales?

El mercado no está cambiando por capricho, sino por necesidad. La transformación en la manera en que trabajamos (gracias al home office) y viajamos exige una lógica distinta. “El cambio no está en el mercado inmobiliario, está en cómo las personas viven y usan su tiempo”, afirma Straffon. La tendencia apunta a priorizar el acceso inteligente sobre la posesión absoluta.

Invertir hoy en México requiere entender que el valor ya no reside únicamente en tener la escritura de una casa que estará cerrada diez meses al año. El verdadero beneficio es la movilidad: tener un lugar de descanso garantizado, con servicios y un costo operativo real que no devore nuestros ahorros.

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