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Fracking en México: Gobierno abre la puerta a extracción de gas para reducir dependencia de EU

México busca aumentar su producción de gas natural mediante fracking para reducir importaciones desde Estados Unidos y fortalecer su seguridad energética.

Fracking en México: Gobierno abre la puerta a extracción de gas para reducir dependencia de EU

Fracking en México: Gobierno abre la puerta a extracción de gas para reducir dependencia de EU / Olga Rolenko

El Gobierno de Claudia Sheinbaum confirmó el inicio de una estrategia para extraer gas natural mediante técnicas no convencionales, incluida la fracturación hidráulica, en un giro relevante dentro de la política energética nacional. La medida busca incrementar la producción interna y disminuir la dependencia de importaciones, principalmente provenientes de Estados Unidos.

Actualmente, México importa cerca del 75% del gas que consume, lo que ha encendido alertas sobre la seguridad energética del país ante posibles interrupciones en el suministro o variaciones en los precios internacionales. Frente a este escenario, el Gobierno plantea fortalecer la autosuficiencia energética mediante la explotación de nuevos yacimientos, especialmente en regiones del norte y el Golfo de México.

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México apuesta por el fracking para aumentar producción de gas

La estrategia contempla que Petróleos Mexicanos (Pemex) lidere los trabajos de exploración y producción en yacimientos no convencionales. Aunque el término “fracking” ha sido evitado en el discurso oficial, las autoridades han reconocido el uso de tecnologías asociadas a este método.

El plan establece que la producción podría iniciar hacia 2027, con un crecimiento progresivo que se consolidaría en la próxima década. Este desarrollo forma parte de un enfoque más amplio que incluye tanto reservas convencionales como no convencionales, con el objetivo de elevar la oferta nacional de gas natural.

Dependencia del gas de Estados Unidos presiona la estrategia energética

México consume alrededor de 9,000 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, pero solo produce una fracción de esa demanda. El resto se importa, principalmente desde Texas, lo que genera una alta dependencia de un solo proveedor.

El Gobierno ha señalado que esta situación representa un riesgo estructural para el país, ya que cualquier interrupción en el suministro podría impactar sectores clave como la generación eléctrica y la industria. Por ello, el impulso a la producción nacional se plantea como una medida para garantizar estabilidad energética a largo plazo.

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Evaluación ambiental y nuevas tecnologías

Las autoridades han reconocido los impactos ambientales asociados al fracking, por lo que se contempla la implementación de medidas para mitigar riesgos. Entre ellas, el uso de agua reutilizada o no potable y la reducción de químicos en los procesos de extracción.

Además, se prevé la participación de un comité técnico-científico que evaluará las mejores prácticas y tecnologías disponibles antes de la ejecución de los proyectos. Este análisis buscará equilibrar la necesidad energética con criterios ambientales.

Cambio en la política energética

La apertura al uso de técnicas de fracturación hidráulica marca un cambio respecto a posturas anteriores que limitaban su implementación. Con esta decisión, el Gobierno cambia su estrategia energética, priorizando la producción interna de gas como elemento clave para reducir la dependencia externa y fortalecer el sistema energético nacional.

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