Con Colmenares cayeron casi 70 por ciento las denuncias; y ningún caso se resolvió
En su periodo, según exfuncionarios y expertos, se redujo en casi 90 por ciento el monto de irregularidades detectadas, y se concentró demasiado poder en su oficina.

Con David Comenares las denuncias presentadas por malos manejos de recursos federales se desplomaron casi 70 por ciento respecto a su antecesor
El pasado 15 de marzo concluyó la gestión de ocho años de David Colmenares al frente de la Auditoría Superior de la Federación (ASF). En su periodo, las denuncias presentadas por malos manejos de recursos federales se desplomaron casi 70 por ciento respecto a su antecesor, y ninguno de los casos tuvo una resolución.
Solo una fracción de las denuncias presentadas en el periodo de Colmenares, menos del diez por ciento, fueron por irregularidades relacionadas con la gestión del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pese a que a dicho auditor le correspondió el análisis de la mayor parte de dicha administración.
Colmenares asumió el cargo de auditor general del país el 15 marzo de 2018 y se mantuvo en el cargo ocho años. El pasado 14 de marzo dejó el cargo, luego de que infructuosamente intentó buscar su reelección.
Los datos oficiales muestran que en el periodo en que se mantuvo al frente de la ASF dicha institución presentó un total de 275 denuncias de hechos ante la Fiscalía General de la República (FGR) como resultado de posibles desvíos de recursos o malos manejos de recursos federales detectadas durante las auditorías que se practican cada año al manejo de los recursos federales en el país.
La cifra de denuncias presentadas representa una disminución del 69 por ciento respecto al periodo del auditor previo, Juan Manuel Portal, en que se presentaron 872 denuncias ante la FGR. Colmenares justificó esta reducción bajo el argumento de privilegiar una mejor estrategia de presentación de menos denuncias, pero mejor construidas. Incluso se hicieron modificaciones internas que limitaron a otras pareas de la ASF la presentación de denuncias, lo que generó malestar de algunos funcionarios.
Sin embargo, los datos muestran que aun con esta reducción de denuncias no hubo mejoras en cuanto al avance de los casos. Los propios datos oficiales de la ASF muestran que todas las denuncias presentadas se encuentran en fase de integración en las agencias del Ministerio Público, sin que alguna se haya traducido ya en un proceso judicial o alguna sentencia.
Solo 24 denuncias vs gestión de AMLO
De las 275 denuncias que la ASF presentó bajo el periodo de Colmenares solo 24, que equivalen al 8 por ciento, fueron por irregularidades atribuibles a la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador. El esto estuvo relacionado con malos manejos de recursos federales a nivel de estados y municipios, o con irregularidades en el periodo del también expresidente Enrique Peña Nieto.
De los casos correspondientes al periodo de AMLO, 11 denuncias están relacionadas con malos manejos en el ya desaparecido organismo llamado Seguridad Alimentaria (Segalmex) y cinco más con Diconsa, que también operaba bajo la administración de Segalmex.
Cuatro denuncias más están relacionadas con malos manejos en la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) durante el periodo de Ana Gabriela Guevara al frente de ese organismo. Las otras denuncias se reparten en diversos organismos, entre ellos el Conacyt que dirigió María Elena Álvarez-Bullya.
Débil y criticada fiscalización
La administración de Colmenares tuvo como común denominador la crítica de diversos exauditores de la propia institución, así como de expertos anticorrupción y legisladores, quienes en diversas ocasiones cuestionaron la falta de resultados e incluso retrocesos en la fiscalización.
Por ejemplo, el exauditor fiscal de Desempeño, Agustín Caso Raphael, señaló que bajo Colmenares la ASF se “degradó”, se volvió menos efectiva y dejó de cumplir sus objetivos, al retirarle facultades a las áreas auditoras y reducir auditorías de mayor calado, en particular forense.
Dijo que tras reestructuras impulsadas por Colmenares, se redujo a la mitad el número de auditorías forenses y cayó en más de 90% el monto de presuntas irregularidades detectadas, lo que exfuncionarios atribuyeron a decisiones políticas e internas y no a una súbita transparencia en el gasto.
Se señaló además a Colmenares de concentrar el aumento de auditorías en el gasto federalizado (estados y municipios), mientras que la vigilancia sobre dependencias del gobierno federal se mantuvo estancada o a la baja, lo que se considera una señal de menor presión sobre la administración central.
La expresidenta del Sistema Nacional Anticorrupción, Vania Pérez Morales, criticó además la ausencia de la ASF en múltiples sesiones y acuerdos del Órgano de Gobierno del Sistema Nacional, lo que en más de una ocasión entorpeció que las sesiones pudieran realizarse y se tomaran los acuerdos.
Especialistas como Dante Preisser y Eduardo Bohórquez sostienen que Colmenares “boicoteó” o, al menos, no impulsó el Sistema Nacional Anticorrupción: no propuso medidas novedosas, ejerció un poder discrecional absoluto al interior de la ASF y desaprovechó las nuevas facultades que la ley otorgó para investigar y llevar casos ante tribunales.



