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  • 11 FEB 2026, Actualizado 20:40

Nicolas Cage como Spider- Noir: Primeros detalles de la próxima serie de Amazon

Nicolas Cage será un Humphrey Bogart que lance telarañas. Aquí sus declaraciones sobre su personaje y detalles de la producción

Nicolas Cage como Spider- Noir: Primeros detalles de la próxima serie de Amazon

El trepamuros que llegará esta primavera a Prime Video usa sombrero, bebe whisky y habla como si acabara de escapar de un set de los años cuarenta. Nicolas Cage, en su debut televisivo como protagonista de una serie de superhéroes, encarna a una Araña de mediana edad que es 70% cine negro y 30% dibujo animado. El resultado, según su propia definición, suena así: “Soy una araña tratando de hacerme pasar por humano”.

Amazon MGM Studios desempolva el fedora y afina el saxofón. Su nueva apuesta, Con “Spider- Noir” que aterriza en la primavera de 2026 con ocho episodios, propone un experimento poco habitual: la misma serie podrá verse en blanco y negro o en color. El espectador elige entre el humo de los callejones y la saturación del cómic. La historia mientras tanto se despliega en ambas versiones.

Un Cage entre Bogart y Bugs Bunny

La clave del proyecto nació en la primera reunión entre Cage y Oren Uziel, co-showrunner de Spider-Noir. El actor lanzó su fórmula con seguridad detectivesca: “Setenta por ciento Humphrey Bogart, treinta por ciento Bugs Bunny”. Tras una pausa, remató: “Pero es cien por ciento yo”.

Lo que parecía una ocurrencia excéntrica terminó convirtiéndose en la columna vertebral de la serie. Cage, que ya había prestado su voz a Spider-Man Noir en Spider-Man: Into the Spiderverse, regresa ahora con cuerpo completo y una premisa clara: aquí nadie busca realismo.

“Ese estilo más grande que la vida era lo único que podía funcionar para un superhéroe que no debería existir en los años treinta”, explica el actor. Su Ben Reilly arrastra las erres como salido de El sueño eterno, pero de pronto exagera un gesto con una fisicalidad casi caricaturesca. La tensión entre solemnidad y absurdo es el motor del personaje, como solo Cage podría hacerlo funcionar.

Phil Lord y Chris Miller, productores ejecutivos junto a Amy Pascal y veteranos del universo Spider-Verse, encontraron en esa contradicción la identidad de la serie. “Nic nos dijo: ‘Este tipo es una araña disfrazada de humano’”, recuerda Lord. “Eso lo cambió todo. No es un detective con poderes; es un bicho atrapado en un traje que le queda grande”.

Harry Bradbeer, director de los dos primeros episodios (Fleabag, Killing Eve), traduce esa dualidad en imágenes que oscilan entre el drama sombrío y el humor negro.

No es Peter Parker, pero casi

Aquí no hay rastro de Peter Parker. El protagonista es Ben Reilly, personaje que en los cómics nació como clon del Hombre Araña original y que fue reimaginado en 2009 por David Hine y Fabrice Sapolsky para el universo noir de Marvel. Ahora, Uziel y Steve Lightfoot lo rescatan con una vuelta de tuerca: necesitaban a alguien que ya hubiera perdido la inocencia.

“Peter es ascenso, futuro, ‘con grandes poderes vienen grandes responsabilidades’”, explica Uziel. “Ben ya pasó por todo eso. Ya tuvo su Chinatown. Ahora solo quiere que lo dejen en paz”.

La serie transcurre en una Nueva York corroída por la corrupción y la mafia durante la Gran Depresión. Cage interpreta a un investigador privado que rememora su pasado como salvador enmascarado, aunque preferiría no hacerlo. Su alter ego no se llama Spider-Man: es, simplemente, la Araña.

Aliados en la penumbra

Ningún detective trabaja solo, aunque lo intente. Ben Reilly cuenta con Robbie Robertson, Lamorne Morris, periodista freelance y optimista incorregible. “Ben cree que todo saldrá mal. Robbie, que todo puede arreglarse. La serie vive en esa tensión”, resume Uziel.

Morris, ganador de un Emmy por Fargo, compone un Robertson que no es ingenuo, sino obstinadamente esperanzado en medio de la crisis económica.

Completa el equipo Janet ,Karen Rodrigue), secretaria e investigadora que actualiza el arquetipo de la “girl Friday” del noir clásico. Si bien evoca a las asistentes de El halcón maltés, aquí no solo sostiene la oficina: investiga, resuelve y confronta a su jefe cuando es necesario.

La inevitable femme fatale es Cat Hardy , interpretada Li Jun Li, cantante de club nocturno con ecos de Felicia Hardy, la Gata Negra de los cómics y la primera vez que veríamos una versión del personaje en live-action , ya que se tenía planes que Felicity Jones interpretara al personaje en el futuro del Spider-Man de Andrew Garflied, pero esto como sabemos jamás sucedió. Las referencias a Rita Hayworth, Lauren Bacall, Kim Basinger están ahí, pero el personaje busca una identidad propia.

Villanos con pasado

Del lado oscuro, Brendan Gleeson encarna a Silvermane, un gánster envejecido que sobrevive a intentos de asesinato mientras la ciudad arde. Jack Huston interpreta a Flint Marko, el Hombre Arena, un guardaespaldas capaz de moldear su cuerpo a voluntad.

El misterio, como dicta el género, no solo apunta hacia afuera. “Ben empieza investigando un caso y termina enterrado en su propio pasado”, adelanta Uziel. La pregunta central del universo Spider-Man “¿quién soy?” adquiere aquí un matiz distinto. Peter se la formula en la adolescencia; Ben, cuando ya debería tener respuestas. Y esas respuestas son más grises, en todos los sentidos.

Una apuesta bicromática

En un panorama saturado de capas y efectos digitales, Spider-Noir busca diferenciarse recuperando la estética del Hollywood clásico. La doble versión blanco y negro o color no es un capricho técnico, sino una extensión temática.

Cage impulsó desde el inicio la idea de ofrecer ambas opciones. “El color es vibrante y hermoso; el público joven lo va a amar. Pero el blanco y negro puede despertar interés por el cine antiguo, por esa estética como forma de arte”, sostiene.

Según Uziel, la versión a color no es una simple colorización, sino un procesado digital que imita la sensación de una película monocroma pintada a mano. El efecto transforma la experiencia: el color empuja hacia la aventura pulp; el blanco y negro refuerza la fatalidad moral.

La primavera de 2026 dirá si esta apuesta por la dualidad de formato, de tono y de protagonista logra conquistar a un público que quizá no esperaba encontrarse con una Araña que bebe whisky, cita a Bogart y, en el fondo, sigue preguntándose quién es. Un Spider-Man distinto que sigue siempre el gran poder con una gran responsabilidad.

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