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  • 29 ENE 2026, Actualizado 02:06

¿Cuáles son las sustancias más difíciles de dejar?

La ciencia detrás de las sustancias que secuestran tu cerebro. Silvia Cruz Martín del Campo, experta del Cinvestav, explica por qué la adicción no es falta de voluntad, sino una alteración química que redefine la supervivencia para el consumidor

¿Cuáles son las sustancias más difíciles de dejar?

¿Cuáles son las sustancias más difíciles de dejar?(FOTO: Getty Images)

El camino hacia la recuperación de una adicción no se trata simplemente de “querer es poder”, hay una realidad científica detrás. En la actualidad las adicciones son tan comunes que una de cada tres personas adultas vive con algún tipo de dependencia significativa a una sustancia como tabaco, alcohol o drogas.

En el programa de Martha Debayle, la Dra. Silvia Cruz, investigadora del Cinvestav (Centro de Investigación y Estudios Avanzados del IPN) y especialista en mecanismos de adicción, desmitifica el estigma que rodea al consumo de sustancias. La clave reside en la química cerebral; las drogas secuestran el sistema de dopamina, generando una dependencia física que hace que el cuerpo “duela” cuando la sustancia falta.

¿Cómo funciona el ciclo de la adicción?

Para entender por qué es tan difícil abandonar una sustancia, es necesario comprender el ciclo de tres fases que se repite en el cerebro del adicto: consumo, abstinencia y anticipación. En la fase de consumo, las primeras experiencias liberan grandes cantidades de dopamina, provocando bienestar y euforia. Sin embargo, con el tiempo aparece la tolerancia, obligando a subir las dosis para intentar recuperar ese efecto inicial.

Cuando la droga desaparece, llega la abstinencia, donde se activan los sistemas de “anti-recompensa” del cerebro, magnificando el estrés y el malestar físico. Finalmente, la anticipación aparece como un deseo intenso de volver a consumir para aliviar ese sufrimiento, cerrando un círculo vicioso que consume tiempo y recursos.

¿Qué sustancias enganchan más?

Aunque la dificultad varía según la genética y el entorno, existen sustancias con un mayor potencial adictivo debido a la rapidez con la que llegan al cerebro y la intensidad de su síndrome de abstinencia.

  • Opioides (Heroína, Fentanilo): Son extremadamente difíciles de dejar porque cambian la función de las neuronas, dejando el cerebro en un estado de hiperexcitabilidad. La abstinencia es tan dolorosa (vómitos, dolor muscular y abdominal) que favorece las recaídas inmediatas. La tasa de recaída sin apoyo médico puede llegar al 90%
  • Nicotina: Comparable en poder adictivo a la heroína. Al inhalarse, llega al cerebro en segundos, liberando dopamina y adrenalina. El mayor reto con el tabaco es que está profundamente asociado a rutinas cotidianas (café, trabajo, estrés) lo que exige una reestructuración completa de la vida del fumador para evitar recaer y porque disminuye los receptores a dopamin e inhibe a la enzima encargada de degradar a la noradrenalina y dopamina (MAO)
  • Alcohol: Es una de las más peligrosas para abandonar de golpe. Debido a la neuroadaptación, suspender el consumo de forma súbita puede provocar una hiperexcitación descontrolada capaz de apagar órganos vitales o causar convulsiones, por lo que requiere atención médica especializada. Entre 40 % y 60 % recaen en el primer año post-tratamiento
  • Cocaína y metanfetaminas: Su alto poder adictivo radica en el refuerzo inmediato que recibe el cerebro. Especialmente el crack es más adictivo que la vía intranasal debido a la inmediatez del efecto. la recaída es de 24 % dentro de 4 semanas
  • Benzodiacepinas (ansiolíticos): alrededor de 46 % recaen en un periodo de años post-intento de dejar sin apoyo adecuado.
  • Marihuana: tasas de recaída de 71 % dentro de los primeros 6 meses luego de tratamiento

Factores de riesgo y esperanza

La Dra. Cruz destaca que el inicio del consumo en la adolescencia (especialmente antes de los 16 años en el caso de la marihuana) triplica el riesgo de desarrollar dependencia. Otros factores como la vulnerabilidad genética, el consumo de múltiples sustancias y la presencia de trastornos mentales complican el panorama.

La conclusión es clara: la adicción no debe ser juzgada, sino tratada como una condición médica. La recuperación es totalmente posible, pero requiere un esfuerzo sostenido, acompañamiento profesional y, en muchos casos, medicamentos de apoyo para estabilizar la química cerebral que la sustancia alteró.

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