;

Neurociencia del fútbol: ¿Por qué este deporte secuestra tu cerebro racional?

¿Por qué lloramos o gritamos por un partido? El neuropsiquiatra Pablo León explica en W Radio cómo el fútbol activa la dopamina y desconecta tu lado racional.

MX- El fútbol es una máquina perfecta para activar el sistema de recompensa cerebral

MX- El fútbol es una máquina perfecta para activar el sistema de recompensa cerebral / Getty Images

Cada vez que rueda el balón en un torneo importante, el mundo se transforma. Personas habitualmente tranquilas terminan gritando frente a una pantalla, insultando a un árbitro que no los escucha o llorando por la derrota de once desconocidos.

Para profundizar en este fenómeno, Martha Debayle recibió en W Radio al Dr. Pablo León, médico cirujano especialista en psiquiatría y neuropsiquiatría (jefe del laboratorio de psiquiatría experimental del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía), quien reveló qué ocurre realmente dentro de nuestra cabeza durante los 90 minutos de juego.

El cerebro no distingue entre “mi equipo” y “yo”

Uno de los hallazgos más fascinantes de la neurociencia social es cómo construimos nuestra identidad. Cuando dices “ganamos”, no es una simple frase: tu cerebro literalmente integra al equipo como parte de su propio ser.

Estudios con resonancia magnética demuestran que la corteza prefrontal medial —la zona encargada del concepto del “yo”— se activa de la misma forma cuando pensamos en nosotros mismos que cuando pensamos en el club de nuestros amores. Por eso, una derrota en la cancha se procesa biológicamente como un fracaso personal.

Dopamina e incertidumbre: La adicción al gol

El fútbol es una máquina perfecta para activar el sistema de recompensa cerebral. Contrario a lo que se cree, el mayor pico de dopamina (el neurotransmisor del placer y la motivación) no ocurre cuando cae el gol, sino durante la incertidumbre de la jugada.

El cerebro humano es adicto a las recompensas impredecibles; por esta razón, un partido cerrado y sufrido genera una descarga emocional infinitamente mayor que una victoria fácil y predecible.

Cuando el rival anota o el árbitro pita un penalti injusto, la amígdala cerebral (el radar de amenazas del cerebro) toma el control. Aunque racionalmente sabemos que es solo un juego, el cuerpo reacciona como si estuviera bajo un peligro real:

  • Aumento inmediato del ritmo cardíaco.
  • Tensión muscular extrema.
  • Inyección de adrenalina e impulsividad.
  • Disminución temporal del pensamiento analítico.

No es que los aficionados pierdan la inteligencia; es que durante unos segundos, el cerebro emocional secuestra por completo al cerebro racional.

El dato neurocientífico: Las emociones intensas fijan los recuerdos. Cuando la amígdala se activa junto al hipocampo, el cerebro sella ese momento para siempre. Por eso recuerdas exactamente qué hacías y con quién estabas en un gol histórico de hace 20 años, pero olvidas lo que comiste ayer.

Te interesa: El cerebro, la ansiedad y la depresión: la conversación que todos necesitamos escuchar

El sesgo de confirmación: Dos aficiones, dos realidades

¿Por qué dos personas ven la misma repetición en televisión y llegan a conclusiones opuestas? No es que mientan por convicción. El sesgo de confirmación obliga al cerebro a filtrar la realidad, prestando atención únicamente a los detalles que favorecen a su equipo e ignorando el resto. Cada aficionado ve el mundo literalmente a través de los colores de su camiseta.

El contagio emocional en las gradas

La razón por la que vivir un partido en el estadio es mucho más intenso que verlo en casa radica en las neuronas espejo. Estas células se encargan de imitar de forma automática las emociones y conductas de quienes nos rodean. Al estar rodeado de miles de personas sintiendo lo mismo, la pasión se amplifica y se contagia de forma masiva.

Te interesa: Salud mental en hombres: ¿Por qué viven sus emociones en silencio?

¿Es saludable el fanatismo deportivo?

El Dr. Pablo León señala que el deporte ofrece grandes beneficios psicológicos cuando se vive de forma saludable:

  • Fortalece el sentido de pertenencia y comunidad.
  • Reduce los niveles de soledad y aislamiento.
  • Favorece la cohesión social y libera estrés.

El límite peligroso: El problema aparece cuando la identidad y estabilidad emocional de una persona dependen exclusivamente del resultado del partido. Si el cerebro deja de distinguir entre el espectáculo y la propia valía personal, el fanatismo se distorsiona en ansiedad, depresión o violencia.

En conclusión, el fútbol no nos vuelve menos inteligentes. Lo que hace es encender los interruptores evolutivos más antiguos de nuestra especie: la supervivencia, la pertenencia a la tribu y la emoción pura. Durante 90 minutos, el cerebro elige sentir antes que pensar.

¿Quieres escuchar la explicación completa del Dr. Pablo León con Martha Debayle? Sintoniza el podcast de W Radio.

Martha Debayle | Neurociencia del fanatismo: ¿por qué el fútbol secuestra tu cerebro racional? con Pablo León

Martha Debayle | Neurociencia del fanatismo: ¿por qué el fútbol secuestra tu cerebro racional? con Pablo León

24:59

Compartir

El código iframe se ha copiado en el portapapeles

El siguiente artículo se está cargando

W Radio México
En vivo

Tu contenido empezará después de la publicidad

Programación

Ciudades

Elige una ciudad

Compartir

Más acciones

Suscríbete

Tu contenido empezará después de la publicidad