;
  • 05 FEB 2026, Actualizado 02:40

El regreso del lobo mexicano: de la extinción a la Sierra Madre

El retorno del lobo mexicano a Durango reabre la historia de una subespecie que pasó de la extinción en vida silvestre a un complejo proceso binacional de recuperación ecológica

Mexican Grey Wolf

Mexican Grey Wolf / Mary Therit

Hace casi 50 años que no se documentaba la presencia del lobo mexicano (Canis lupus baileyi) en Durango. En enero de este año, una manada de cinco ejemplares, todos machos, fue trasladada a zonas cercanas al ejido Bajío del Tarahumara como parte de la apertura de un nuevo sitio de reintroducción dentro del Programa Binacional México–Estados Unidos para la Conservación del Lobo Mexicano. Esta acción no sólo marca un hito local o nacional, sino que encarna décadas de trabajo científico y políticas públicas orientadas a rescatar a una de las subespecies más amenazadas del continente.

Un pasado marcado por la cacería y la desaparición

El lobo mexicano fue declarado extinto en vida silvestre en 1976 tras décadas de persecución sistemática. A lo largo del siglo XX, campañas de exterminio promovidas por conflictos con la ganadería y el desarrollo humano redujeron drásticamente su número hasta dejar a la especie al borde del abismo. Esta persecución no sólo mermó su población, sino que borró al animal de vastas regiones de México y del suroeste de Estados Unidos.

La urgencia de su situación llevó a que en 1976 fuera incluido en la lista de especies en peligro de extinción de Estados Unidos, lo que desencadenó un esfuerzo binacional para salvarlo. Entre 1977 y 1980 se capturaron los pocos ejemplares puros que quedaban en México y se estableció un programa de cría en cautiverio con el objetivo de mantener la subespecie y producir animales que, en el futuro, pudieran ser liberados.

TE RECOMENDAMOS: Cuarenta años sin Juan Rulfo, los murmullos siguen escuchándose

El lento regreso al medio natural

No fue sino hasta varias décadas después que estos esfuerzos dieron frutos palpables. En 1998, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (U.S. Fish and Wildlife Service) liberó los primeros lobos criados en cautiverio en la Apache National Forest en Arizona y Nuevo México, dando inicio a un proceso de reintroducción que ha tenido avances graduales.

En México los primeros pasos hacia la presencia silvestre del lobo incluyeron liberaciones aisladas en Sonora en 2011 y en Chihuahua en años recientes, sumadas a registros de nacimiento de crías en libertad, que han sido celebrados como evidencia de adaptación y reproducción natural. Se estima que actualmente hay decenas de lobos viviendo fuera de cautiverio en zonas seleccionadas, aunque el número exacto sigue siendo modesto a nivel nacional.

Canis lupus baileyi / Mark Newman

El último guardián de la sierra

El lobo mexicano es la subespecie más pequeña y genéticamente distinta del lobo gris en América del Norte. Adultos de esta subespecie pesan entre 27 y 45 kilos y miden hasta 1.2 metros de largo, con pelajes mezclados de tonos gris, buff, rojo y negro. Su biología, comportamiento social en manada y adaptación a cacerías complejas lo convirtieron históricamente en un depredador clave de la sierras y las zonas boscosas donde habitó.

TE RECOMENDAMOS: 2026 quiere volver a sentir algo: por qué Internet insiste en que 2016 fue el último año auténtico

Durango como frontera de la recuperación

La inclusión de Durango como nueva área potencial de reintroducción responde a evaluaciones ambientales que identifican zonas de bosque bien conservadas, disponibilidad de presas y bajo nivel de conflicto con actividades humanas. El director general de Vida Silvestre de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Fernando Gual Sill, ha señalado que estas condiciones hacen de Durango una “realidad viable” para avanzar en la liberación de lobos y ampliar su rango más allá de los focos tradicionales.

Los ejemplares que llegan ahora a la Sierra Madre duranguense serán monitoreados de cerca y forman parte de una estrategia gradual. La idea no es sólo rescatar individuos para exhibición, sino establecer poblaciones autosostenibles que puedan, con el tiempo, reproducirse y vivir de manera independiente en sus ecosistemas naturales.

El futuro del lobo en México

Aunque la presencia del lobo mexicano en Durango es motivo de atención y cierta esperanza, aún quedan retos importantes. La diversidad genética de los lobos recuperados sigue siendo limitada debido al estrecho número de fundadores de los programas de cría en cautiverio, lo que obliga a los científicos a manejar cuidadosamente cada liberación para evitar problemas asociados a la consanguinidad. Además, la coexistencia con comunidades rurales y actividades productivas sigue siendo un punto sensible que requiere diálogo, gestión de conflictos y educación ambiental constante.

Más allá de Durango, el regreso del lobo mexicano es parte de una historia de conservación a largo plazo que involucra a gobiernos, científicos, organizaciones civiles y comunidades. Es un proceso en el que cada paso, desde liberar un grupo de ejemplares hasta capturar un nacimiento en libertad, representa tanto un avance como un recordatorio de la fragilidad de las especies frente a la acción humana.

TE RECOMENDAMOS: Jesús Ortiz Paz y Fuerza Regida: la consolidación del regional mexicano en las listas globales

MEXICAN WOLF, ENDANGERED. CANIS LUPUS BAILEYI, CLOSEUP OF HEAD. ARIZONA DESERT / Ed Reschke

El siguiente artículo se está cargando

W Radio México
En vivo

Tu contenido empezará después de la publicidad

Programación

Ciudades

Elige una ciudad

Compartir

Más acciones

Suscríbete

Tu contenido empezará después de la publicidad