Las mejores ciudades para vivir
Qué están haciendo los gobiernos de otros países para mantener felices y estables a sus ciudadanos

Las mejores ciudades para vivir
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Ciudad de México
En cabina hablamos con el Dr. Enrique Tamés, decano regional de la Escuela de Humanidades y Educación del Tecnológico de Monterrey. (TW: @enriquetames).
En las décadas de los años setenta y ochenta apareció una idea, y luego se actuó en consecuencia: hay que trabajar dentro de las ciudades y vivir fuera de ellas.
En muchas ciudades norteamericanas y europeas parecía que este era el modelo a seguir. Sin embargo, resultó un fiasco: por un lado, el costo de traslado de la gente, tanto a nivel financiero como a nivel emocional, era muy alto; por otro lado, las ciudades aumentaron significativamente sus niveles de criminalidad dado que zonas enormes eran literalmente abandonadas en las horas no laborales. Ej: New York, Philadelphia, Los Ángeles, Amsterdam, Barcelona.
Y comenzó el presente siglo, y con ello una nueva manera de ver el desarrollo de las ciudades y la calidad de vida de los habitantes.
Con el crecimiento de las redes de comunicación, la distribución de productos y servicios más eficiente y sobretodo con el cambio de paradigma de lo que se considera un ambiente ecológicamente responsable (no disperses a la población, concéntrala), los planes cambiaron drásticamente:En vez de desplazar a las personas de acuerdo a su actividad, lleva todas las actividades a un solo espacio. La medida más exitosa de disminución de la criminalidad se dio cuando la gente tomó las calles, habitó las calles.
A este proceso se le llamó “gentrificación”, que mal llevado al cabo, podía causar desastres.
En México hay historias con altos y bajos: Santa Fe y el Centro Histórico en CDMX, San Pedro en Monterrey.
Y otro fenómeno surgió en los años recientes: no hay mucho que ciudades pequeñas o medianas no puedan incorporar para beneficio de sus ciudadanos, y que compita con las grandes ciudades o megalópolis.
Infraestructura, servicios médicos, museos, escuelas, alimentos…
De repente, las razones para vivir en las grandes ciudades pierden validez porque mucho de la oferta y de las conveniencias aparecen en las ciudades medianas y chicas, sin los grandes costos de las metrópolis (traslados, tráfico, caos, servicios deficientes, colapsos).
¿Somos más felices en ciudades pequeñas?
Así, surge una realidad que se confirma año con año e investigación tras investigación: la calidad de vida y por tanto el bienestar y la felicidad crecen en las ciudades medianas y chicas, y decrece en las grandes metrópolis:
En el mundo (de acuerdo a International living):
-Hamburgo
-Lima
-Lisboa
-Medellín
-Kuala Lumpur
-Quito
-Panamá
-Mérida
-San Juan



