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¿Por qué cuesta tanto disculparnos?

Mario Guerra, terapeuta, expone las mejores formas de pedir perdón y las que empeoran la situación

¿Por qué cuesta tanto disculparnos?

¿Por qué cuesta tanto disculparnos?

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México

¿Qué solemos creer acerca de pedir disculpas? ¿Qué es signo de debilidad?

La mayoría de las investigaciones realizadas concluyen que pedir ser disculpado por una falta cometida es algo útil y además es objetivamente medible.

Convierten el deseo de revancha o venganza en la voluntad de comprender y perdonar al infractor.

¿Qué nos dice la ciencia?

En distintos estudios se descubre que solemos tener más voluntad de perdonar y reconciliarnos con alguien que nos ha lastimado.

Si esa persona además de pedirnos disculpas reconoce claramente su responsabilidad en su infracción.

Incluso en temas legales y de demandas judiciales.

En un estudio realizado con 550 personas durante acuerdos sobre pago de daños y perjuicios el pedir disculpas redujo las demandas y facilitó los acuerdos entre las partes.

¿Entonces debemos decir “Disculpe Usted” y ya?

El usar la fórmula “Ay, ya perdóname tú, no es para tanto” es de las peores maneras de pedir una disculpa e incluso esto provoca más resentimiento y enojo en la persona ofendida, lo que da inicio a una espiral de rencor que se va acumulando.

Lo que más funciona:

Pedir disculpas sobre algo que se ha hecho: “Perdón”

Incorporar la razón de la disculpa: “Perdón, te empujé”

Incluir responsabilidad sobre el hecho.

Otras formas no tan afortunadas:

“Perdón, lo siento mucho”

“Siento mucho haberte lastimado”

“Perdón, no me fijé… no pensé… (cualquier excusa).

“Perdóname, cualquiera se equivoca…”

Evitar justificarse o evadir la responsabilidad.

Evita ofrecer largas explicaciones del por qué hizo lo que hizo, tratando de hacer entender al lastimado su propio punto de vista.

¿Por qué nos resistimos a pedir disculpas?

La razón principal está relacionada con el Ego.

Cuando nos rehusamos a pedir disculpas, realmente nos sentimos más empoderados

Pedir disculpas provee beneficios psicológicos para el ofensor.

Existen personas para las que pedir disculpas equivale a humillarse y exigirlas de ellos equivale a ponerlos en una situación amenazante

¿Entonces para qué pedir disculpas?

Cometer faltas y no pedir disculpas de manera sistemática ocasiona un gran riesgo de exclusión del grupo o sistema de pertenencia del ofensor.

La razón y objetivo verdadero de pedir disculpas es buscar hacer sentir un poco mejor a la persona que, con intención o sin ella, hemos lastimado.

Una disculpa significa…

Reparar una relación que se ha dañado o de ofrecer a nuestro sistema social una imagen de personas que tomamos conciencia y responsabilidad de nuestros actos; esto es, sujetos confiables para el sistema.

Si tienes problemas para pedir disculpas recuerda que

Disculparte no es signo de debilidad ni admite inferioridad. No significa minimizarte ni humillarte.

Aquellos que exijan que te humilles para disculparte no están buscando tu arrepentimiento, ellos están buscando sumisión y eso es una cosa totalmente distinta.

Una disculpa comunica principalmente un mensaje muy simple, pero poderoso que confirma tu condición humana y la de la persona que has lastimado “Me doy cuenta de lo que ha ocurrido y me importa”.

Parte del trabajo de ser adultos implica no sólo pensar en nuestro bienestar; es también asumir nuestras faltas y errores y tomar acciones para corregir y reparar el daño siempre que esto sea posible.

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