Maduro acusa a Estados Unidos de agresión militar y decreta conmoción exterior en Venezuela
Nicolás Maduro denunció una agresión militar de Estados Unidos tras explosiones y sobrevuelos en Caracas y otras regiones, y decretó el estado de conmoción exterior en Venezuela.
Maduro se pronuncia
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, acusó este sábado al Gobierno de Estados Unidos de haber ejecutado una “gravísima agresión militar” contra el país, luego de que durante la madrugada se registraran explosiones y el sobrevuelo de aeronaves a baja altura en Caracas y otras regiones. Los hechos provocaron alarma entre la población y afectaciones en servicios básicos, en un contexto de creciente tensión bilateral.
De acuerdo con el pronunciamiento oficial del Ejecutivo venezolano, las detonaciones se registraron en zonas civiles y militares de la capital, así como en los estados de Miranda, Aragua y La Guaira. El Gobierno sostiene que las acciones constituyen una violación directa del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas, al tratarse —según su versión— de un uso ilegítimo de la fuerza contra la soberanía nacional.
Ante esta situación, Maduro firmó un decreto que declara el estado de “conmoción exterior” en todo el territorio venezolano, una figura constitucional que permite al Ejecutivo activar mecanismos excepcionales de defensa. La medida faculta la movilización de fuerzas militares y policiales bajo el Comando para la Defensa Integral de la Nación, con el objetivo declarado de garantizar la seguridad interna y el funcionamiento de las instituciones del Estado.
El mandatario también llamó a las fuerzas sociales y políticas del país a mantenerse movilizadas y a rechazar lo que calificó como un acto de intervención extranjera. Paralelamente, el Gobierno anunció que presentará denuncias formales ante organismos internacionales, entre ellos instancias multilaterales y foros regionales, para exponer su versión de los hechos y solicitar respaldo diplomático.
En su mensaje, Maduro afirmó que Venezuela se reserva el derecho a ejercer la legítima defensa, conforme a lo establecido en el derecho internacional, y aseguró que el país responderá de manera proporcional para proteger a su población, su territorio y su independencia política. El discurso oficial enfatizó la necesidad de unidad nacional frente a lo que describió como una amenaza externa.
Hasta el momento, Estados Unidos no ha emitido una confirmación pública sobre su presunta participación en los hechos. Fuentes internacionales han señalado que autoridades estadounidenses están al tanto de la situación, aunque no existe una postura oficial que responda directamente a las acusaciones formuladas por el Gobierno venezolano.
Los acontecimientos se producen en un escenario de alta tensión entre Caracas y Washington, marcado por sanciones económicas, acusaciones cruzadas y un incremento de la presión política y militar en la región. La escalada reciente añade incertidumbre sobre el impacto que estos hechos puedan tener en la estabilidad interna de Venezuela y en el equilibrio regional.
La comunidad internacional sigue de cerca el desarrollo de los acontecimientos, ante el riesgo de que la confrontación diplomática derive en un conflicto de mayor alcance.