• 11 JUN 2026, Actualizado 23:12

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Entre amuletos y manías: los rituales más extraños de las estrellas del fútbol antes de un partido

Antes de saltar a la cancha, muchas estrellas del fútbol recurren a pequeñas manías y supersticiones que, aseguran, les ayudan a sentirse seguros, concentrados o con un poco más de suerte. Desde entrar al campo con el pie derecho hasta repetir exactamente la misma rutina, estos rituales forman parte del lado más humano del deporte

Selección de Argentina / Gustavo Pagano

En el fútbol de élite, donde millones de personas observan cada movimiento y la presión puede definir carreras enteras, las supersticiones siguen ocupando un lugar inesperadamente importante. Aunque la preparación física, la estrategia y el talento son fundamentales, muchos futbolistas confían también en costumbres personales que consideran indispensables antes del silbatazo inicial.

Algunas de estas prácticas nacieron por casualidad. Un buen partido después de realizar determinada acción puede convertir ese gesto en una tradición imposible de abandonar. Con el tiempo, esas pequeñas rutinas se transforman en verdaderos rituales que acompañan a los jugadores durante años.

La ropa de la suerte

Uno de los hábitos más comunes entre los futbolistas es utilizar prendas específicas consideradas “de buena suerte”. Hay quienes siempre se colocan primero la espinillera izquierda, otros prefieren usar las mismas calcetas durante una racha positiva o repetir el orden exacto en el que se visten antes de cada encuentro.

Aunque racionalmente saben que una prenda no cambia el resultado de un partido, mantener esa rutina les brinda tranquilidad y una sensación de control en un entorno lleno de incertidumbre.

Mundial 2026 / Craig Williamson - SNS Group

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Entrar al campo con el pie correcto

Para muchos jugadores, el momento de pisar la cancha es sagrado. Algunos tienen la costumbre de hacerlo siempre con el pie derecho; otros realizan una breve oración antes de cruzar la línea lateral.

Este sencillo gesto representa el inicio simbólico de la batalla deportiva y funciona como una manera de enfocar la mente antes de competir.

Entrar al campo con el pie correcto / Icon Sportswire

Los amuletos invisibles

Pulseras, medallas religiosas, fotografías familiares o pequeños objetos escondidos en la mochila forman parte del equipaje emocional de numerosas figuras del fútbol.

Más allá de un significado místico, estos amuletos suelen recordar a los jugadores el apoyo de sus seres queridos y las razones por las que comenzaron a perseguir su sueño desde niños.

Cristiano Ronaldo / Gualter Fatia

El poder de repetir la rutina

Escuchar la misma lista de canciones, sentarse siempre en el mismo lugar del vestidor o seguir exactamente el mismo recorrido antes del calentamiento son costumbres habituales entre las estrellas del deporte.

Los especialistas en psicología deportiva explican que estas acciones ayudan a reducir la ansiedad y a preparar mentalmente al atleta para rendir al máximo nivel.

Lionel Messi, jugador de Argentina / Andrew J. Clark/ISI Photos

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Besar el césped, una muestra de respeto

Otro de los rituales más llamativos es el de besar la cancha antes o después del partido. Algunos futbolistas se inclinan para tocar o besar el césped como una forma de agradecimiento, respeto o conexión con el escenario donde están a punto de competir. Para ciertos jugadores representa una expresión de fe; para otros, un gesto que les recuerda la importancia del momento y la pasión con la que viven el deporte.

Jugador de fútbol / Westend61

Entre la fe y la confianza

Las supersticiones en el fútbol no garantizan goles ni victorias, pero reflejan la necesidad humana de encontrar estabilidad frente a la presión. Incluso quienes son considerados héroes dentro del terreno de juego buscan apoyarse en pequeños rituales para sentirse listos.

Quizá ahí radique el encanto de estas historias: detrás de los reflectores y los contratos millonarios, las grandes figuras del fútbol siguen siendo personas que, como millones de aficionados, también necesitan aferrarse a algo familiar antes de enfrentarse a uno de los escenarios más exigentes del mundo.