CON MARTHA DEBAYLE
CON MARTHA DEBAYLE

¿Por qué fuimos mejor con algunos hijos?

Les vamos a explicar por qué es completamente normal y qué hacer para fortalecer esa relación con quien fluyen menos

Vidal Schmill, pedagogo, especialista en Desarrollo Humano. Autor del libro “Disciplina Inteligente”, best-seller con más de 500,000 ejemplares vendidos y “Berrinches, su manejo eficaz”.

El temperamento es el estilo de comportamiento natural, innato de cada individuo. Es heredado.

El carácter es la conducta que elegimos a partir de nuestros aprendizajes y nuestra voluntad.

La personalidad es el conjunto de factores físicos, neurológicos, psicológicos y de conducta determinados por factores heredados y voluntarios.

El temperamento es la forma de actuar de una persona, observable a través de nueve rasgos principales de comportamiento:

Nivel de actividad [¿Cuál es el grado general de actividad del niño desde muy pequeño?]

Rango de concentración [¿Con qué facilidad se distrae? ¿Puede prestar atención?]

Adaptabilidad a los cambios [¿Cómo reacciona ante las transiciones entre una actividad y otra?]

Aceptación / Rechazo inicial [¿Cuál es la reacción inicial ante todo lo nuevo: comida, ropa, lugares, personas, ¿o situaciones nuevas o desconocidas?]

Intensidad [¿Cuál es el nivel de volumen, cuán ruidosa es la persona, para expresarse, ya sea que esté contento, enojado o triste?]

Persistencia [¿Es capaz de estar bastante rato con algo que le gusta? (Persistencia positiva) ¿Cuál es su grado de terquedad cuando quiere algo? (Persistencia negativa)]

Regularidad de ritmos corporales [sueño, hambre, eliminación ¿Tiene patrones previsibles y regulares de sueño, apetito y funciones intestinales?]

Umbral sensorial [5 sentidos] [¿Cómo reacciona los estímulos sensoriales: ruidos, luces intensas, colores, sabores, olores, dolor, calor, tacto, textura de la ropa? ¿se sobreexcita con facilidad?]

Estado de ánimo o emocional crónico. [¿Cuál es su humor más frecuente? ¿Predominan las emociones positivas o las negativas?]

No existen personas temperamentales y otras sin temperamento. Todos tenemos rasgos temperamentales diferentes que nos hacen la vida (y a los demás) más fácil o más difícil.

Cuando un niño o alguien de la familia tiene un temperamento difícil, la vida en el hogar se altera seriamente y los pleitos, gritos y berrinches mal manejados son frecuentes.

Una persona temperamentalmente difícil es “normal” y no actúa así a propósito.

El temperamento se hereda, los niños con alto nivel de actividad, bajo rango de concentración, con rechazo inicial a los cambios, con alta intensidad, que se entercan, irregulares en sus horas de sueño, hambre y eliminación, muy sensibles al dolor o delicado a los olores, no lo hacen a propósito o “para molestar”, heredaron uno o varios rasgos difíciles y otros fáciles.

Hay una sensación de asedio en la que el enemigo es el propio hijo(a)

¿Qué sucede con el padre, la pareja y los hermanos?

Se siente desplazado

Cuestiona lo que hace la madre

La madre no tiene energía para su pareja

La madre puede tener celos de la relación relativamente sencilla del padre con el niño difícil.

Hermanos que empiezan a portarse mal para tener también atención.

Hermanos modelo, con problemas de ser el “niño bueno”.

¿Qué hacer?

Distinguir: ¿la conducta es un problema de disciplina o es temperamental?

Con consecuencias donde para recuperar privilegios se especifique una conducta concreta por un tiempo bien definido.

Si es temperamental: actitud empática – contacto visual – descripción del problema – técnica.

Actividad incontrolada: intervén temprano – Distracción – Enfriamiento – Válvula de escape.

Distracción: segmentación de tiempos de concentración, pausas conscientes.

No aceptación de cambios: prepararlos con mucho tiempo, fotos, claridad de explicaciones de lo que va a ocurrir diferente.

Rechazo inicial: Presentar lo nuevo poco a poco y darle el tiempo necesario sin presionar. Comida nueva, lugares nuevos, personas desconocidas.

Alto volumen de expresión: solicitar en voz baja que reduzca el volumen.

Terquedad: misma técnica que rasgo de no aceptación de cambios.

Irregularidad de ritmos corporales:

No dormir: Horarios claros, preparar el sueño con actividades tranquilas, no TV ni pantallas, no azúcares

No comer: Platillo de cosas que le gusten a su disposición. Verificar con pediatra talla, peso, etc.

Irregularidad intestinal: Horario de alimentación fijo, ejercicio, no lácteos, corregir problemas de estreñimiento.

Hipersensibilidad: Permitir que tome su tiempo hasta adaptarse. No forzarlo.

Mal humor crónico: Hacerte a la idea. “Él / ella es así”. Sentido del humor sin caer en bromas pesadas o burlas.

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